The Sound Of Silence (+18)

Autor: AniCullen17
Género: Drama
Fecha Creación: 06/04/2012
Fecha Actualización: 16/05/2013
Finalizado: SI
Votos: 71
Comentarios: 305
Visitas: 164599
Capítulos: 27

 

He vivido por 17 años, 11 meses, 3 días, y 10 horas, y en todo este tiempo… Jamás dije una sola palabra…hasta que te conocí.

 


 

 

Hola mis Lindas, acá estoy con mi Cuarto fan-fic, Espero que sea de su agrado,  para mí es un honor compartir esta nueva locura con ustedes, Las quiero mucho, ojala me gane algún votito o comentario de su parte...

 

The Sound of silence (+18) está clasificado para mayores de 18 años, contiene sexo explicito y  un lenguaje fuerte. Queda absolutamente prohibido publicarlo sin mi previa autorización

 

Este fic está protegido con los derechos del autor por SafeCreative, ¡NO al plagio! 

 

Fic "Lecciones para enamorar (+18)

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Todas son bienvenidos/as 

 

 

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Capítulo 9: Complicidad

 

Complicidad.
Capitulo nueve.



Isabella movía sus manitas inquieta, se sentía completamente nerviosa ante la nueva vida que comenzaría a vivir en unos minutos, su corazón golpeaba fuertemente su pecho amenazando con salirse en cualquier momento, sentía miedo; miedo a no adaptarse; miedo a volver ser infeliz; miedo a seguir fracasando, a sus escasos 18 años… el miedo era algo a lo que estaba completamente acostumbrada, pero ahora más que nunca no quería volver a sufrir maltratos y violencia.

 En 10 años no quería mirarse al espejo y ver un perfecto retrato de Renata…una mujer infeliz, fracasada que tenía que follarse al jefe para poder tener algo que comer, aquella mujer era la culpable de todo…de sus desgracias, y james no se quedaba atrás, el hijo de puta había abusado de ella en todos los sentidos… ¿y si la encontraban?, ¿y si cumplía su objetivo de hacerla suya?...

 

No, no, no, no puedo permitirlo, algún día aquel hombre pagaría cada una de sus agresiones.

 

— ¿pequeña porque lloras? — la voz de René la hizo reaccionar, isabella toco sus mejillas con ambas manitos y si, claramente estaba llorando al recordar su triste pasado, estaba tan acostumbrada que ni cuenta se había dado que las gruesas lagrimas bañaban su pequeño rostro níveo.

Isabella miro a la mujer… su madre y solo se encogió de hombros. René se sentía impotente ante su silencio, los sicólogos nada habían podido hacer, porque ella no se quería dejar ayudar, pero nadie sabía que isabella ocultaba sus palabras como un acto de autoprotección, para que nadie le hiciera daño, los maltratos constantes de sus falsos padres la hicieron una mujer completamente aislada, extraña y poco segura de sí misma.

 

El automóvil se desviaba hacia las afueras de la cuidad de Vancouver, dejo salir un suspiro del interior de su alma destrozada, se percato que René la seguía mirando con infinita dulzura desde el asiento del copiloto… Mi pobre princesa, ya todo cambiara… todo.

 

—No sientas miedo hermosa— isabella frunció el seño, ¿Cómo era posible que supiera lo que le pasaba? —aquí nada te faltara ¿cierto cariño? — pregunto a su marido, regalándole una sonrisa, Charlie la miro por el espejo retrovisor y la joven pudo ver como una sonrisa se extendía en el rostro del adulto.

 

—claro que si princesa— isabella aun no se acostumbraba a las tiernas palabras de afecto que ellos le entregaban, se mordió el labio con ansiedad y miro por la ventana del automóvil, las hermosas y grandes mansiones se perdían en el camino, aquello la impresiono bastante…¿acaso ella viviría en alguna casa asi?, eso era completamente innecesario, ¿Cuántas personas no Vivian como ella lo había hecho?, donde el frio se apoderaba de su cuerpo, donde con una lluvia las paredes se humedecían, donde el agua caliente para una ducha era algo que jamás se veía.

Cerró los ojos por un momento, dejando salir un bostezo, se sentía cansada, desde ya el hospital era un completo enemigo para ella, no quería volver nunca más, las agujas le hacían tener horribles pesadillas, no… jamás quería volver a pisar un centro  hospitalario en su vida.

Sintió como el automóvil doblo a la derecha y luego de unos instantes se detuvo abruptamente, abrió los ojos confundida, se bajo del automóvil con algo de dificultad y jamás pensó estar en un lugar como el que sus ojos veían.

 

Entre una hilera de imponentes pinos se abría paso un jardín de ensueño, el césped estaba perfectamente podado, había pequeñas flores bordeando el camino empedrado e iluminado por pequeñas luces circulares que parecían salir mágicamente desde el piso. Las coloridas flores eran tan perfectas que le provocaban admirarlas y tomarlas entre sus manos para sentir la textura de los delicados pétalos, sonrió levemente por su pensamiento.

Conforme su vista avanzaba, recorriendo y guardando cada detalle en su memoria, se maravilla más y más.

