The Sound Of Silence (+18)

Autor: AniCullen17
Género: Drama
Fecha Creación: 06/04/2012
Fecha Actualización: 16/05/2013
Finalizado: SI
Votos: 71
Comentarios: 305
Visitas: 164592
Capítulos: 27

 

He vivido por 17 años, 11 meses, 3 días, y 10 horas, y en todo este tiempo… Jamás dije una sola palabra…hasta que te conocí.

 


 

 

Hola mis Lindas, acá estoy con mi Cuarto fan-fic, Espero que sea de su agrado,  para mí es un honor compartir esta nueva locura con ustedes, Las quiero mucho, ojala me gane algún votito o comentario de su parte...

 

The Sound of silence (+18) está clasificado para mayores de 18 años, contiene sexo explicito y  un lenguaje fuerte. Queda absolutamente prohibido publicarlo sin mi previa autorización

 

Este fic está protegido con los derechos del autor por SafeCreative, ¡NO al plagio! 

 

Fic "Lecciones para enamorar (+18)

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Todas son bienvenidos/as 

 

 

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Capítulo 23: Unidos para siempre.

Unidos para siempre.

Capitulo veintitrés.

 

 

—¿A qué te refieres Edward? — tartamudea, traga saliva esperando una respuesta.

 

—A que me gustaría formar una familia contigo.


Isabella se queda sin aliento, mira fijamente aquellos hermosos ojos color jade que hablan desde lo más profundo de su ser, se siente mareada y algo descompuesta, tiene miedo… no puede negarlo. Escuchar aquellas palabras produjo algo en su corazón, algo que jamás había sentido. Un escalofríos recorrió todo su cuerpo, y un cosquilleo invadió su vientre como por arte de magia; Relamió sus labios inquieta, tratando de asimilar lo que Edward declaraba.

 

—¿No…no crees que es muy pronto? — las palabras apenas salen de su boca, Edward sonríe torcidamente y acomoda un mechón marrón atrás de la oreja de Bella, trata de descifrar que pasa por tu mente pero es imposible poder leer siquiera la expresión de su rostro.

 

—El tiempo no demuestra todo lo que siento por ti. A pesar de que han sido unos meses, te amo desde mucho antes y sé que no habrá otra mujer… eres todo para mi, todo Isabella Swan— Isabella yacía sobre su pecho y pequeñas lagrimas de emoción caían por su rostro, ¡No podía creer las palabras de Edward!, ella quien fue una mujer que paso por muchas cosas, una mujer luchadora y valiente que estuvo dispuesta a salir adelante, ahora se encontraba entre los brazos del hombre que amaba y él único que amaría por el resto de su vida.

 

—Te Amo tanto amor— susurra ella con voz quebrada, muerde su labio y una tierna sonrisa se asoma en sus labios.

 

—Te amo cada día más mi Pequitas— susurra antes de apoderarse de sus labios.

 

Un beso lento es solo el comienzo, un beso para sellar aquel pacto tan intimo, se aman tanto que las palabras no son suficientes para describir cada sentimiento que guarda en su corazón, cada célula de sus cuerpos reacciona al toque del otro, son uno… para siempre.
Sus manos codiciosas exploran un camino ya recorrido pero a la vez nuevo.
Isabella cierra sus ojos cuando Edward en algún momento comienza a besar sus pechos lentamente, ella gime despacio y se retuerce sobre su cuerpo.

 

—Mi Pequitas— susurra él, cuando la abraza por la cintura, ella esta ahorcajadas de él y con un movimiento pausado y estremecedor se unen como un solo ser. Una danza que viene acompañada de gemidos involuntarios, jadeos y sobre todo mucho amor.

Edward se sienta y asi pega su oreja en el acelerado corazón de ella, deja un beso húmedo en aquel pecho izquierdo que se mueve a causa de la danza de Bella.

 

—Tan hermosa…— susurra con voz quebrada, su rostro se contrae de placer y gotas de sudor comienzan adornar su frente, Isabella pasa sus manos lentamente despejando el rostro de Edward, deja un suave beso en su frente y ambos cierran los ojos, dejándose llevar al éxtasis. Gimen en sincronía cuando las paredes de Bella comienzan a cerrarse en torno a la masculinidad de Edward. Ambos son arrastrados por el clímax, por el placer y el amor que sienten.

 

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—Deja esas galletas mujer—  Edward ríe tratando de acomodar la corbata de su cuello. Mira a su mujer quien está con la cabeza prácticamente metida en el frasco de galletas, su nana Amy se las había enviado especialmente a ella, cosa que la tenia feliz pero a la vez triste por que terminaría siendo una vieja panzona.

