El amor siempre vence a pesar de todo (+18)

Autor: isakristen
Género: Romance
Fecha Creación: 17/01/2013
Fecha Actualización: 16/04/2022
Finalizado: NO
Votos: 142
Comentarios: 469
Visitas: 287735
Capítulos: 39

Summary: Dos poderosas familias de la mafia enfrentadas desde hace generaciones por dominar la ciudad. Pero serán las hijas Charlie Swan: Rosalie, Alice e Isabella y los hijos de Carlisle Cullen: Emmett, Jasper y Edward quienes decidan que ya era hora de acabar con ese absurdo enfrentamiento Sin ser consciente del horror que se desataría al final, al enfurecer al que creían su mayor aliado.

 

Prologo:

Bella una adolescentes de 14 años, hija menor de Charlie Swan uno de los mafiosos más peligrosos de Chicago. Novia de Edward Cullen un adolescentes de 16 años hijo del mafioso Carlisle Cullen.

Su amor puro e inmenso era amenazado por sus familias, quienes desde hace años tenían una rivalidad por el dominio del poder. Ellos al enterarse de la relación amorosa de los jóvenes deciden separarlos y enviarlos lejos. Sin saber que su amor ya había dado frutos, unas pequeñas personitas que iban protegidas en el vientre de su madre, la cual los unirían para siempre. Dos niños con la marca del sol naciente en el brazo izquierdo de los Swan como la media luna en el brazo derecho de los Cullen.

Diez años después su amor seguía intacto, más grande que antes y ellos estarán listos e dispuestos a luchar por él y por su felicidad, uniendo así ambas familias. Quienes tendrían que unirse y luchar por la misma causa. Dos niños intocables por ambos bando, siendo su talón de Aquiles. Y sus enemigos no dudaran en utilizarlos, matando así dos pájaros de un tiro; rompiendo en el camino el acuerdo llegado desde hace generaciones de no incluir en la rivalidad a las mujeres y a los niños.

  


 "Los personajes más importante de esta historia son propiedad de Stephanie Meyer pero la trama es mía y no esta permitido publicarla en otro sitio sin mi autorización"

 


 

 Historia registrada por SafeCreative bajo el código 1307055383584. Cualquier distribución, copia o plagio del mismo acarrearía las consecuencias penales y administrativas pertinentes.

 


 

 Traíler de esta historia ya esta en youtube y en mi grupo  en facebook "Entre mafiosos y F.B.I"


Link del grupo de Facebook

https://www.facebook.com/groups/1487438251522534/

 Este es el Link del trailer: 

http://www.youtube.com/watch?v=BdakVtev1eI&feature=youtu.be

 

 


Hola las invito a leer mi Os se llama: Si nos quedara poco tiempo.

http://lunanuevameyer.com/salacullen?id_relato=4201

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Capítulo 4: Forks:

Capítulo beteado por Manue Peralta (Beta FFAD)

www facebook com / groups / betasffaddiction

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Forks.

 

BPov



En la península de Olympic, al noroeste del Estado de Washington, existe un pueblecito llamado Forks cuyo cielo casi siempre permanece encapotado. En esta insignificante localidad llueve más que cualquier otro sitio de los Estados Unidos.

 

Mi padre nos exiliaba a Forks, un acto que me aterraba y a mis hermanas también. Adorábamos Chicago, con su calor abrazador en verano pero también con su frío en invierno, ni que digamos de su viento fuerte. La mansión Swan está ubicada a las afuera del pueblo. Una cosa era que a mi Bubú le gustara el clima y otra muy diferente eran sus habitantes. Para llegar a ella tuvimos que cruzar el puente sobre el río Calwah, donde la carretera se desviaba hacia el norte. Algunas casas que se encontraban situadas en ese lugar pasaban de forma intermitente, luego un grupo de edificios, dirigiéndonos así al bosque neblinoso.

 

Tomamos un camino sin pavimentar, que no estaba señalado y apenas se veía de entre los grandes helechos. Son aproximadamente cuatro kilómetros de camino de bosque serpenteante entre los centenares árboles, que permanecían a ambos lados formando un sendero. A escasos kilómetros los árboles ralearon y de repente nos encontrábamos en una pradera que pertenecía a la casa, se podía considerar como su jardín. Las sombras de los árboles protegían los muros que se erguía entre ellos, dejando sin justificación alguna el profundo porche que rodeaba el primer piso.

