The Sound Of Silence (+18)

Autor: AniCullen17
Género: Drama
Fecha Creación: 06/04/2012
Fecha Actualización: 16/05/2013
Finalizado: SI
Votos: 71
Comentarios: 305
Visitas: 164659
Capítulos: 27

 

He vivido por 17 años, 11 meses, 3 días, y 10 horas, y en todo este tiempo… Jamás dije una sola palabra…hasta que te conocí.

 


 

 

Hola mis Lindas, acá estoy con mi Cuarto fan-fic, Espero que sea de su agrado,  para mí es un honor compartir esta nueva locura con ustedes, Las quiero mucho, ojala me gane algún votito o comentario de su parte...

 

The Sound of silence (+18) está clasificado para mayores de 18 años, contiene sexo explicito y  un lenguaje fuerte. Queda absolutamente prohibido publicarlo sin mi previa autorización

 

Este fic está protegido con los derechos del autor por SafeCreative, ¡NO al plagio! 

 

Fic "Lecciones para enamorar (+18)

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Todas son bienvenidos/as 

 

 

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Capítulo 6: Nuevo sendero

 

 Nuevo sendero

Capitulo seis.

 

 

-

—Y bueno mi niño ¿Qué deseas saber? — pregunto René acomodándose en el acolchado sofá de la sala de su gran mansión, miraba atentamente a Ian, quien había pedido hacerle algunas preguntas sobre su pasado.

 

 

 

—Bueno señora René, quisiera saber más de usted de su familia, de sus padres, o de algún enemigo que pudiera tener… — Ian miro fijamente a la mujer que tenia sentada frente a él, saco la pequeña libretita que lo acompañaba en todas las ocasiones, tenía varios apuntes, cosas irrelevantes, pero anotaba todo lo que podría ayudar a tener alguna pista del paradero de la hermana de su mejor amigo.

 

 

 

—Bueno… primero antes de comenzar, no me digas señora, me haces sentir demasiado vieja —René rio bajito, Ian la miro con dulzura, aquella mujer era demasiado maternal y cariñosa.

 

 

 

—Bueno, como lo desees— le sonrió— Este…Emmett me conto sobre… - dudo un poco, Emmett hace algunos días le había contado sobre la hermana perdida que tenía su madre, sabía que era un tema delicado, el mismo le había dicho que aun le afectaba a René.

 

 

 

—Sobre mi hermana…— René termino la frase suspirando mirando hacia la ventana que daba hacia el exterior de la casa, un escalofríos recorrió su cuerpo al ver como el viento soplaba, y las hojas poco a poco iban cayendo de los arboles… el frio comenzaba a inundar el ambiente, trayendo consigo la nostalgia.

 

 

 

—Asi es… no es mi intención en lo absoluto incomodarla—  susurro Ian algo inseguro, quizás esta no había sido la mejor idea, pero era necesaria.

 

 

 

—No cariño, no me incomodas en lo absoluto— le sonrió ella, bebiendo un poco de jugo natural que Raquel había traído para la pequeña entrevista.

 

Ian la imito bebiendo un poco también, le sonrió a la tierna mujer, y se acomodo en el sofá para escucharla.

 

 

 

—Bueno… eh, yo era muy pequeña cuando sucedió esto, éramos una familia de clase media, mi padre trabajaba en el banco y mi madre era ama de casa. Yo era la menor, tenía una hermana Renata… era 3 años mayor que yo,  no nos llevábamos muy bien, recuerdo perfectamente que siempre me quitaba juguetes— René recordó vagamente cuando Renata estaba celosa de que sus padres ahora le tuvieran más atención a ella — tenia celos, cuando mi padre llegaba me cargaba, y ella se ponía a gritar, no se cosas de niñas — rio René, negando con la cabeza— bueno, una noche nos quedamos con una vecina, ya que mis padres irían a cenar, lo habían ascendido en el banco, una nueva vida comenzaba para nosotros— la voz de René se quebró en la última frase… “una nueva vida comenzaba para nosotros”, y asi fue era demasiado doloroso recodar aquellos momentos en los que sufrió tanto siendo tan pequeña—  mis Padres murieron esa noche, en un accidente automovilístico, yo no entendía mucho, apenas tenía 6 añitos— las lagrimas de René comenzaron a descender, recordar el pasado le dolía demasiado, la muerte de sus padres era algo que le afectaba hasta el día de hoy—