 

—Emmett te matara si sigues comiendo asi— Dice Edward aunque esta sonriendo, se mira al espejo y puede ver que Bella no esta lista — Amor…— camina hacia ella quitándole el frasco de galletas— Ve arreglarte tenemos que estar en la casa de tu madre en media, ahora ve— Isabella abre los ojos impresionada de que el tiempo se haya pasado volando.

 

 “Diablos, ¿cuánto comí?”, se pregunta al caminar a su habitación. Mira el hermoso vestido color lila y agradece estar maquillada y peinada, solo falta ponerse aquel vestido y unos hermosos zapatos.

Una vez lista se mira al espejo y se siente como una princesa, claro este no es su cuento de hadas pero confía en vivirlo pronto. Observa atreves del espejo a Edward entrar por la puerta y mirarla detenidamente con ojos ardientes, ojos de amor y deseo.

 

—Nos quedaremos aquí— dice con su adorable seño fruncido, Isabella confundida se voltea a mirarlo fijamente.

 

—Tú estás loco— declara negando con la cabeza, de pronto siente que comió muchas galletas y que su vientre no daba para tanto.

Edward sonríe pícaramente y se acerca a su novia.

 

—Estas demasiado apetecible para ir, además estará el estúpido de Ian…— Isabella suelta una sonrisa, porque en las últimas semanas ha estado menos… aprensivo con respecto a eso, y Edward trata de aparentar que no lo soporta, pero no es tan asi. En las últimas semanas varias veces habían cruzado más de una palabra lo que suponía un gran logro.

 

—Es el casamiento de mi hermano, estoy esperando este momento por los últimos tres meses… si quieres te quedas aquí, yo iré— decidida le saca la lengua, toma su abrigo y su bolsito de mano.

 

—Tus cambios de humor me tienen vuelto loco— murmura para él, Isabella se voltea molesta y él levanta las manos en señal de rendición.

 

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Isabella sonríe y aplaude rítmicamente con sus manitos, sus pies se mueven al ritmo de la música, desea bailar; pero se contiene pues sus pies duelen, y su estomago cada vez hacia más ruido a causa del hambre, no le cavia en la cabeza como era posible tener hambre nuevamente, niega con la cabeza molesta consigo misma. Puede ver a Edward bailar con Alice mas allá, sonríen por alguna tontería de Edward, quien capta la mirada de su novia y le sonríe desde lejos. Bella trata de no suspirar como una idiota enamorada, por lo cual desvía la vista mirando los horribles atuendos de las primas de Rosalie.

 

—Distraída— Afirma un hombre a su lado, Isabella sonríe y no puede evitar sonrojarse.

 

—Y muerta de Hambre— declara, él sonríe mostrando sus perfectos dientes blancos a la vez que niega con la cabeza.

 

—Creo que el amor te hace engordar— ríe, Isabella frunce el seño ¿será verdad?, si es asi terminara rodando en las escaleras, el pensamiento la hace sonreír.

 

—¿Cómo has estado Ian? — Pregunta mirándolo directamente a sus hermosos ojos azules como el cielo.

 

—Bien— suspira profundamente — Ahora que no estás con tu ogro me gustaría decirte que te vez hermosa— Isabella ríe con ganas.

 

—Gracias, me alegra que al menos ya no se quieren matar el uno al otro— Ian extiende una gran sonrisa en su rostro.

 

—Eso es lo que tú crees— Ella niega con la cabeza y puede sentir una mirada penetrante en la multitud; Edward se acerca con Alice casi colgando de su brazo.

 

—Que tal Ian— dice con tono agrio, Ian sonríe y le levanta la ceja a Bella, dándole a entender que jamás podrán ser amigos.

 

—Hola Edward— dice sonriente— Bueno… Bella me debes un baile— le guiña el ojo juguetón y se aleja rápidamente dejando a Edward rojo de ira.

 

—No puedo dejarte sola por dos minutos y él se aprovecha— dice haciendo un tierno pucherito, Alice lo empuja hacia un lado y se sienta justo al lado de su cuñada ignorando el ataque de celos que se apoderaron de su hermano.

 

—Bella, vamos a bailar— Le ánima, Bella mira la pista de baile, cuando una mano conocida la invita a Bailar.

 

—Lo siento pequeña Alice, pero quisiera Bailar con mi hermanita el día de mi boda— Emmett le sonríe con ternura, y ella rápidamente se levanta de su asiento caminando hacia la pista de baile.

 

Todos los invitados movían sus caderas al compás de la música, pero los hermanos Swan están en su propia burbuja, abrazados y meneando sus cuerpos pausadamente.