 

La casa, de unos cien años de antigüedad, era temporal y elegante. Estaba pintada de un blanco suave desvaído, tenía tres pisos de altura y era rectangular, bien proporcionada. Bajamos las ventanillas del coche para poder admirarla sin ningún obstáculo, se podía escuchar el fluir del río cerca de allí, oculto en la penumbra del bosque.

 

"No es así como la recordaba", pensé asombrada.

 

— ¿Guau? —susurró Alice, rompiendo el silencio.

 

— ¿Les gusta? —Preguntó mi Bubú con una sonrisa en el rostro—. Como hace dos años que no venían, no sabían de las remodelaciones que le realicé, así que será todo nuevo para ustedes. Sus habitaciones han sido reubicadas.

 

El coche se detuvo frente a la imponente casa.

 

—Tiene… cierto encanto —respondí mirando de nuevo la casa.

 

— ¡Vamos! —nos llamó mi Bubú, abriendo la puerta y bajando del coche.

 

—Claro abuela… no tenemos a donde más ir —dijo Rose sarcásticamente, al bajar del coche. Mi Bubú abrió la puerta principal.

 

— Bienvenidas. Esta será su casa temporalmente —dijo dándonos un empujoncito a Rose y a mí hacía dentro. Alice ya se encontraba dentro en el recibidor de la casa.

 

Me maravillé con la decoración y mi mandíbula cayó hasta el suelo y no recordaba como cerrarla. El interior era aún más sorprendente y menos predecible que el exterior. Era muy luminoso, muy espacioso y muy grande.

 

Ya no era como antes dividida en varias habitaciones, ahora habían desaparecido los tabiques consiguiendo así un espacio más amplio. El muro trasero, orientado hacía el sur, había sido totalmente reemplazado por una vidriera; se veía por allí los cedros, el jardín, desprovisto de árboles que se estiraban hasta alcanzar el ancho río. Una maciza escalera de caracol dominaba la parte oriental de la estancia. Las paredes, el alto techo de vigas, los suelos de maderas y las gruesas alfombras eran todos de diferentes tonalidades de blanco. A la izquierda de la entrada, sobre un altillo del suelo, descansaba un espectacular piano de cola negro.

 

—Es asombrosa Bubú —susurré dando vueltas en el mismo sitio, admirando cada detalle—. Pero, ¿y el piano? Ninguna toca. —pregunté con la duda reflejada en el rostro. Por más que Edward intentó enseñarme nunca pude lograr tocar una tonada. Desde ese entonces solo se encargaba él del piano en el auditorio al que íbamos.

 

—Es un adorno mi Nina, solo para llenar ese espacio vacío. A menos que quieran tomar clase de piano, nunca es tarde para aprender cosas nuevas —respondió posando su mirada en las tres, sonriendo levemente.

 

—Conmigo no cuentes abuela, sabes que me llevo mejor con el diseño —se defendió Alice cortante.

 

—Igual conmigo abuela, prefiero estudiar leyes que practicar piano —contraatacó Rose por su parte. No quedaba de otra y así tendría algo que me recordara a Edward, cada vez.

 

—Por mí no hay problema Bubú —le informé con una media sonrisa—. El problema está en quién me enseñará.

 

Ya tendría algo tangible que me recordara a Edward, no solo mi mente y mi corazón.

 

—Por eso no te preocupes. Yo me encargó de eso —dijo riendo y aplaudiendo. Ya estaba confirmado de donde lo había heredado Alice su manía de aplaudir y dar saltitos.

 

—Ahora a sus habitaciones, dentro de un rato estará la cena —susurró acercándonos a ella—. Bien Rose, tu habitación está en el segundo piso, es la puerta blanca —se dirigió a Rose. La aludida solo asintió con la cabeza y se encaminó a las escaleras.

 

—Estoy cansada, quiero darme una ducha —dijo molesta subiendo las escaleras—. Hablamos más tardes chicas. Bella ya sabes dónde encontrarme. Desapareció en el segundo piso, sin mirar atrás.

 

—OK, ROSE —grité para que me escuchara.

 

—No me dejó terminar —susurró mi Bubú para sí misma, enfocando su vista en Alice y en mí—. ¿Ya saben cuál es la de Rose? —Asentimos a su pregunta— La mía es la que está a la derecha de la de ella.

 

— ¿Y la nuestra, abuela? —preguntó Alice con duda.

 

— ¡Oh sí! La suya está en el tercer piso, la del lado norte es la tuya Alice —la aludida asintió, comenzando a aplaudir y a dar saltitos.