Cuando por fin sus ojos encontraron la entrada no pudo evitar sorprenderse, justo frente a ella se extendía una lujosa casa, no, casa no: mansión. Los colores claros le transmitían la paz y tranquilidad que siempre había soñado; los ventanales perfectamente iluminados, transfiriendo un toque elegante; la gran puerta de madera clara, que parecía estar estratégicamente colocada, como una invitación a entrar; y cada rincón más perfecto y especial que el anterior.

¿Era verdad? ¿Podría ser cierto? Tanta majestuosidad, perfección en aquella mansión tan lujosa… ¿en serio podría disfrutar de todo aquello?

 

Isabella seguía completamente anonadada ante tal hermosura, parpadeo varias veces sin poder creerlo.

—Bienvenida a casa hija— René acaricio el hombro de su pequeña hija, Isabella la miro con lagrimas en los ojos, si bien la mansión era hermosa, la más hermosa que jamás haya visto, pero ahora su mundo se veía completamente oscuro, no quería sentirse fuera de lugar.

 

—Vamos adentro princesa— hablo Charlie algo nervioso, tomo la pequeña maleta de isabella con algo de ropa que René le había comprado.

 

Isabella con pasos torpes e inocentes camino hacia la entrada, como una bebe a punto de entrar a la jaula de los leones, no sabía si sentir miedo o ansiedad de conocer el lugar el cual desde ahora sería su hogar.

De pronto la puerta se abrió y una mujer mayor miraba a la muchacha con nostalgia, ella había sido testigo de cómo su patrona René lloraba cada vez que la recordaba, como cada 13 de septiembre recorría la habitación la cual debería ser tu cuarto.

 

—Señorita isabella— dijo la mujer se acerco saludándola, se acerco lentamente a ella, la joven le dio una sonrisa tímida y se adentro a la casa seguida por sus padres.

 

Sus ojos y boca se abrieron al mismo tiempo, si el exterior era fantástico, por dentro parecía un sueño. En sus más alocados sueños no pudo haber imaginado un lugar tan hermoso, espacioso y acogedor… un hogar cómo ese, su hogar.

Había un par de sofás color blanco frente a una enorme pantalla, la pared frente a ella era un enorme ventanal con una hermosa vista al bosque, no dudó en adentrarse más y llegar con pequeños pasos titubeantes hasta el punto exacto entre la bella terraza y la sala-cocina-comedor. Miró hacia atrás, temerosa a las restricciones, cuando René vio la cara asustada de su pequeña le sonrió para infundirle confianza y asintió, Isabella sonrió levemente de vuelta y disfrutó cada minuto en la terraza.

La dejaron explorar los rincones en aquel pequeño espacio. Cerró los ojos disfrutando de la brisa, el aroma del bosque, el aspecto del bosque, la paz, el confort. Poco después sintió el leve abrazo, su mamá le indicó que entraran para que conociera su habitación, aún era difícil verla cómo eso, pero eso era René: su mamá.

En el camino de regreso dejó vagar la vista por el resto de la habitación, apreciando la escasa pero sofisticada y moderna decoración, la hermosa cocina perfectamente alineada al gran comedor sencillo de madera, con sus sillas perfectamente alineadas y un bowl decorativo al centro del mismo color chocolate de la mesa; cuando pasó al lado de la barra de mármol oscuro de la cocina no pudo resistir la tentación de estirar una mano para sentir la fría y lisa superficie.

 

Más de dos pares de ojos la miraron con ternura mientras la guiaban a uno de los pisos superiores hacia su habitación. Todos veían la actitud reticente de Isabella, era como un pequeño cachorrito desconfiado, que no sabía si acercarse o no a la mano que le brindaba ayuda; verla tan indefensa despertaba una gran ternura en todos.

Abrieron una puerta de madera revelándole un espacio que ni en su mejor fantasía pudo concebir, era mucho más de lo que jamás había tenido, pero al mismo tiempo perfecto. Frente al ventanal había una espaciosa cama acolchada, cubierta por un espumoso y grueso edredón de un lindo color verde que contrastaba con el resto de colores claros de la decoración; frente a ésta había un gran círculo verde en la pared con varios estantes donde había libros, música y algunas cosas que ella tendría que examinar para ver de qué se trataba; contiguo a éste, colindando con el borde inferior del moderno librero había un lindo escritorio blanco estilo antiguo, encima había un par de lindas figuras de porcelana verde, una computadora portátil, una bella libreta y un portalápices con bolígrafos, lápices y otras cuantas cosas más; enseguida de la cama había un pequeño tocador con una silla; también vio un par de puertas corredizas y otra más que después averiguaría qué había tras ellas.

 

—hija, esperamos que te sientas a gusto… esta es tu casa, no necesitas tener miedo— isabella volteo a mirar a Charlie, asintió no muy convencida.

 

—Estaremos abajo pequeña, por si nos necesitas— René se acerco a ella para abrazarla, pero isabella retrocedió instintivamente unos pasos… la mujer suspiro bajando la mirada.

 

No, No, por favor, no quise hacer eso…

 

Isabella se sintió culpable, René era dulce, amable, y ella no merecía su rechazo, pero ¡diablos!, le costaba mucho demostrar sus sentimientos, necesitaba conocerlos más.