 

—Gracias por estar aquí hermana— dice Emmett mientras se mueven con lentitud, Bella sonríe.

 

—Es tu boda— lo abraza intensamente y luego se miran a los ojos.

 

—¿Cuándo te tocara a ti? — pregunta de pronto pícaro, Isabella pone sus ojos en blanco y niega con la cabeza.

 

—Solo llevamos un año juntos— dice— quizás en un tiempo más.

 

—Pero ustedes se aman, además quiero sobrinitos— ella se pone tan colorada como un tomate, si supiera que ella ya tenía su plan en marcha, claro aun no tenia frutos. Había dejado de tomar sus pastillas anticonceptivas hace ya casi dos meses, pero ella era paciente, sabía que en cualquier momento un pequeño Edward estaría en su vientre. Añoraba aquel momento en el cual unas pataditas las despertaran a mitad de la noche, ansiaba tener un bebe entre sus brazos, cuidarlo, llenarlo de besos, y darle todo el amor que ella tenía para entregar, pues amaba tanto aquel pedacito suyo que daría la vida por él sin pensarlo, aunque ni siquiera existiera.

 

—Yo también quiero sobrinitos hermano— Emmett sonríe pícaro.

 

—Esta noche dejo embarazada a Rose—

 

—Oh diablos, tengo imágenes mentales— pone su mejor expresión de asco y luego siguen bailando, hasta que los pies de Bella no dan más, trabajar en un restaurant le pasa la cuenta.

 

La noche paso sin mayores inconvenientes, las risas, las conversaciones se hicieron parte de la jornada, Bella por alguna razón se sentía la mujer más afortunada que puede pisar el planeta, tenía una familia hermosa… ella anhelo viajar al futuro y saber cómo sería su vida en treinta años

“Quizás este sentada en esta misma casa… quizás con mi madre, o con Emmett, los hijos estarán grandes y mi Edward aun mas gruñón de lo que es”

 

El pensamiento la hace sonreír y añorar aquello.

 

—¿Qué es tan gracioso Isabella Swan? — Edward toma asiento y le convida una copa de vino, Bella la toma gustosa y bebe un sorbo.

 

—Te imagino a ti en treinta años mas— dice acercándose a su boca y robándole un corto beso en los labios, él sonríe.

 

—A ver déjame adivinar…— rasca su barbilla pensativo— seguramente me imaginaste canoso— Isabella ríe— arrugado, un viejo panzón, como sueles llamarme—

 

—Te falto algo importante — dice Bella riéndose— Serás un viejo gruñón.

 

Edward suelta una carcajada, pero rápidamente fue reemplazada por una expresión caliente, muy caliente que provoco un estallido en el corazón de Bella. Se acerca a su oreja con lentitud y lame lentamente su lóbulo provocándole un escalofríos en la columna vertebral, concentrándose en su intimidad.

 

—Me gusta gruñir sobre todo cuanto estoy dentro de ti— le guiña un ojo pícaro y se aleja rápidamente con su andar felino y a la vez despreocupado, dejando a Isabella con las palabras en la boca  ¿Cómo había cambiado la dirección de la conversación? Cerró las piernas instintivamente sintiéndose demasiado acalorada para hacer algo al respecto.

 

“Mierda, cualquier día de estos me matara”— piensa buscando alguna vía de escape, Ve a Edward entrar hacia la casa (ya que la boda se celebró en casa de los Swan) y rápidamente lo sigue. Primero observa que nadie esté pendiente de ellos, claro todos bailaban y estaban demasiado concentrados en su tarea para ponerle atención a dos adultos hormonales.

 

Camina lentamente, sus tacones le impiden prácticamente correr hacia la casa; Adentro la casa está lleno de meseros y cocineros… —Maldición ¿Dónde diablos se metió Edward? — se pregunta mientras sube la escalera.

Entra de habitación en habitación y nada, sube al tercer piso de la casa… donde estaba el antiguo cuarto de Emmett y nada. Derrotada baja las escaleras y camina por el segundo piso cuando un brazo la jala hacia la pared bruscamente.

 

—Ups lo siento— ríe Edward juguetón— Estoy algo desesperado—

 

—Edward… ¿Dónde te habías metido? — Pregunta acariciando el suave cabello de su novio, quien la tiene atrapada en la pared sin ninguna escapatoria, él ríe pícaramente y niega con la cabeza.

 

—Observándote— declara sin avergonzarse— Casi muero al verte caminar con este vestido— se separa un poco de ella y la admira mordiéndose el labio inferior, cosa que lo deja ver demasiado caliente.

 

—Pues gracias— suelta una risita algo tonta, Edward tiene su anatomía lista y dispuesta, solo ella puede causar este efecto en él.