 

 

 

—¿Qué paso con su hermana? — intervino por primera vez Ian, quien apuntaba todo en la libreta completamente concentrado, René lo miro y le sonrió levemente,

 

 

 

“este jovencito es realmente encantador”, pensó la mujer.

 

 

 

—Bueno, no teníamos a nadie más, nos quedamos completamente solas, nos llevaron a Orfanato llamado Rosario… está en pleno centro de la cuidad— Ian asentía anotando absolutamente todo— al poco tiempo, una Familia adinerada me adopto, me dio todo el amor que le pueden dar a una niña, pero Renata se quedo ahí, no supe mas de ella, cuando ya cumplí mayoría de edad la busque pero sin buenos resultados, solo supe que nunca fue adoptada, se quedo en aquel orfanato hasta que cumplió 18 años y se fue—  las pequeñas lagrimas de René demostraban el dolor de la perdida de la única familiar que tenía en ese entonces, le dolía profundamente la pérdida de sus verdaderos padres, pero aun mas le dolía haber perdido a su única hermana.

 

 

 

—Lo siento— susurro Ian conmovido-

 

 

 

—No lo sientas hijo, de no haber pasado por todo eso, no hubiera conocido a mi Charlie, y menos haber tenido a dos hermosos hijos— René recordó el pequeño rostro de su angelito Isabella ¿Dónde estaría su pequeña?, aun podía recordar como ella se acunaba entre sus brazos, como hacia gracias con su pequeña boquita, como balbuceaba cosas incoherentes.

 

 

 

—La encontrare— prometió Ian y se acerco a ella, la veía tan desprotegida, aquel dolor de madre que ella reflejaba al perder un hijo realmente le partía el corazón.

 

 

 

 

 

—Gracias cariño— susurro René cuando sintió los brazos de Ian envolverla, se sintió protegida, aquellos meses lo había aprendido a querer como un hijo ya que prácticamente vivía en su casa.

 

 

 

—Hola tía René— la voz de Edward resonó en la sala, Ian y René rápidamente se separaron mirando al recién llegado con su acompañante.

 

 

 

—Hola hijo… Hola victoria— René rápidamente se acerco a ellos dándoles a ambos un cálido abrazo de bienvenida

 

 

 

—Hola tía— Edward se sintió algo celoso al ver como Ian abrazaba a su tía, insistía en que aquel hombre se tomaba atribuciones que no les correspondía, sabía que era infantil, pero simplemente Ian le hacía como ají en el ojo.

 

 

 

—Hola René— dijo Victoria algo incomoda, jamás pensó encontrarse con Ian aquí, ¡maldición!, parecía como un fantasma que la atormentaba constantemente, como si en el pasado no lo hubiera hecho.

 

 

 

—Pasen chicos, siéntense, iré a la cocina por mas jugo— dijo René sonriendo. Ian rápidamente negó internamente, no le apetecía por ningún motivo quedarse a solas con Edward y mucho menos con victoria, no es que estuviera celoso de que ella estuviera con el… pero simplemente aquella mujer le desagradaba profundamente.

 

 

 

—Yo me voy René… ya tengo lo que buscaba, asi que no perderé más tiempo — Ian le sonrió a la dulce mujer agradecido de haber abierto su corazón.