 

Los padres salieron abrazados de la habitación, isabella se acerco hacia la cama acariciando el edredón temblorosa, se sentía como una verdadera princesa viviendo su cuento de hadas, la tela era suave, invitaba a estar acotada de por vida.

 

Aquí no sentiré el frio cada vez que me duerma.

 

De pronto se acerco a los libros que descansaban en la estantería, repaso los títulos con la vista.

 

“cien años de soledad”

"La sombra del viento"

 

“tierra de las sombras-la mediadora

En busca del tiempo perdido”

“Cumbres Borrascosas”

 

Entre muchísimos más, la muchacha soltó un suspiro, camino a paso lento y abrió una de las puertas corredizas, prendió la luz y soltó un gemido.

Era un armario, las paredes eran de color lila, en el fondo de este había un gran espejo que reemplazaba toda la pared, en el costado izquierdo había varios compartimientos de color blanco, algunos vacios y otros con pares de zapatos nuevos, y al costado derecho había cajoneras y percheros para que ella colgara ropa… que no tenía.

Salió del armario y abrió la otra puerta corrediza, prendió la luz y ahí se encontraba su propio baño, sorprendida admiro aquel espacio tan propio.

 

Las paredes eran de cerámicas de mármol blanca, en el fondo de la habitación con una pequeña escala de apenas de tres peldaños sobre el nivel del piso se encontraba una bañera a su alrededor con algunas velas aromáticas; se adentro más aun, queriendo explorar todo lo que se encontraba ahí, al costado derecho de la habitación habían dos encimeras, el lavado y un hermoso espejo, el W.C al costado izquierdo, todo estaba en tonos cafés y crudos.

 

Wow… ese fue el pensamiento de la muchacha, sonrió y subió aquella pequeña escala donde se encontraba su bañera… quería recostarse ahí unos momentos… pero no sabía cómo ocuparla.

Unos tímidos golpes en la puerta la sobresalto, se giro rápidamente para ver de quien se trataba y era la misma mujer vestida de azul con un delantal blanco.

 

—Es hora de cenar señorita— isabella bajo aquel pequeño nivel y siguió a la mujer de mayor edad, camino por los pasillos, seguramente ahí se encontraban la habitación de emmett y…sus padres.

 

Bajaron la gran escalera lentamente, isabella aun se sentía como si fuera una extraña en aquel lugar tan  y llegaron al living, emmett veía televisión prácticamente echado en el sillón soltando sonoras carcajadas.

 

—Emmett compórtate— René le hablo con dulzura pero con voz autoritaria.

 

—mamá, mi Belly se tiene que acostumbrar a que su hermano mayor esta demente— el joven miro a su hermanita, quien se encontraba parada en una esquina de la sala sin hacer absolutamente nada.

 

—Ven princesa, ven a cenar— Charlie la invito a su lado, y la muchacha con pasos inseguros se sentó en la mesa, emmett a su lado para que no se sintiera tan desprotegida.

 

Las lagrimas de René no se hicieron esperar, le parecía irreal tener a sus dos bebes en la mesa, compartiendo con ella, jamás pensó que isabella estaría con ella después de tantos años, ella era su vida ahora, la protegería de todo y todos.

 

— ¿Dónde está Ian? —  pregunto Charlie preocupado mientras cenaba, emmett dejo el tenedor de lado.

 

—Volvió a su departamento— respondió el joven encogiéndose de hombros, isabella miraba a las tres personas que formaban parte de su familia.

 

—oh por dios hijo— René se escandalizo— dile a Ian que esta es su casa, no necesita estar solo en esta ciudad hijo, lo sabes—

 

—Quería darnos privacidad como familia feliz— emmett rio pasando el enorme y musculoso brazo por el hombro de su hermana pequeña atrayéndola a su pecho, esta última se tenso, pero emmett de manera tierna le dejo un suave beso en sus cabellos marrones, Y luego la soltó.

 

—hermanita ¿te gustaría pasear por la cuidad mañana? — el hermano mayor con el orgullo que sentía al tenerla quería malcriarla en todo, quería que su Belly fuera feliz, que nada le faltara.

 

—lo siento hijo, pero mañana me rapto a esta señorita a centro comercial, no pretenderás que este desnuda por la vida— René la miro con dulzura, y el intenso rubor de bella no se hiso esperar.

 

—ya, no asusten a mi princesa— Charlie calmo los ánimos— hijo, el fin de semana saldrás con tu hermana, ella necesita descansar, además como dice tu madre, no pretenderás que ande desnuda por la vida, yo no lo permitiré— y Charlie por primera vez entendió a Carlisle, quien era completamente celoso de su hijita pequeña.

René en un acto infantil le saco la lengua a su hijo mayor, y este rio, su madre tenía un espíritu completamente infantil, pero la amaba.

 

—Asi es pequeña, mañana nos iremos de compras— dijo la madre de la muchacha— compraremos las cosas que necesites— isabella bajo la mirada avergonzada asintiendo levemente.