 

—Quiero estar dentro de ti, y no aguanto mucho tiempo— tomó de su mano y se adentraron hacia la habitación donde se encontraba el piano y estantes llenos de libros.

Se acercan lentamente hacia el banquillo del piano de cola que inocentemente será testigo de aquel acto lleno de pasión y amor que ambos se entregan.

Edward se sienta en el banquillo dándole la espalda al piano, y atrae hacia él a Bella quien se queda de pie entre sus piernas.

 

—Hermosa— murmura él acariciando su cintura y explorando lentamente hacia sus glúteos, los apretó fuertemente y Bella dio un brinco de la impresión, siguió masajeando sus piernas esta vez con algo más de delicadeza, llegando a sus rodillas y colándose dentro de su vestido, retorno su camino ya explorado y gruño audiblemente al sentir aquel insulto de tanga que Bella llevaba, dos pequeños hilos sobre sus caderas y entremedio de sus glúteos, era todo lo que ella llevaba.

 

—Me quieres matar— Declara con voz ronca acercándola más hacia él, planta un beso sobre su estomago y poco a poco comienza subir su vestido con lentitud.

Bella ve la erección que sobresale notoriamente del pantalón de tela que Edward tria puesto, suspira y comienza acariciar su cabello rebelde para posteriormente llenarlo de suaves besos.

 

Edward por un segundo se pone de pie y retira el vestido de Bella por sobre su cabeza, dejándola en aquella tanga de infarto y un sostén de encaje que le hacía juego, estaba perdido… a la mierda, quería poseerla como un loco.

Vuelve a tomar asiento en el banquillo y Bella desde arriba puede ver los ojos lujuriosos de Edward que miran su intimidad por encima de su tanga, se siente malditamente húmeda.

 

Edward comienza acariciar el interior de sus muslos y sube lentamente hacia la intimida de Bella, puede sentir el calor que desprende aun con la tanga puesta, juega lentamente con sus dedos expertos en la intimidad de Bella, ambos jadean al sentirse.

 

—Edward— gime ella, Edward siente su miembro duro y palpitante, dispuesto como siempre a entregarse.

 

Lentamente y como el suave toque de una pluma comienza a deslizar la tanga de Bella hacia abajo, ella cierra sus ojos al sentir las sedosas manos de Edward en su piel.

 

—Eres perfecta— gruñe una vez que ella esta desnuda en la parte inferior de su cuerpo, ella aun de pie con tacones puestos cree perder el equilibrio constantemente al sentir las caricias de su novio, se inclina y comienza a besar a Edward que se entretiene aun sentado acariciando los muslos  y glúteos de Bella.

Con algo de desesperación, toma la pierna derecha de Bella entre sus manos y besa delicadamente su rodilla, para luego dejarla descansar sobre el banquillo en el cual él está sentado, el pie de Bella esta justo al lado de su cadera.

 

—Muero por probarte—  dice con voz ronca, inclinándose hacia el sexo de Bella, ella enreda sus manos en el cabello broncíneo que se pierde en su intimidad.

Edward con su lengua separa los pliegues de su mujer, lentamente, torturándola, provocándola, disfrutándola por completo. Su mano viaja desde el tobillo hasta el muslo de su amada, ganándose como recompensa gemidos y quejidos que lo tenían al borde del colapso.

 

—Ooh Edward... mierda— sus manos se aferran con fuerza en el cabello de Edward, incitándolo a seguir haciendo aquella tarea tan placentera, su cadera se balancea conforme la lengua de Edward la penetraba.

 

—Vamos nena, vente para mi…—murmura sobre el su sexo caliente. Ella deja de tirar el cabello de Edward y comienza a tocar sus pechos, siente como el calor se apodera de su cuerpo,  su respiración es irregular y su estomago convulsiona constantemente.

 

—Oh…Edward, Siii…asi, por favor— Edward aumenta sus caricias dejándola en completa agonía. Ella frunce su seño dejándose arrastrar por un maravilloso orgasmo, Edward no la deja respirar y bebe hasta la última gota de su sexo, dándole una última mordida en su clítoris.

 

Ella siente sus piernas flaquear y cae rendida a horcajadas sobre Edward, quien la abraza y la besa en los labios lentamente, bajando por su cuello y se mueve aun con su ropa puesta. Libera su pecho derecho y comienza a morder su pezón con destreza, sus labios la devoran, y él no podrá aguantar mucho asi.

 

—Desnúdate— murmura Bella entrecortadamente, ella siente que no tiene las fuerzas necesarias para desvestirlo.

Ella se baja de sus piernas y él rápidamente se deshace de sus pantalones, bóxer, calcetines, y camisa, quedando completamente desnudo.