 

—Espero que mi armario sea grande abuela, ya sabes, por las compras —dijo Alice con gesto serio, haciendo reír a mi Bubú.

 

—Lo diseñé pensando en cada una de ustedes. Está a su gusto, si no fuera así, ¿no crees que Rosalie ya hubiera salido gritando? —Alice solo asintió con la cabeza— Bella tu habitación también está en el tercer piso, pero del lado sur. Ahora, ¿por qué no suben y descansan un rato?

 

Nos dijo abrazándonos y besando nuestras frentes.

 

—Verán que el tiempo pasa rápido, llamaré a su padre —dijo encaminándose a lo que suponía que era su despacho.

 

—Subamos Bella —dijo Alice antes de comenzar a arrastrarme hacia las escaleras.



El vestíbulo del segundo piso tenía paredes revestidas con paneles de madera color miel, del mismo que las tablas del suelo. Vimos como la puerta de la habitación de Rose estaba cerrada, ella seguía enfadada. Llegamos a otro tramo de escaleras y las subimos. En este vestíbulo era de paredes revestidas con paneles de madera. Alice se fue hacía la puerta de su habitación, mientras que yo me dirigí a la mía, que era la última puerta del vestíbulo.

 

— ¿Me pasas buscando Bella, para que bajemos juntas? —me dijo Alice ya en la puerta de su habitación.

 

Asentí con la cabeza y ella cerró su puerta.

 

Había otra puerta antes de la mía, estaba exactamente en medio del vestíbulo, me ganó la curiosidad y la abrí. Era una gran habitación pero esta vacía completamente, me encogí de hombros y caminé hasta mi puerta. Cuando entré en la habitación quedé con la boca abierta. Tenía vista al sur y una ventana del tamaño de la pared, igual que en el recibidor del primer piso. La vista daba al meandro que describía el río Sol Duc antes de cruzar el bosque intacto que llegaba hasta la cordillera de Olympic Mountain. La pared de la cara oeste estaba totalmente cubierta por una sucesión de estantes repletos de todos mis cds favoritos, un estéreo de última moda descansaba en la repisa que estaba ubicada debajo de donde estaba incrustado en la pared un Tv plasma de 46 pulgadas que traía Dvd incluido. Del otro lado había un sofá negro de cuero que parecía ser cómodo como una cama, una gruesa alfombra de tonos dorados cubría el suelo. Las paredes estaban tapizadas de tela de un tono ligeramente más oscuro; en todo el centro de la habitación había una colosal cama que encajaba perfectamente con la decoración, el cobertor dorado apagado, apenas más claro que las paredes. La cabecera era negra, hecha de hierro forjado con un intricado diseño de flores. El closet de dos puertas estaba ubicado a la izquierda de la puerta principal, a la derecha de ésta se encontraba la puerta de mi cuarto de baño.

 

Caminé hasta la cama y dejé encima mi equipaje de mano, lo demás ya estaba guardado en su lugar. Me dirigí al cuarto de baño, quería darme una ducha ya que me sentía pegajosa. Entré y me maravillé. Era de por lo menos la mitad de la habitación, tenía en medio del cuarto un enorme Jacuzzi con toda una repisa llena de diferentes esencias, más una ducha de tamaño enorme. Me encaminé a ella, puse a correr el agua y comencé a quitarme la ropa.

 

La ducha debía ser rápida, me estaba matando el hambre. Se me antojaba de todo, no importaba que fuera. Me preguntaba por qué tenía demasiada hambre…

 

*Flashback*

 

— ¡Despierta Bella! Has pasado todo el día de ayer sin comer —me ayudó a sentarme en la cama y colocó una bandeja en mis piernas—. Debes desayunar, anda come —me animó, dándome el zumo de naranja.

 

¿Tanto tiempo había dormido? No me lo podía creer. He dormido lo que quedaba del resto del día anterior más la noche completa y aún así me sentía sumamente cansada, vacía por dentro. La bandeja tenía tostadas francesas con mermelada de fresa, café y huevos con beicon. Pero sentía el estomago cerrado, no tenía hambre y además el olor del café me estaba dando náuseas.

 

—Lo siento Rose —susurré, apartando la bandeja y respirando por la boca—. No tengo hambre.

 

Ya estaba controlando un poco las náuseas.