 

Terminaron de cenar y isabella guiada por su hermano mayor conoció el resto de la casa, su hermano mayor tenía su cuarto en el tercer piso junto a varias habitaciones vacías, en el segundo piso donde ella dormía también había una biblioteca, una sala de música, un mini gimnasio, una sala donde se podían ver las películas y dos baños, sin contar el de su habitación. En el primer piso, la cocina, el living, el comedor, la habitación de sus padres, la cual era realmente hermosa, tres baños, el despacho de su padre y la habitación de Rachel.

 

Isabella miraba todo, los cuadros, los floreros, las hermosas alfombras, los muebles, los adornos, y las fotografías… de emmett cuando apenas tenía unos días de vida, las de algunas vacaciones, las del primer día de escuela, la boda de sus padres y fotos de ella… cuando era una bebe… junto a emmett y… Edward.

 

—Edward es mi mejor amigo, cuando éramos pequeños nos gustaba mucho jugar contigo— el hermano mayor le contaba a su curiosa hermana quien veía la fotografía sin pestañar— yo era el típico hermano maldadoso que le gustaba saltar arriba de la cama cuando su estabas en ella— hizo una mueca de disculpa— el que te quería cargar a todos lados… pero Edward era más cuidadoso, recuerdo que siempre andaba al pendiente de que yo no hiciera tonterías, cuando llorabas él iba corriendo por tu chupón— el hombre soltó una carcajada— el siempre quiso una hermanita menor, y esa eras tú, también eras su hermanita… cuando te perdí, él tuvo a su hermana, y los papeles se invirtieron completamente— la voz de emmett se quebró, le dolía recordar todas aquellas veces cuando iba a jugar a la casa de su mejor amigo y el estaba completamente impresionado por cada pasito torpe o cada palabra que su hermanita Alice decía, el primer día del jardín, cuando Edward lloro como un niño mimado por que se llevarían a su hermanita para siempre, cosas que él jamás pudo vivir.

 

Isabella ocultando todos los miedos que sentía abrazo al gigante hombre, haciéndole sentir lo agradecida que estaba de él y de su familia… el hombre acaricio los cabellos algo resecos de su hermana y luego se puso a su altura.

 

—No permitiré que nadie más te haga daño— le sonrió— hermanita, quiero que confíes en mi, nada te pasara mientras yo viva— y dejo un tierno beso en la frente de la muchacha.

 

Al poco rato isabella se encontraba en su habitación ya lista para dormir, abrió el edredón suave y se deslizo en la cama, tapándose por completo hasta los ojos.

 

—Hija buenas noches— le hablo René entrando a la habitación dando torpes y lentos pasos hacia bella, la muchacha presintió lo que iba hacer la mujer pero ni siquiera pestaño, no quería volver a ver esa expresión de tristeza en su rostro como hace algunas horas, René beso la mejilla de la joven.

 

—Mañana haremos muchas cosas, pequeña— dijo acariciándole el cabello, isabella no pudo evitar sonreír, Charlie entro en ese momento, veía la escena conmovido y se acerco a besar el cabello de su princesa.

 

Apagaron la luz de la habitación dejando a isabella descansar, la joven dejo salir un suspiro, mirando el oscuro cielo atreves de la ventana.

 

el cielo es infinito, me encantaría que la tierra fuese mil veces más grande, para que nunca vuelva a ver el rostro de james o Renata… primero prefiero morirme”

 

*

*

*

 

—¿entonces se ha adaptado bien? —

 

—Sí, gracias al cielo amiga— René le sonrió a Esme mientras se tomaban el café.

 

—me alegro mucho, ¿Dónde anda ahora? —

 

—seguramente en el jardín, se la pasa horas ahí junto al frio, varias veces le he dicho que se puede enfermar, pero solo sonríe— René soltó una risita traviesa— espérame iré a buscarla— esme asintió sentada en el sofá del living, su amiga salió por el ventanal y vio a una isabella tirada en el césped mirando el cielo encapotado de nubes negras, el viento soplaba con fuerza haciendo que la piel de René se hiciera de chinita.

 

—Hija— la llamo mientras caminaba a su encuentro, isabella al escucharla se sentó mirándola como niña traviesa— vamos adentro, no quiero que te enfermes aquí— isabella tomo la mano de la mujer y ambas se adentraron hacia el salón, donde esme las esperaba sonrientes.

 

—Que hermosas estas bella— elogio esme a la pequeña— Alice debe estar por llegar del instituto para que sea una tarde de chicas— isabella miro confundida a René…esta ya conocía un poco sus gestos para saber algunas de sus necesidades.

 

—hija, iremos al centro comercial, se acerca navidad como sabes y tenemos que hacer algunas compras— isabella abrió los ojos como platos, ella jamás había celebrado una navidad, toda su niñez y parte de su adolescencia se la pasaba encerrada en aquel cuarto, con apenas unas mantas cubriendo su cuerpo.

 

—Ve a ponerte un abrigo y los guantes pequeña— le dijo René sonriéndole— isabella subió las escaleras y René la quedo mirando… mejor la iré ayudar.