Toma asiento nuevamente en el banquillo dándole la espalda al piano, invita a Bella a subirse a horcajadas nuevamente sobre él. Ella sin introducirse comienza acariciar el pene de Edward desde la base hasta la punta, apretando levemente en algunas zonas, él cerraba los ojos y echaba su cabeza hacia atrás, Bella aprovechaba aquellas oportunidades para morder su cuello, susurrarle cosas al oído mientras él gemía como un loco.

 

—Bella por favor…— imploraba— Te necesito…— Ella se estremece al escucharlo.  Levantándose un poco acomodo la punta del pene de su novio justo en su entrada húmeda, frotaron sus sexos por unos segundos. Edward tenía sus dedos en la cadera de Bella apretándola fuertemente, cola que a ella la excitaba aun más.

 

Bella siente la punta de la masculinidad de Edward en sus pliegues y acabando con su tortura lo introduce en ella, comenzando a bajar sobre él quedando completamente unidos, formando un solo cuerpo.

 

—Oh… mi Bella, mi Pequitas— gime Edward cuando ella comienza a moverse de adelante hacia atrás, sintiéndolo completamente, sus jadeos se quedan en su garganta, mientras escucha como Edward gime sobre su oreja, mientras su lengua juega con su lóbulo.

 

—Oh Diablos…— Edward con sus manos ayuda a Bella a moverse, Bella sin querer apoya sus manos en el piano, provocando un molesto ruido ensordecedor, se miran a los ojos y sueltan una carcajada totalmente absurda para el momento.

 

—Lo siento…— murmura ella, él cierra los ojos y comienza atacar el pezón izquierdo de Bella, amasa sus pechos con sus dedos, abarcándolos por completo.

 

—Oh si, Vamos cariño— Jadea cuando Bella aumenta la velocidad, Edward comienza ayudarla con las manos en sus cadera, pero sus labios siguen jugando en sus pezones.

 

—Oh Edward por favor…— prácticamente grita cuando Edward comienza a masajear su clítoris en círculos dejándolos completamente enloquecidos. El orgasmo que los golpea es tal que simplemente se quedaron sin habla, Edward embiste contra Bella un par de veces más, derramando su semilla por completo en su interior.

 

—Te amo— declaran al unisonó provocándole una sonrisa a ambos.

 

Se quedaron abrazados y acariciándose por unos minutos, disfrutando y olvidándose de todo el mundo; Por ahora solo eran ellos, olvidándose de todo el mundo.

Bella recostada en el pecho de Edward besa tiernamente su cuello, y luego se endereza para mirarlo a los ojos.

 

—¿Te he dicho lo feliz que me haces?— Edward le sonríe en respuesta.

 

—Creo que podrías decirlo más seguido— le guiña un ojo juguetón. Despeja los cabellos de Bella que ocultan su rostro sonrojado; el toque de sus manos es como una pluma acariciándola, ella cierra los ojos ante el exquisito contacto, podrían estar asi toda la vida.

 

—Creo que deberíamos bajar— dice Edward con sus mejillas coloradas a causa del calor corporal. Bella asiente a regañadientes, deposita un beso en su cien.

 

—Vamos amor— Bella se levanta, asi liberando sus cuerpos del otro. Se visten rápidamente y bajan de la mano hacia la recepción, donde todo seguía tal y como antes.

 

—¿Ustedes donde estaban? — Pregunta Alice con sonrisa picara.

 

—Me sentí mal y Edward me acompaño al baño Alice, no seas mal pensada— Bella trata de no avergonzarse y Edward la abraza por la cintura acariciándola levemente.

 

—Oh claro, Se supone que debo creer es…— su frase queda interrumpida por Rose quien declara que llego la hora de coger el bendito ramo de novia.

 

—Vamos a sentarnos— Bella se siente demasiado cansada para hacer el loco por un ramo de flores.

 

—¿No iras? — Edward se sorprende, era la primera mujer que no se ponía como histérica por el ramo; a pesar de todo sonríe… su Pequitas es todo un caso.

 

Nop, para mí son tonterías…— pero todo se va al demonio cuando ve a Alice acercarse a Bella y jalar bruscamente de su brazo.

 

—Te ordeno que vengas cuñadita, te conviene— Bella niega con la cabeza y derrotada acude hacia el montón de chicas bobas esperando un ramo de flores.

 

Rose se ve hermosa con su vestido de encaje, mira a la multitud de mujeres, y le guiña un ojo a Bella, ella le sonríe con cordialidad. Muchas se empujaban para estar en primera fila, Isabella estaba alejada y tranquila en una esquina del montón de chicas, que según ella estaban completamente locas.