 

—Debes comer Bella. Tenemos un vuelo muy largo a Forks —dijo dejándome ropa sobre su cama—. Y hazlo de una buena vez, no me hagas obligarte —me regañó colocando de nuevo la bandeja en mis piernas regando un poco el café sobre el plato, logrando que se intensificara su olor, y las náuseas volvieran con mucha intensidad. Ahora sí que no lo pude evitar. Me levanté de un salto de la cama y salí disparada al baño a vomitar, abracé la taza del inodoro como si mi vida dependiese de ello.

 

Rosalie se agachó a mi lado y me apartó el cabello de la cara.

 

— ¿Qué te ocurre Bella? —susurró bajito, acariciando mi espalda.

 

—Ayer comí unas rebanadas de pizza que me dieron asco —respondí cuando había recuperado el aire—. Creo que las anchoas estaban dañadas.

 

Me senté en el suelo y apoyé mi cabeza en su regazo.

 

—Pero si tú no comes anchoas, Bella. —Rose comenzó acariciarme el cabello.

 

—Ya tienes una idea del por qué. —intenté bromear y sonreír, pero solo logré hacer una mueca. Me volvieron las ganas de llorar, las lágrimas rodaron por mis mejillas sin mi permiso, ahogué mis sollozos contra su vientre.

 

*Fin del Flashback*

 

Tenía más de veinticuatro horas sin comer. Cerré la regadera, me envolví con una toalla, me sequé el cabello y salí disparada del cuarto de baño como si el mismísimo demonio me persiguiera hasta llegar al armario, rebusqué y me coloqué lo primero que encontré. Eran un vaquero caqui y una pollera azul celeste con unas bailarinas del mismo color que la pollera, me alisé el cabello que ya se encontraba medio mojado y lo dejé suelto. Salí de mi habitación. Al estar por bajar las escaleras, me acordé de Alice, caminé hasta su puerta y llamé y como no escuché ruido abrí, ella no estaba a la vista pero se escuchaba el agua de la ducha.

 

— ¡VOY BAJANDO ALICE! —grité para que pudiera oírme.

 

— OK, BAJARE CUANDO TERMINE —me gritó de vuelta.

 

Prácticamente corrí hasta las escaleras rezando para no tropezarme, las bajé con sumo cuidado pues no quería hacer una visita al hospital de Forks el mismo día que llegué.

 

No me encontré ni a Rose ni a mi Bubú en el camino. Llegue a salvo a mi destino "la cocina". Ahí se encontraba una señora no muy mayor de unos treinta y tantos, de piel morena, cabello corto hasta el mentón, de compleción mediana (ni muy gorda pero tampoco ni muy flaca) con el típico traje de servicio. Cómo no entendían que todos somos iguales a los ojos de Dios. Ella era la hija mayor del señor Harry, su hermano menor era nuestro chofer.

 

Me sacó del examen detallado que le estaba realizando en esos momentos.

 

— ¿Desea algo de comer señorita Isabella, mientras se termina de preparar la cena? —preguntó amablemente.

 

—Lo que sea, realmente tengo mucha hambre y por favor, dígame Bella —respondí sentándome en las sillas ubicadas detrás de la barra.

 

—Bien y tú me dices Leah, señora me hace sentir muy vieja. ¿Quieres que le prepare un sándwich? —preguntó dirigiéndose a la nevera. Pero no era eso lo que se antojaba, así que la detuve.

 

—No, no se preocupe, yo misma buscaré lo que quiero comer, gracias —dije levantándome de mi asiento y llegando a la nevera. La abrí observando todo su interior y no me gustó nada de lo que había, ni el helado de chocolate que era mi favorito. La cerré y me dirigí a la lacena, allí encontré un frasco de Nutela. Lo tomé y comencé a buscar con qué acompañarla, me topé con un paquete de galletas saladas que no dudé en tomarlas y me encaminé a la barra donde me senté de nuevo en la silla que antes ocupaba. Tomé una cuchara del portador de cubierto que está siempre en medio de la barra y unte bastante chocolate a mi galleta. Me la comí como si mi vida dependiese de ello.

 

—Humm… rico. —susurré limpiando el chocolate de mis labios con la lengua. Su sabor era inigualable. Tomé otra y comencé a comer de nuevo. No sé cuántas en realidad ya me había comido hasta que la señora —creo que se llamaba Leah— me interrumpió.

 

—Disculpe señorita Bella no debería comer eso —dijo quitándome el frasco que ya iba más debajo de la mitad—. Me informaron que no ha comido una comida decente desde ayer, así que esto se queda conmigo.

 

La miré como si le hubiese salido otra cabeza más. ¿Como se atrevía a quitarme mi Nutela? Yo de verdad la quería comer. No sé en qué momento comenzaron a correr lágrimas por mis mejillas, pero me vine a dar cuenta cuando mis sollozos ya eran audibles.