 

—Ya vengo esme—

 

—Claro ve amiga—  René subió las escaleras y como siempre, isabella estaba sentada en el armario mirando los abrigos de diferentes colores y diseños isabella con el seño fruncido, golpeaba con su bota impaciente en el piso… aun no sé le daba muy bien vestirse como la gente.

 

—Este te quedara hermoso hija— René llego a su lado sacando un hermoso abrigo verde con un cinturón en la cintura que resaltaba su delgada figura.

 

Isabella se miro al espejo, y no se reconoció, hace ya 3 semanas que había comenzado su nueva vida, ella jamás pensó verse asi de bien, sus mejillas tenían un hermoso sonrojo, sus labios eran más rellenos y rosados, sonrió y bajo las escaleras esperando a Alice que llegara.

 

—victoria, claro… ya llevan algunos meses juntos…— isabella puso atención a la conversación que esme y René tenían— es una buena muchacha, lo único malo de la situación es que Edward ha dejado un poco los estudios de lado—

 

—jaja, es normal querida amiga, yo sueño el día en que emmett encuentre alguna novia, sabes que a ese niño nunca le gustaron mucho los compromisos—

 

—ya llegara René, ya llegara…—

 

En ese momento Alice entro sonriendo, saludo con un beso en la mejilla a las tres mujeres que estaban sentadas en el sofá y se alistaron para irse al centro comercial, ambas muchachas iban en el asiento trasero, esme iba conduciendo y René iba en el asiento de copiloto, iban hablando como dos adolescentes que no se veían hace meses, isabella miro a través de la ventana los pequeños favores encendidos que se extendían a través de la calle.

 

—Oh por dios, se puso a nevar— grito René emocionada, amaba la nieve, isabella sonrió ante la actitud infantil de su madre.

 

— ¿no es emocionante? — la pequeña Alice completamente incomoda, trato de entablar algún tipo de comunicación con la joven extraña, Isabella la miro y alzo la ceja derecha un gesto heredado de René y solo se limito a regalarle  una sonrisa tímida a la pequeña, ella siempre era muy amable, cada vez que se veían trataba de acercarse a isabella, Alice quería ser su amiga, alguien con quien salir, ir al cine o de compras, a pesar de que Ian “su chico” se notaba que estaba más que encantado con isabella, la pequeña era testigo de cómo él la miraba, la hacia sonreír continuamente con sus dichos o peleas infantiles con emmett, como por arte de magia isabella se sentía muy cómoda con él, dejaba que le acariciara el cabello, su rostro, aquello le dolía profundamente n el corazón, sintió algo de celos e incluso envidia de isabella, ella era una buena joven, a pesar de que ocultaba sus sentimientos, Alice no quería sentir rencores con ella, solo quería ser su amiga.

 

Minutos después estaban en el centro comercial, la gente caminaba rápidamente empujando a quienes se les interponía en el camino, las vísperas de navidad se acercaban, aquella sería la primera navidad de isabella y aquello le asustaba un poco.

 

—Mira amiga, es hermoso— Esme le mostraba un vestido color vino, con un pequeño en el pecho dejando ver lo justo y necesario, mangas 3/4, y tenía una hermosa caída, era algo sencillo pero a esme le encanto. — me llevare este, me encanto no puedo dejarlo aquí— sonrió la mujer mordiéndose el labio imaginando como modelar aquel hermoso vestido a su hermoso marido.

 

Isabella sentada en un sillón de la pequeña tienda exclusiva suspiraba, tenía algunas bolsas en las manos, Alice sonrió y se sentó a su lado.

 

— ¿estás cansada? —  pregunto la pequeña, isabella hizo una mueca divertida y rodo los ojos… tomare eso como un sí.

 

— ¿chicas están muy cansadas? — pregunto René mirando como su hija miraba sus pies inquieta, como una pequeña de 4 años completamente aburrida.

 

—Si— Alice respondió por las dos, sonriéndole a la muda muchacha.

 

—Oh, lo siento, hijita— se acerco a Isabella, la vendedora frunció el seño, a la joven la trataban como una verdadera inútil. — prometo  que nos iremos pronto— y sin más beso su cabello.

 

Gente, Caos, cansancio, stress, agotamiento mental, grandes colas… todo aquello resumía el centro comercial en aquel día.

 

No pudieron elegir un mejor día, isabella realmente estaba echando humos por las orejas… un nuevo enemigo había adquirido en aquellas horas lo odiaba igual o más que el hospital… ¡maldito centro comercial!

 

—bueno, hemos terminado… ahora vamos por un café— hablo René abrazando a su hija quien tenia el seño fruncido del coraje, caminaron rápidamente hacia el primer café que vieron y se sentaron en una mesita, llena de bolsas con regalos, isabella apunto en la cartelera un café solamente y todas la imitaron… solo café; el joven mesero de ojos azules  las atendió dulcemente… las tres mujeres cotorras se reían de antiguas anécdotas, Isabella solo se limitaba a mirar a las personas que pasaban cuando de pronto lo vio… Unos hermosos ojos verdes sobresalían del resto de las miles de personas que transitaban en el lugar, era imposible confundirlos, eran tan hermosos, tan únicos… pero a la vez muy distantes; Edward era el que menos se acercaba a ella, estaba demasiado ocupado con su novia para poder tratar de hablar con alguien que simplemente no decía nada.