 

—Vamos amigas— dice Rosalie con una sonrisa en la boca— Ahora ¿Quién será la siguiente afortunada en casarse? — pregunta subiéndose a la tarima donde un grupo de música tocaba anteriormente.

 

 

—Deberíamos estar más adelante ¿no crees? — Alice mira a su cuñada.

 

—¿Pretendes casarte a los dieciocho años?— argumenta en contra Bella.

 

—Va, siempre he querido coger un ramo de flores— ríe Alice y no intenta colarse hacia adelante, donde varias mujeres están a punto de asesinarse por un ramo.

 

—¡A la cuenta de Uno, dos, tres! — Grita Rose lanzando el ramo en el aire. Bella ve como el ramo viene en dirección hacia ellas, y luego siente como las mujeres se quedan anonadadas mirando hacia donde ellas se encontraban. Voltea un poco y Alice tiene el ramo entre sus manos bailando como niña pequeña.

 

—Estás cagado Jasper— Edward palmea su espalda amistosamente y Jasper solo traga saliva algo asustado.

 

El mismo ritual se repite con la famosa Liga, Emmett manoseando descaradamente logró quitarla de la pierna de Rose y lanzarla al aire con sus dientes… esta vez el afortunado fue Ian, quien sonreía a la vez que negaba con la cabeza.

 

—Felicidades— grita Emmett guiñándole el ojo pícaramente, para luego tomar a su esposa entre sus brazos y besarla descaradamente.

 

—Tendré que buscar alguna novia— Comenta Ian sonriendo tristemente. Camino hacia donde estaban Alice, Jasper y Bella y toma asiento mirando aquella estúpida liga.

 

—Tengo un sueño terrible— Bella frota sus ojos soltando un bostezo, arrugando su rostro. Ian la mira por unos segundos y le sonríe comprensivamente.

 

—Deberías ir a dormir entonces— ella niega con la cabeza. Sentía como sus ojos pesaban a causa del cansancio, solo esperaba que Edward llegara pronto del baño para prácticamente lanzarse a sus brazos y que la arropara mientras ella dormía.

 

—Espero a Edward— Ian le sonríe.

 

—¿Qué planes tienes con él? — Pregunta demasiado interesado para ser sinceros. Isabella mira nerviosamente a Alice y Jasper quienes se estaban devorando a su lado, no les prestaba atención; Bella mira a Ian directamente a los ojos.

 

—¿Por qué quieres saber eso? — Pregunta confundida.

 

—Pues… eres mi amiga, todo de ti me interesa— Bella se remueve en su asiento incomoda, hace muchísimo tiempo que no escuchaba a Ian hablarle tan interesadamente.

 

—Ian, creo que no deberíamos tener esta conversación, no después de tanto tiempo— moja sus labios nerviosa, no por el hecho de que Ian sea tan directo con ella… si no porque Edward podría llegar en cualquier momento y ella no quería mas peleas entre ellos dos.

 

—Siempre te Querré Bella— le sonríe— y sé también que lo amas con locura— su mano derecha va hacia su cabello, rascando su cuero cabelludo— solo… quería saber o más bien decirte que siempre contarás conmigo.

 

—Siempre he sabido eso Ian…Tú me salvaste la vida y jamás olvidare eso—

 

—Y lo volvería hacer sin pensarlo dos veces— le sonríe— Allá viene Edward, será mejor que me vaya, Adiós pequeña— sin más besa su mejilla dulcemente y se marcha como siempre solo.

 

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Tiempo después.

 

 

—¡Abre a puerta por favor! — Edward está completamente desesperado golpeando la puerta de la habitación.

 

—¡Vete! — grita Bella desde el interior, esta acostada en su cama, llorando desconsoladamente sobre el colchón. Limpia sus ojos con su brazos tratando de controlar sus sollozos.

 

—Mierda…— Murmura Edward — Bella tengo que ir a trabajar, por favor… ¡Abre la maldita puerta! — Isabella reacciona y  suelta un sollozo al escuchar el grito de Edward, se siente estúpida.

Se levanta de la cama, a pasos lentos y cansados se dirige hacia la puerta y la abre, para darle la espalda rápidamente a Edward.

Instintivamente acaricia su vientre.

 

—¿No piensas hablarme o al menos mirarme? — Edward suena desesperado, pero Bella se niega a mirarlo… no ahora.

 

—Creo que llegaras tarde al trabajo, digo tu amiguita Tanya puede estar preocupada— está siendo sarcástica. Edward pone sus ojos en blanco y se acerca a tratando de envolver sus brazos sobre su pequeño cuerpo; pero Bella se aleja caminando hacia el otro extremo de la habitación.