 

—Por favor (Hipo) devuélvamela (Hipo) por favor (Hipo) quiero (Hipo) comerla —logré decir jipiando y sorbiendo por la nariz.

 

—Lo siento, tenga… no fue mi intención —se disculpó un tanto asustada, tendiéndome de nuevo el frasco. Cuando lo tuve de nuevo en mis manos, tomé una gran cuchara llevándomela a la boca deleitándome con su sabor. Así como aparecieron las lágrimas también desaparecieron.

 

—Lo siento, de verdad no sé qué fue lo que me pasó —me disculpé con las mejillas ruborizadas por la vergüenza—. Mejor espero en el recibidor —susurré saliendo apurada de la cocina, pero sin dejar mi Nutela. Al llegar a él, se sentía demasiado solo, así que subí las escaleras hasta el segundo piso. Caminé a la puerta de la habitación de Rose y toqué. Rose la abrió segundo después.

 

—Pasa Bella. Te habías tardado, Alice ya está aquí —Rose me jalón hacía dentro de la habitación—. Ya veo el por qué tardaste, fuiste a saltar primero la cocina —dijo riéndose y mirando el frasco que estaba en mi mano izquierda.

 

Me encogí de hombros.

 

— ¿Qué haces comiendo eso Bella? Matarás tu figura —me retó Alice, como si estuviera cometiendo un asesinato. Puse los ojos en blanco y me senté en la cama.

 

—No sé la verdad, solo se me antojó. Tengo mucha hambre —respondí mientras agarraba más chocolate y me lo comía.

 

—No me llenes la cama de eso —dijo Rose señalando su bella cama y me regañó—. Para la próxima, me haces caso. Te dije que comieras antes de salir de la casa.

 

—Lo siento Rose —susurré con voz llorosa.

 

"Me están dando ganas de llorar otra vez, ¿qué me pasa?", pensé confundida.

 

— ¿Por qué lloras Bella? —me preguntó Rose de forma maternal.

 

"Mi hermana será una gran madre, cuando llegue a tener a sus propios hijos", pensé con orgullo.

 

—No sé qué me pasa chicas, creo que caí en depresión por lo de Edward —respondí con voz rota por el llanto, pero con toda honestidad. Rose iba a agregar algo pero fue interrumpida por unos golpes en la puerta.

 

—Pase —dijo Rose, mirando las tres hacía la puerta.

 

—Niñas vamos a comer, ya la cena está servida —nos dijo mi Bubú, indicándonos con la cabeza que la siguiéramos.

 

La cena pasó con un muy buen ambiente. Me comí de todo lo que Leah había puesto en la mesa. Ya me sentía a reventar, pero es que no podía negar que todo estaba muy rico.

 

—Gracias Leah, todo estuvo muy delicioso —la halagué, mientras ella retiraba los platos.

 

—No fue nada señorita, lo hice con mucho gusto. Se retiró a la cocina con la bandeja de los platos en la mano.

 

—Buenas noches niñas, me voy a mi habitación. Estoy muy cansada —se despidió mi Bubú de las tres dándonos un beso en la frente—. ¡Qué descansen!

 

—Yo también me voy a mi habitación —informé parándome de la mesa—. Hasta mañana.

 

Me despedí dándole un abrazo a las dos.

 

— Bella… —me llamó Rose cuando iba a salir por la puerta del comedor, volteé para mirarla—. Puedes venir a mi habitación cuando quieras.

 

Asentí con la cabeza.

 

—Pretendía hacerlo de todos modos sin tu permiso —dije en forma de broma, ella soltó una carcajada—. Gracias, de verdad.

 

—No tienes que agradecer nada Bella, eres mi hermanita y lo hago con gusto —dijo con voz muy seria.

 

Asentí de nuevo.

 

—Nos vemos mañana.

 

Salí de allí casi corriendo y subí las escaleras tratando de no tropezarme. Llegué con vida y sin lesiones a mí habitación. Me lancé de lleno a mi enorme cama y comencé a llorar hasta que no me quedaran lágrimas.

 

—No estás sola Bella, estamos contigo —susurró Rose en mí oído.

 

—Tienes nuestro apoyo —susurró Alice a la vez en mi otro oído. No me había percatado que ellas me siguieron y estaban conmigo acostadas en mi cama.

 

"Menos mal que es bastante grande, sino no cabríamos", pensé.