 

 

 

—Oh cariño, claro— René se acerco al joven sonriéndole

 

 

 

—Adiós- susurro Ian mirando a victoria fijamente, recriminándose mentalmente por haber caído en sus redes, Casi… Casi sentía compasión por Edward se notaba perfectamente que Edward ignoraba aquella verdad, el tipo era lo bastante celoso para permitirle estar en la misma habitación victoria y él juntos.

 

Ambos asintieron con la cabeza, Ian rodo los ojos, y salió de la sala guiado por René,  se despidieron cálidamente, René hizo prometer a Ian que volverá a verla pronto, el asintió con una hermosa sonrisa en los labios, despareciendo de la vista de la mujer, que agitaba su pequeña mano en señal de adiós.

 

 

*


*

 

 

 

 

 

 

—¿Qué hacia el aquí? — pregunto Edward ácidamente cuando su tía estuvo nuevamente en la sala con ambos vasos de jugo natural para sus invitados.

 

 

 

—Vino por cosas de la investigación— contesto René sentándose nuevamente.

 

 

 

—¿Está Emmett? —Victoria cambio rápidamente el tema de la conversación,  no quería enfrentarse a la mirada penetrante que Edward le daba cada vez que se encontraban junto a Ian, victoria se sentía muy incómoda, Ian jamás había sido alguien importante, se habían conocido una noche en un bar… y bueno una cosa llevo a la otra, perdiéndose entre besos y caricias que los llevo a tener a ser un solo ser toda la noche. Aunque ella no podía negar, pensó en él las noches siguientes, lo buscaba pero él jamás se vio interesado en alguien como ella, se lo había hecho notar de una manera no muy sutil.

 

 

 

—No linda, salió con una muchacha— René se encogió de hombros disculpándose,  Edward se sintió decepcionado, quería ver a su mejor amigo, últimamente no habían hablado mucho, ya que el con Ian se la pasaban de aquí para allá buscando alguna pista del paradero de Isabella, y el… el simplemente daba rienda suelta al amor y la pasión que sentía por Victoria.

 

 

 

—Bueno tía, entonces nosotros nos vamos— Edward se levanto del sofá tirando cariñosamente la mano de victoria para que lo imitara, se despidieron de René y salieron rumbo a la casa de victoria.

 

Al llegar allá, se encontraron la casa absolutamente vacía, se adentraron silenciosamente hacia la sala de la pequeña casita.

 

 

 

—Bueno amor…— susurro victoria acariciando suavemente los fuertes hombros de Edward, el deseo que sentía por él era insaciable, no podía controlarse… era algo mucho más fuerte que ella, algo que dominaba todos sus sentidos.

 

 

 

—Victoria…— la voz de Edward sonó demasiado ronca, su miembro comenzaba a despertar a causa de las excitantes caricias que su novia le entregaba, no quería pensarlo demasiado, quería adentrarse en ella suavemente, de manera lenta, tierna… sincera, pero a ella como siempre le salía el lado “salvaje” en todo eso, aquel pensamiento lo hizo rodar los ojos.

 

 

 

Edward rápidamente la tomo entre sus brazos subiendo la escalera torpemente haciendo que tropezara en varias ocasiones, ganándose risitas tontas de parte de Victoria.

 

Esta ultima en el arte de amar simplemente se comportaba como una mujer experta,  su manera de moverse dentro de él, de gemir, de pedir por más, hacían que Edward realmente se replanteara si era tan inocente como quiso demostrárselo en un primer momento, aun podía sentir al calor de la primera vez en aquella madrugada fría en la cual se entregaron mutuamente entre las cuatro paredes de la habitación de la joven, reprimiendo varios gemidos de placer para no hacer un escándalo y despertar a los padres.

 

 

 

Victoria como siempre lo amo descontroladamente, excitándose por completo, amaba ver el cuerpo sudoroso de Edward mientras danzaba sobre él, Edward trataba de acariciar su cabello suavemente, pero ella no lo dejaba tomando sus manos y guiándolas hacia donde su cuerpo necesitaba atención.