 

El hombre poco a poco se acercaba, isabella lo miro detenidamente, era muy guapo, quizás si solo no la mirara de manera tan extraña le caería hasta bien, el hombre miro a su lado y sonrió de manera dulce, ahí se encontraba con él, su hermosa novia de pasarela; Victoria.

 

—Ahí viene el gigantón con su novia— susurro Alice con voz monótona, ambas adultas se giraron a ver al joven e isabella solo se limito a tomar más café.

 

—Hola mujeres— saludo el cuando llego al lado de las 4 mujeres que se encontraban sentadas

 

—Hola— susurro la voz adorable de Victoria, esta miro a isabella con arrogancia.

 

Vaya, la mujercita sí que esta diferente… claro, el dinero cambia al patito más feo de la cuidad.

 

Edward siguiendo la mirada de su novia se encontró con isabella completamente diferente, sus mejillas estaban sonrojadas, sus labios que antes eran secos y partidos, estaban más rellenos y rosados, su cabello de un color mas chocolate, brillaba de forma radiante, en su interior sonrió, se alegraba profundamente que aquella chica estuviera mejor, no sabia como acercarse a ella, era tan extraña, tan impredecible que lo dejaba completamente confundido con cada una de sus acciones.

 

—hijos, nos pillaron con las manos en la masa— rio René— ¿ustedes en que andan? —

 

—paseando en el cine— rio victoria tomando asiento justo al lado de su pequeña cuñada, esta ultima rodo los ojos, Edward suspirando se sentó entremedio de isabella y victoria.

 

—oh, ¿Qué vieron? — esme trato de entablar comunicación, la expresión de su hija menor no le gustaba en lo absoluto.

 

—Tengo ganas de ti— suspiro teatralmente la mujer de cabellos rojizos tomando la mano de su amado por debajo de la mesa.

Alice gruño mentalmente.

 

Lo prometiste, prometiste llevarme el día del estreno hermano… ¿tan rápido me olvidaste?...

 

Alice sintió sus ojos arder… acaricio su cabello castaño tratando de esconder la mirada, isabella se dio cuenta de la incomodidad de ella  y se levanto como un resorte… todos la miraron confundidos menos la pequeña que casi soltaba el llanto casi infantil… Bella, quien jamás se dejo tocar por alguien que no fuera su pequeña familia e Ian,  tomo la pequeña manito de Alice tirando de ella invitándola a salir de aquel lugar; todos la miraron impactados, aquel comportamiento hizo que el corazón de su madre latiera con fuerza, era el acto más cercano que había tenido con alguien… dando ella el primer paso.

 

Alice se dejo guiar por isabella y llegaron a los hermosos y decorados baños de la pequeña cafetería, la pequeña se miro al espejo, apoyo las manos en el lavadero bajando la mirada y soltó el llanto contenido, sabía que era demasiado infantil, pero no lo podía evitar.

Isabella sin saber que hacer… su fría personalidad le hacía replantearse si el abrazar a la pequeña, pero algo en su corazón dañado hizo clic y sin más se acerco a la pequeña y la abrazo fuertemente, Alice apoyo su cabeza en el hombro y dejo envolverse por aquellos delgados y cálidos brazos que ahora la reconfortaban.

 

—sé que soy una tonta, es una tontería— susurraba la pequeña con dificultad por la falta de aire— pero es que llevo esperando aquello tanto tiempo y el la llevo primero a ella, ¡maldita!, ha cambiado tanto desde que esta con ella, ni siquiera sale conmigo como antes— lloraba, isabella sintió pena por la adolecente, por eso ella jamás se permitía querer a alguien… por el sufrimiento que ello conlleva.
Deshizo el abrazo y con sus pequeños dedos níveos seco las lagrimas de la pequeña, acaricio sus mejillas y le sonrió.

 

Las palabras sobraban en aquel momento, Alice ni en sus más hermosos sueños se imagino que isabella podía tener un gesto tan lindo como aquel.

Sintieron unos pasos aproximarse, ambas se separaron y se miraron en el espejo.

 

—¿Qué tienes Alice? — pregunto sínicamente victoria, aquella niña era  demasiado bipolar para ella… a veces le agotaba las energías.

 

—Nada que a ti te importe victoria — suspiro Alice mojando sus manitas en el agua y mojándose el rostro.

 

—Alice jamás te he hecho algo para que me trates asi de mal— Alice suspiro profundamente, victoria tenía razón, solo eran celos enfermizos, victoria no era una mala mujer a pesar de tener el control para cambiar a su gigantón hermano.

 

—lo siento victoria, no fingiré que me caes bien cuando no, eres la novia de mi hermano y punto nada mas está en discusión— victoria suspiro, ella quería llevarse bien con la única hermana de Edward.