 

—Duerme, nosotras estaremos aquí —dijo Rose quitándome en cabello de la cara y arropándome. Sentí cómo se acostaron a cada uno de mis lados y cómo acariciaban mis cabellos, de repente caí en la inconciencia.

 

Una noche sin sueño, una noche más sin Edward.

 

Hasta en mis maravillosos sueños, él ya no estaba a mi lado.

 

Gracias a todos aquellos lectores anónimos que leen esta historia y dejan su voto. También gracias a: Sachiko065, MayaMasenCullen, AstridCullen, BrendiTwilithg, Martha, AngelNegro, Baaarbyguffanti, NathalyR, Bechi, Robsesionada2013, Haf276, Reenes_tylor, Aylin, HindyraCullen, Monica2408, MariaGomez2312, Isabella_256, AndreAlice, Val395, NorblackdPattinson, Vale2Cullens, Ayame, BripatCullen, SablanCullen, Jaedbellsnessi, Yalexa, Honey, Priscy_Cullen, Nenamadilinda, Vikingay, Xiomy, Anayely_29, GloriaCullen, Carocruzz, PrincesaVespa, Kristy_87, SabriiCullen, Zuleidy, LoreeFernandez, Ec07, Silmo, NicoleCullenPattinso, Winney_03, Mafe, Samilan, Adrianav15Diaz@Gmail, Jemi910, ChicaEdward, Rebekah_Mikaelson, Bibi_Cullen_Swan_10, WishanDangel, BeaBell, LoreeIsaCullenSwan, SofiRojas280, Mili_Cullen, Viviana, LucyPattinsonCullen, MimaBells, AymeCullen, Crazy_Jacob_Edwuard, Isvi2507Edward, Micaela Fernandez, Karolay28, Lachopilara, Karenttz3lVulturi, Valegis, RosalieWolfVamp, SofiaCulen, Aleariass, Melii, Nicoli, Maca-c, Jesiflexer, Elenita4_Cullen, Annaris, Andrea_black, Mayita, AnarilRamirez, Hello, OswalgoMonasterius, IsabellaKriste1421, Daryanny Cullen, TikaCullen. Por sus comentarios y su voto.

Los capítulos son dedicados a ustedes espero que les gusten.

Besos desde Venezuela.

Capítulo 3: La separación: Capítulo 5: Sospecha de embarazo:

 


Capítulos

Capitulo 1: El comienzo de esta historia de amor: Capitulo 2: Cumpleaños de Bella: Capitulo 3: La separación: Capitulo 4: Forks: Capitulo 5: Sospecha de embarazo: Capitulo 6: El primer movimiento de los bebés: Capitulo 7: La reacción de Charlie y Angustia por Edward: Capitulo 8: La visita de Don Carlisle Cullen: Capitulo 9: Por fin noticias de Edward: Capitulo 10: Día de las madres: Capitulo 11: El parto de Bella: Capitulo 12: Elizabeth Marie y Ethan Anthony Cullen Swan: Capitulo 13: Bautizo de los bebés y El viaje a Bostón: Capitulo 14: El prrimer cumpleaños de los bebés y La aparición de Jacob: Capitulo 15: Paseo con Ethan y Elizabeth: Capitulo 16: El embarazo de Rosalie: Capitulo 17: Altercado con Charlie y El parto de Rosalie: Capitulo 18: Desde el inicio de la relación hasta el encuentro con Elizabeth: Capitulo 19: Una visita inesperada: Capitulo 20: Búsqueda de Bella: Capitulo 21: Jasslye Anthonela ¿Swan? Capitulo 22: Después de diez años vuelvo a verte: Capitulo 23: Es Bella y ¿Son mis hijos? Capitulo 24: Una maravillosa noche Capitulo 25: La cabaña y La visita de Tanya Capitulo 26: Compromiso Capitulo 27: Estoy embarazada Capitulo 28: El gran día Capitulo 29: Luna de miel y Celos Capitulo 30: Enfrentamientos, Risas y Amenazas Capitulo 31: ¿Que es el sexo? Capitulo 32: James Capitulo 33: El secuestro de Tony, Bella y Lizzy Capitulo 34: Parto de Bella Capitulo 35: Regreso del pasado Capitulo 36: Alianza inesperada Capitulo 37: Vulturi, ¡firmaron su sentencia de muerte! Capitulo 38: ¡No debieron tocar lo que más amo! Capitulo 39: ¡Enfrentame como honmbre Demetri! Voy a matarte con mis propias manos

 


 
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