 

—Bella por favor…— su voz suena suplicante, pero Bella a pesar de que se muere por un beso de él no puede soportarlo— No sé por qué llama o manda mensajes estúpidos a mi móvil…—

 

—¡¿Por qué tiene el numero de tu celular?! — se voltea dándole la cara, Edward se siente como un idiota al hacerla sufrir asi, Mierda ¡Quería matar a Tanya!

 

—Es mi jefa Bella, es obvio que tiene mi número—

 

—Okey, entonces vete a trabajar… Hablamos más tarde— Trata de calmarse. Edward duda si acercarse o no a ella, pero le importa una mierda si ella lo aleja nuevamente.

Se acerca rápidamente sin darse oportunidad de alejarse y la abraza como si su vida dependiera de ello; de pronto sintió un enorme vacío… una sensación como si la fuese a perder.

 

—Te amo más que a mi vida— Susurra en su oído, pero ella no responde, solo se dedica a limpiar sus lagrimas silenciosas— Nos vemos más tarde— besa suavemente sus labios y se va dejándola completamente sola.

 

Isabella como niña pequeña se acuesta nuevamente en la cama a llorar desconsoladamente, se siente tan depresiva últimamente.

 

—Mami esta triste— dice acariciando su vientre plano.

 

Y llora más aun al saber que ella protege una nueva vida en su vientre; Ahora simplemente no sabe si llora de alegría o de coraje por lo que acaba de ocurrir.

 

—Si tan solo Edward supiera— murmura entre sollozos, ¿y que se supone que haría si Edward la dejaba? El miedo de pronto la golpeó de tal forma que ninguna lágrima se derramó.

 

“Tengo que decirle a Edward”…— piensa mirando el techo de su habitación, de pronto se sienta para ver televisión cuando prácticamente tuvo que correr hacia el baño a devolver su desayuno.

 

—Oh …— murmura agitada sentada sobre la baldosa fría, despeja un poco y se siente como una tonta por discutir por tonterías.

Ósea, aun puede sentir como los celos se apoderaron de ella, cuando estaban desayunando Edward recibió un “cálido” saludo de su Jefa; “Diablos ni siquiera la conozco en persona, podría ser hermosa, perfecta… podría ser una modelo y yo no tengo la menor idea”.

Lavo sus dientes, y se miró al espejo que estaba al frente de ella, y no pudo evitar sonreír como una niña.

Apenas lo supo hace una semana y no había encontrado el momento adecuado para decirle a Edward.

Acarició su vientre y comenzó a tararear… por un momento sus miserias fueron olvidadas.

 

De pronto su móvil comenzó  a sonar y corrió a su habitación.

 

—¿Bueno? — No había visto el identificador, pensaba que era Edward, pero aquello era imposible pues la melodía no era la que le tenía programada a él.

—Hola Cuñadita— Alice saluda desde el otro lado de la línea, Isabella sonríe, necesita salir de estas cuatro paredes cuanto antes.

 

—Hola Alice ¿Cómo estás? — Pregunta interesada. Se siente un poco mal consigo misma, porque desde hace un tiempo se habían distanciado mucho, ya que ella vivía en su burbuja junto a Jasper y Bella no se quedaba atrás, prácticamente vivía con Edward.

 

—Bien… me preguntaba si quisieras ir de compras— Bella sonríe, casi puede imaginarla haciendo aquellos hermosos pucheros al estilo “Cullen”, los conocía perfectamente.

 

—Está bien ¿te recojo? —

 

—Aquí te espero amiga, adiós— y sin más cuelga.

 

Isabella se pone un vestido rosa casual que tiene un escote en “V”, anudado a la cintura, acentuándola. Se puso unos tacones color crema y se maquillo un poco, sus ojeras la hacían ver espantosa, sumándole que estuvo llorando una hora seguida.

 

Fue en busca de Alice a la casa de los Cullen, condujo hacia el centro comercial en una agradable conversación sobre lo que habían hecho últimamente.

Bella llega a los estacionamientos del centro comercial y sus ojos se posan en el “reservado para futuras madres”, sonríe casi al borde de las lágrimas.

 

“Oh diablos ¿puedo dejar de llorar por unas horas?”— se pregunta mentalmente, odia profundamente estar tan sensible.

 

—¿Sucede algo? — Pregunta Alice al notar como Bella había detenido el automóvil en mitad de la calle.

 

—Nada, solo me distraje— dice avanzando. Alice la queda mirando fijamente queriendo descifrar lo que su mejor amiga oculta, pues por Edward sabe que ha estado demasiado extraña.