 

—Vámonos bella…— Alice tomo la mano de isabella y salieron hacia donde se encontraban los demás…

 

Edward nuevamente miro a ambas jóvenes… sintió la mirada de desprecio de bella… que mujer más extraña… ¿tendrá un síndrome bipolar? Tomaron asiento y Alice con un nudo en la garganta lo miro completamente furiosa, hermanita lo siento, lo siento, yo sé que prometí llevarte al estreno de aquella película romántica, pero es que ¡diablos! No pude hacer nada contra el rostro suplicante de victoria… perdóname.

 

—Vámonos, no me siento bien— dijo Alice evitando la mirada de su hermano mayor… esme quien la conocía como la palma de su mano no pregunto nada

—no podemos dejar a René sin vehículo hija— hablo esme

 

—No te preocupes por nosotras, nos arreglaremos, para eso tengo un marido— dijo la mujer riendo, todos asintieron simplemente se despidieron junto con Edward y victoria, se perdieron entre la muchedumbre.

 

—Bueno, hemos quedado solas con miles de bolsos — René se encogió de hombros suspirando— llamare a emmett para que nos ayude cielo— dijo sacando el celular de su cartera… isabella asintió y espero a su madre.

 

Hola cielo… si claro está conmigo… — silencio— hijo ven ayudarme al centro comercial, estoy cargada de bolso…—silencio— no, ¿Cómo molestarme?, estoy segura que a alguien le encantara ver a Ian— René le regalo una mirada picara a bella, esta se sonrojo hasta quedar como un verdadero tomate—estoy en la cafetería, los espero, adiós cielo.

 

—ya vienen hija— isabella le sonrió y escucho como su madre hablaba y hablaba de todo lo que sé le venía a la mente…

 

—hija… ¿puedo hacerte una pregunta?  — isabella asintió convencida.

 

—mmm …¿Por qué no abres tu corazón?... eres especial, nosotros jamás podríamos hacerte daño, tu silencio… tu silencio te hace tan misteriosa, prometo no abrumarte, pero como me gustaría escuchar tu voz…aunque fuera una vez…— los ojos de isabella se llenaron de cristalinas lagrimas, le  costaba… no era llegar y hablarle, su corazón y alma estaban tan dañadas, sangraban a cada momento, con cada palabra de aliento que sus verdaderos padres le decían, las palabras de james volvían a su cabeza.

 

Maldita zorra estúpida, eres tan putamente insignificante, no provocas nada en nadie.

Cualquier día de estos te hare pagar por todas las estupideces que haces… ni tu madre podrá salvarte maldita puta.

 

Golpes, abusos, asco… sobre todo mucho asco cuando el comenzaba acariciarla.

 

—hijita no llores— René se alarmo, limpio sus lagrimas y rápidamente se arrepintió por sus palabras… no sabía por qué su hija era asi… quizás le hacia un daño terrible al hacerla recordar— no importa bebe, olvida lo dicho, eres libres de hablar, gritar, bailar, sonreír, y llorar, eres libre hermosa mía, yo no diré nada, estoy agradecida de tenerte junto a mi… esto— dijo tomando la cadena de corazón… isabella la imito tomando la de ella— esto… nos une hermosa, jamás nadie podrá separarte nuevamente de mi lado, primero muerta…

 

Isabella bajo la mirada, René cambio rápido de tema, ganándose varias sonrisas de parte de su hija.

 

—Ahí están— la voz de su hermano la distrajo, miro en su dirección y se encontró con su ángel, una hermosa sonrisa adorno su rostro.

 

—Hija bella— susurro la voz de su ángel personal, Emmett rodo los ojos impaciente.

 

—ya basta, hermanita, yo también te amo, gracias por sonreírme a mí, sé que te alegra verme— le saco la lengua, René negó con la cabeza.

 

—celoso… hola hijito— saludo a Ian, este beso en la mejilla a ambas damas y tomaron las bolsas de las compras.

René se adelanto junto con emmett hacia la salida, dejando a Ian e isabella mas atrás, iban caminando lentamente disfrutando de la compañía del otro… isabella podía sentir como su corazoncito prácticamente corría al tenerlo cerca, era una sensación tan malditamente extraña, en las noches junto a su cama… recordaba la hermosa sonrisa de Ian, su voz, su cuerpo y aquella la estremecía de pies a cabeza… quería ser fuerte, quería no sentir nada por él pero el camino cada vez era más dificultoso, aquella tarea cada día le costaba mas y mas.

 

—estas hermosa isabella, cada vez que te veo quedo mas deslumbrado— la sexy voz de Ian hizo que isabella se mordiera el labio inferior con fuerza… casi rompiéndolo— pequeña, suelta ese labio te lastimaras— la voz de Ian sonó ronca, aquel gesto era lo más putamente sexy que había visto, el aire de inocencia de bella lo volvían loco.

 

Ella sonrió, pero iba tan distraída que tropezó con sus propios pies… ¡maldita sea!. Ian rápidamente la tomo de la cintura salvándola de aquel golpe fatal, era tan pequeña que le daba miedo que en cualquier momento se rompiera.

 

—Ve con cuidado pequeña— le dijo serio pero voz sonó tierno… isabella parpadeo aturdida y asintió. Comenzaron nuevamente a caminar por el centro comercial, ella era consiente como las mujeres pasaban y quedaban mirando a Ian con cara de estúpidas babosas… aquello no le gusto… ¡diablos, no le gusto para nada!. Frunció su seño fuertemente, pero algo inesperado paso… su manita se entrelazo con la de aquel hombre tan malditamente apuesto… aquel ángel que le había salvado la vida y de la miseria.