 

Al cabo de un momento terminaron ambos exhaustos, el acaricio el hermoso cabello rojizo de su novia.

 

 

 

—Me voy a bañar— susurro la joven levantándose de la cama adentrándose rápidamente hacia el baño, Edward se tapo el rostro con ambas manos frustrado, victoria nunca se quedaba más de 5 minutos con el después de haber hecho el amor, y aquello le molestaba profundamente.

 

 

 

—¡Victoria Llegamos! — la voz de una mujer sonó en el piso de abajo,  Edward completamente sorprendido se levanto, al oír los pasos de alguien subiendo la escalera, tomo sus ropas rápidamente, poniéndose nuevamente el bóxer, la adrenalina le imposibilitaba de ponerse la ropa rápidamente, vio como la manilla de la habitación giraba… cuando la voz de un hombre se escucho afuera en el pasillo.

 

 

 

—No entres Carmen, Puede que este con algún novio allá dentro— el hombre rio — no quiero encontrarme con la escena que nos encontramos hace unos meses atrás—

 

 

 

Y sin más dejaron de oírse voces y ruidos en la casa…

 

 

 

 ¡Maldición! ¿Con cuántos hombres había estado con anterioridad?- pensó Edward.

 

 

 

Aun podía sentir la decepción que le produjo al darse cuenta que él no era el primero, no era algo de los tiempos modernos, el lo sabía perfectamente, pero… victoria siempre le demostró ser una mujer demasiado reservada, casi una niña y eso era lo que a él le había encantado infinitamente para estar junto a ella, ya que él jamás llevo alguna novia a casa.

 

Justo en ese momento victoria salió envuelta en una toalla blanca apenas tapando su trasero voluptuoso, Edward rápidamente recordó aquella vez cuando ella abrió la puerta principal de la casa hace ya casi dos meses atrás… ¿y si hubiera sido otro hombre?... ¿un sicópata? ¿Un violador?... en aquel momento no lo pensó solo se dedico admirar aquella belleza infinita, pero ahora tenía la cabeza más fría...quizás…

 

 

 

—¿Qué tanto me ves? — la voz coqueta de la joven interrumpió rápidamente los pensamientos de Edward… este solamente le sonrió algo aturdido por darse cuenta de las actitudes de su novia.

 

 

 

—Creo que me voy, tus padres han llegado— dijo terminando de vestirse correctamente, victoria ni siquiera se sorprendió, solamente se encogió de hombros dispuesta a vestirse-

 

 

 

—Bueno amor…— dijo acercándose lentamente hacia él— nos vemos mañana en la universidad, te quiero—se besaron unos segundos y Edward salto por el árbol que daba hacia la ventana de victoria.

 

 

 

Se fue rápidamente hacia su casa… quería mucho a victoria de eso no había duda, y ella había demostrado que lo quería, quizás solamente eran pensamientos tormentosos, que quería dejar en el pasado, trataría de no pensar mucho en ello, simplemente viviría el presente con ella, el también tenía sus historias, no quería ser machista… simplemente trataría de olvidarlo.

 

 

*

*

*

 

 

 

 

 

 

El frio se colaba por las pequeñas grietas de la casita donde vivía Isabella, se removió inquieta entre las dos mantas que poseía aquel viejo colchón donde se recostaba cada noche a dormir.

 

Su madre Renata había salido la noche de ayer, no se encontraba en la cuidad por lo que había escuchado se había ido de viaje de negocios… con su jefe algo que isabella sabía perfectamente que no era asi.

 

 

 

Su cuerpo nuevamente comenzó a temblar a causa del frio que estaba sintiendo, la nariz, las manos y los pies los tenia completamente congelados, podía ver como el vapor salía del interior de su boca cada vez que respiraba… cerró los ojos fuertemente tratando de entrar en calor, pero era imposible, los espasmos de su cuerpo le imposibilitaban dormir lo que restaba de noche.