 

—si te incomoda…— el joven miro el rostro de isabella indeciso y desistió, pero ella fue más rápida y apretó con fuerza la mano de Ian, haciendo que aquel “apretón” fuera tan indefenso como el agarre de un bebe… ambos sonrieron y salieron hacia el estacionamiento… la nieve cubría parte del suelo y los arboles, pequeños copos caían del cielo, isabella levanto la mirada y saco la pequeña lengua, queriendo saborear aquellos copitos níveos. Ian la miro estupefacto… era tan adorable, tan niña pero sin embargo tan mujer.

 

—hija, vamos te puedes resfriar— hablo la voz de René metiendo las bolsas a la maleta del Jeep de Emmett, todos se adentraron, Emmett en el asiento del piloto, René de copiloto y Ian y bella sentados como dos niños pequeños atrás, la mano del joven jamás dejo de acariciar suavemente aquella manito tan pequeña.

 

En un abrir y cerrar de ojos llegaron a la casa, Charlie los esperaba, todos cenaron entre risas, René le conto a su marido sobre la tarde de chicas, emmett sobre el partido de futbol que habían ido a ver con Ian y asi pasaron las horas, las miradas de complicidad entre este último con su pequeña bella no pasaron desapercibidas para René…

 

—Hija vete a dormir… mañana adornaremos aquí— le aconsejo René, se volteo hacia Ian— ¿Dónde pasaras la navidad hijo? — ian se volvió serio, estas fechas siempre las pasaba absolutamente solo.

 

—en mi departamento….-

 

—Oh, ni lo digas, te vienes para acá, siii… y si no tienes planes para año nuevo también, eres bienvenido hijo, eso lo sabes, es más te aconsejo que te quedes aquí, está nevando y temo que algo pueda pasarte—

 

—¿tengo un nuevo hermano mami?... me pondré celoso— emmett acariciaba el cabello de Isabella y a esta se le cerraban los ojos por el cansancio, aquello le relajaba enormemente.

 

—shi… hermanito— contesto Ian con voz de bebe, cosa que hizo a una dormitada isabella sonreír.

 

Los adultos se fueron a dormir, Ian, Bella y Emmett se quedaron viendo la televisión en el Living… las horas pasaron rápidamente y todos se caían de sueño, mas isabella no pudo soportarlo.

 

—Emmett— la mano de Ian sacudía a su enorme amigo— Emmett— susurro pero nada, ¡maldición!,

Tomo a la pequeña isabella como un bebe entre sus fuertes brazos, subió las escaleras rápidamente, ella se acurruco entre su pecho dejando salir un suspiro… Ian por un momento mientras entraba a su habitación la quedo mirando fijamente.

 

Eres hermosa pequeña… y te conquistare, te hare feliz, borrare todos aquellos momentos difíciles que enfrentaste sola.

 

La deposito en la cama, saco sus botines cafés y la tapo con las mantas, ella se removió inquieta y abrió los ojos con pereza.

 

—shhh…sigue durmiendo pequeña— ella negó con la cabeza, Ian como ya lo había hecho en otras ocasiones se sentó en la orilla de la cama— velare tu sueño.. Ahora duerme— acaricio su cabello marrón,  se miraron fijamente por unos minutos…

 

Su color de ojos es fascinante, jamás había visto un azul tan intenso… tan sincero. Isabella estaba hipnotizada por aquel color tan hermoso.

Ian por su parte, miraba aquella parte de su rostro que tanto lo llamaba…

 

¡Maldición!, no puedo, ella es especial, no puedo hacer esto.

 

Bella entreabrió y relamió sus rosados labios… Ian maldijo por ser tan débil… levanto su mano y acaricio la mejilla a estas alturas sonrojada de la muchacha… ella se estremeció ante el contacto frio, pero no se aparto… por primera vez quería que aquello pasara, quería que alguien rosara sus labios por primera vez… quería sentir el roce de la lengua jugando con la suya… Ian poco a poco se fue acercando hacia sus labios… Bella solo cerró los ojos dejándose llevar.


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Holaaaaaa, espero que les gustara el cap *_* ajajjaa sé que a una personita ajaj no le gustara el final ajj Miau lo siento ajajaja,

 

Aaaaaaaaaaaaaaaaaw, gracias por su apoyoo, son 90 votos y tan solo 9 cap *_* mi corazoncito las adora a todaaas por hacerme tan feliz *_* Poooorfis, comentenme sus comentarios alegraran mis dias porfis porfis.

Varias me han preguntando que cuando hablara.... bueno, no falta mucho pero sean pacientes porfavor, todo a su debido tiempo *_* y pronto sabremos de James y renata jojo (6)

Facebook: Ani Cullen

Ahi podran encontrar, adelantos, y el album del fic :)

 

Un Saludo a mí Familia las adoro.... Gracias por todo <3

Capítulo 8: Camino a casa. Capítulo 10: First love

 
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