 

No aguanto un segundo mas, se levanto de aquel frio, asqueroso y usado colchón viejo, de pronto un pequeño mareo le afecto…  apoyo con su mano huesuda en la pared para estabilizarse, pestaño varias veces se sentía aturdida, paso la mano por su frente sintiendo la transpiración helada y pegajosa que adornaba su rostro… respiro varias veces profundamente;  se envolvió entre las mantas viejas y usadas.

 

 A pasos lentos comenzó a caminar hacia la habitación de Renata, sabía que tenía prohibido acercarse si quiera a esa habitación… pero solo necesitaba una manta mas… una más para no morir congelada.

 

 

 

Milagrosamente sabía donde Renata escondía la llave de su habitación, llego a pasos lentos hacia aquel pequeño macetero olvidado de flores marchitas que estaba en la sala, al llegar ahí la frágil joven se arrodillo y vacio toda la tierra en el suelo, busco entre la tierra hasta que dio con una pequeña llave dorada, una débil sonrisa se formo en sus labios resecos, se levanto del suelo y camino hacia la habitación…

 

 

 

Al entrar no podía creer lo que sus ojos veían… aquella habitación parecía sacada de otro cuento completamente diferente al que ella había vivido toda su vida, la cama estaba perfectamente acolchada llena de cojines, mantas,  un lindo edredón color celeste, un plasma pegado en la pared, y unas cómodas algo viejas, un tocador con un lindo espejo en el centro, lleno de perfumes, maquillaje entre otras cosas, aquella habitación parecía algo que siempre había soñado isabella, sus ojitos comenzaron a llenarse de lagrimas, ella no pedía mucho, solo necesitaba un plato de comida y una buena cama para dormir en paz.

 

 

 

Sin pensar en las consecuencias que podría tener, se acerco a la gran cama de dos plazas, tropezando con sus propios pies producto de  la ansiedad que sentía en ese momento…  tomo asiento en el borde de la cama, sus pequeñas manos acariciaban el suave edredón, suspiro profundamente cuando sus ojos tomaron atención hacia el maquillaje que estaba en el tocador de Renata… estaba emocionada, desde pequeña quiso jugar a ser grande, usar tacones, maquillarse un poco, camino lentamente no sin antes envolverse en las mantas viejas que ella tenía, comenzó a curiosear entre los cajones, encontró una fotografía de unos señores muy parecido a su madre, no le tomo mucha importancia, lo dejo ahí dentro del cajón y siguió mirando fascinada aquella habitación, buscando algo que no sabía realmente que era, ella solo tenía curiosidad de las cosas que Renata podría tener… cuando de pronto sus huesudas manos níveas se encontraron con una cajita de terciopelo negra… frunció el seño confundida, jamás había visto una cajita tan pequeña como aquella… realmente la encontró linda, demasiado suave, se la llevo al rostro acariciándose lentamente, luego de unos segundos la miro nuevamente, la abrió con mucho cuidado, algo le decía que era delicado y en su interior se encontraba una hermosa medalla con un dije de corazón… aquella que había visto hace muchos años atrás, Renata la había escondido muy bien… isabella la llevo a su pecho, y rápidamente vino a su memoria aquella mujer que había visto hace algunos meses atrás, tenía exactamente la misma medallita con el dije de corazón… la joven nuevamente miro detenidamente la medalla… girándola entre sus manos, inspeccionándola con la mirada… cuando algo capto profundamente su atención… “Isabella” la muchacha estaba completamente confundida ¿Por qué aquella medalla tenía su nombre?¿Qué ocultaba Renata?.

 

 

 

Isabella no pudo evitar ponerse alrededor del cuello aquella linda medalla, sabía que era incorrecto tomar algo que no debía pero aquella medalla tenía su nombre, no podía ser coincidencia… se recostó otra vez en la gran cama, pero esta vez bajo las sabanas algo manchadas… se sentía tan reconfortante, se removió gustosa al sentir como su cuerpo volvía a tomar el calor… y sin más se quedo dormida completamente en paz… aquella paz que jamás había sentido al cerrar los ojos.

 

 

*

*

*

 

 

 

 

Ian salió frustrado del orfanato donde había vivido un tiempo René y su hermana, no habían conseguido darle información relevante, solo rumores de pasillos sobre donde se había ido a vivir luego de cumplir 18 años… ¿pero quién seguiría viviendo en el mismo lugar, después de  más de 20 años?... la mujer debería tener unos 44 años, pero tendría que ir a comprobarlo igualmente, nada perdía con intentarlo.

 

 

 

Camino hacia el centro de la cuidad, ya era casi la hora de la cena… no había comido en todo el día buscando información.

 

Entro a un pequeño restaurant en el centro de Vancouver, quizás la calle más transitada de la cuidad… se ubico en una mesita que daba hacia el exterior de la calle… podía observar como las personas corrían para llegar a sus casas.

 

 

 

—Hola… ¿en qué te puedo ayudar? —Ian volteo hacia la dueña de aquella vocecilla y sonrió de lado, la joven era bonita, tenia ojos azules y cabello completamente rubio.

 

 

 

—Un café estaría bien— dijo rápidamente, la muchacha estaba completamente aturdida ante aquel hombre tan guapo…no sabía cómo seguir una conversación. Asi que fue a buscar el café rápidamente, cuando llevo preparado para servirlo,  lo vio mirando a través de la ventana completamente distraído

 

 

 

—Aquí esta— dijo la mujer dejando el café en la mesa, siguió con la mirada hacia donde veía aquel joven, al parecer miraba a… ¿aquello era una mujer?- pensó con algo de asco… aquel hombre no podía estar perdiendo sus hermosos ojos como el cielo, en mirar algo tan…miserable como esa chiquilla vendiendo agua y bebidas cuando el frio se apoderaba de todas las personas que transitaban por el lugar…

 

 

 

—Que tonta— dijo en voz alta involuntariamente, Ian se volteo a ver a la mujer rubia, no se había percatado que se encontraba a su lado sirviéndole el café.

 

 

 

—¿Disculpa? — Ian alzo la ceja realmente confundido con la actitud de la chiquilla.

 

 

 

—Ella, ¿Cómo puede ser tan idiota de vender bebidas heladas cuando hace un frio de los mil demonios? — Ian no daba crédito a las palabras de aquella mujer tan fría e inhumana ¿no veía que no tenía dinero? ¿Qué apenas tenía algo que le cubría el cuerpo?...

 

No le respondió absolutamente nada, la mujer frustrada se fue hacia la cocina, Ian bebió su café rápidamente sin dejar de ver a la mujer que estaba al frente de la calle… dejo dinero suficiente para pagar la cuenta y algo de propina para la rubia sin cerebro.
 Cruzo la calle rápidamente aquella mujer se veía bastante mal, llego al lado de la casi esquelética muchacha… si antes estaba impresionado, ahora estaba sin palabras al ver a una joven en aquella situación tan precaria.

 

 

 

—Disculpa—a voz de Ian se quebró, alguien no podía sufrir de aquella manera, no necesitaba ser un genio para darse cuenta que no ingerido alimento… quizás cuantos tiempo llevaba asi, sus labios estaban resecos, su piel completamente seca y los huesos sobresalían de su rostro… jamás en su vida había visto algo parecido… aquella muchacha necesitaba ayuda.

 

 

 

 

 

Isabella se volteo al escuchar susurrar la voz de un hombre… en un comienzo se sobresalto, no confiaba en nadie ni en nada, aquel hombre la miraba sorprendido y eso no le gusto para nada… inmediatamente escucho su estomago gruñir, no había comido nada desde la noche anterior, Renata aun no llegaba de su viaje, llevaba más de una semana afuera, isabella por todos los medios había tratado de vender algunas bebidas o agua para poder comprar algo… se sentía débil, las piernas se le doblaban con facilidad, y sentía como su cuerpo temblaba…

 

 

 

—Te encuentras bien? — susurro la voz del hombre, Isabella lo miro a los ojos, tenía unos hermosos ojos azules… miro el suelo cuando sintió un repentino mareo haciendo que sus piernas flaquearan y perdiera el equilibrio… cerró los ojos esperando el golpe, cuando solamente sintió unos brazos envolverla… como pudo mantuvo los ojos abiertos, podía ver como los labios del joven se movían pero ya no escuchaba nada… cayó en la absoluta inconsciencia.

 

 

 

—¡EY!... ¡EY DESPIERTA! — gritaba una y otra vez la voz desesperada de Ian, se sentía completamente inútil, la tomo en brazos sin dificultad, era tan liviana como una pluma, en ese momento un taxi llego a su altura, se subió rápidamente con isabella en sus fuertes brazos.

 

 

 

—¡AL HOSPITAL… RAPIDO!- le grito Ian al chofer… ian completamente desesperado. Puso su dedo índice y medio sobre el hueco de su cuello tomándole el pulso… era constante, pero débil.

 

La miro detenidamente, por unos instantes, cuando sus ojos azules se encontraron con algo realmente inesperado; completamente anonadado tomo entre sus manos la medalla que colgaba del delgado cuello de la muchacha …¿podría ser… isabella?, volteo el pequeño dije de corazón… y leyó las letras en un suave susurro…

 

 

 

Isabella- susurro admirándola con lagrimas en los ojos, había cumplido su promesa a su mejor amigo… tenía que salvarle la vida ahora, la joven a pesar de tener los ojos cerrados, tenía la misma nariz que René… el cabello de Charlie... era Ella… no podía ser otra, el corazón le latía a mil por hora, se sentía con sentimientos encontrados…

 

 

 

—¡MAS RAPIDO! — le grito nuevamente al chofer que acelero notablemente… a los pocos minutos llegaron al hospital de Vancouver, Ian la tomo en brazos, entrando como un loco desesperado hacia el interior.

 

Rápidamente los médicos se llevaron para examinarla, restringiéndole el paso … este comenzó andar de un lado para otro completamente nervioso, se paso las manos por su sedoso cabello obscuro, tomo asiento en la sala de espera y saco su celular, para  macarle a la única persona que se le venía a la mente… apretaba nerviosamente los números equivocándose en algunas ocasiones…

 

 

 

—¡Maldición!— Dijo frustrado…¿Por qué mierda no contestaba el teléfono?... pensó frunciendo su seño notablemente

 

 

 

—¿Bueno? — la voz algo agitada de su amigo sonó al otro lado de la línea.

 

 

 

—Emmett… creo que la encontré—

 

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Holaaaa mis Lindas... aaaaaaw, al fin ¿no?, espero de todooooo corazón que les haya gustado...¿ meresco algun votito o un lindo comentario?... ustedes lo deciden...

Es increible como Isabella valora las cosas minimas que cada una de nosotras pasa desapercibido cada dia, hay que agradecer cada instante que la vida nos regala junto a las personas que queremos, siempre esta la oportunidad de ser felices, aunque te caigas en el camino, es de valientes levantarse y seguir orgullosa de haber aprendido de tu error... jamas permitas que aquella sonrisa que tienes abandone tu rostro.

Bueno, no les sigo dando la lata... Muchos besitos y abrazos... Las quiero, y no olviden agregrarme a Facebook... ahi podran encontrar fotos de este fic

 

Facebook: Ani Cullen

 

Byeeeeee (:

Capítulo 5: Cumpleaños Capítulo 7: No temas, yo te cuidare.

 
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