 

Se estacionan rápidamente y caminan hacia el interior del centro comercial, como las dos mejores amigas que son, van tomadas del brazo.

 

—Necesito ropa para el verano, pues me crecieron las bubbies— Bella ríe al escucharla — Jasper es el culpable por masajearlas tanto— añade.

 

—Oh Alice, ahórrate los detalles— ríe mirando las vitrinas llenas de ropa.

 

—¿Por qué? Como si mi hermano jamás te tocara las bubbies que por cierto — la analiza descaradamente— te han crecido un poco ¿no? — Isabella se pone nerviosa y evita su mirada completamente sonrojada.

 

—Son ideas tuyas— le resta importancia.

Bella cambia rápidamente de conversación, no desea que Alice se entere, al menos no aun, primero tiene que saberlo Edward, además no le apetecía estar todo un día de compras de bebe. O eso era lo que ella creía, porque justo al pasar por fuera de una tienda de bebes se quedo pasmada en mitad de la nada, mirando como mujeres con un gran vientre redondo, llenas de alegrías… y completamente hermosas sonreían al tener entre sus brazos ropita diminutamente hermosa.

 

“¿Asi estaré yo en un par de meses más?”, se pregunto mentalmente… justo su mejor amiga llega a su lado algo confundida.

 

—¿Segura que estas bien? — pregunta admirando la vitrina llena de cosas rosas, y azules… patitos y ojos, bañeras y biberones.

 

—Ajam— asiente torpemente, aun en su trance. Pero luego se da cuenta que Alice puede estar analizándola — Quiero un vestido asi… como el de esa mujer— miente.

 

—Es un vestido de embarazada Bella…— Alice entrecierra los ojos.

 

—Espero que hayan para gente flacuchenta como yo— dice caminando, no puede evitar recriminarse lo torpe que fue, asi que desde aquel entonces ni siquiera se quedo mirando los hermosos bebes… al parecer todas las madres de Vancouver se habían puesto de acuerdo para salir con sus bebes.

 

—Tengo hambre— dijo después de dos horas luchando con las compras.

 

—Pues… comamos entonces— sugirió Alice, quien pidió una ensalada cesar, y Bella un pastel de chocolate con una coca cola.

—¿Estás segura que eso es un almuerzo? — pregunta su amiga confundida. Bella le sonríe.

 

—Te pierdes la mitad de tu vida comiendo eso— apunto con el tenedor su ensalada— no pienso morirme sin haber comido algo tan delicioso— Alice le sonríe  negando con la cabeza.

 

La tarde paso en un abrir y cerrar de ojos. Isabella veía el móvil y no había rastros de Edward, aquello la tenía ansiosa pero decidió no llamarlo, no quería interrumpir en su trabajo, al menos no por el momento.

 

—¿Te acompaño a casa? — Pregunta Alice terminando de poner las bolsas en los asientos traseros del automóvil de Bella.

 

—Solo quiero dormir— asegura— además mañana tengo que trabajar temprano para ir mas tarde ir a la universidad— miente; pero al parecer Alice ha quedado conforme.

La deja justo afuera de la casa de los Cullen, la ayuda con las bolsas y se despiden con un fuerte abrazo.

De camino a su departamento se ve tentada a comer comida Italiana; se saborea la boca impaciente y su estomago comienza a reclamar.

 

—Shh… tranquilo bebe, iremos por comida y luego por papi— dice tiernamente tocando su vientre plano.

Le da la vuelta al automóvil y se dirige nuevamente hacia el centro de Vancouver… ya que iba sola no puedo evitar estacionarse en el lugar para “futuras madres”, se siente feliz cuando se baja del automóvil para dirigirse al primer restaurant de comida Italiana que encontró. Tomó asiento en la pequeña terraza  que estaba ubicada en plena calle y un mesero llego con la carta, pero ella ya sabía que quería.

 

—Lasaña por favor— dice sin mirar la carta, el hombre le sonríe y se dirige hacia adentro del restaurant.

 

Isabella está sentada, disfrutando del exquisito aire primaveral de Vancouver, y su vista se queda fija justo al frente de ella. ¡No puede ser! Piensa algo aturdida… sus hormonas le hacen una mala pasada, al darse cuenta que está justo en la esquina donde ella solía vender agua para poder sobrevivir.

 

“Largo camino he recorrido para estar aquí”— piensa acariciando instintivamente su vientre plano— ¿Qué será de Renata? ¿Por qué me separo de mis padres? ¿Por qué me odiaba tanto? ¿Qué tiene que ver ella con mi familia?... las dudas de pronto abrumaron su mente, como si en estos tres años aquellas preguntas hubiesen estado en el fondo de su mente para no hacer acto de presencia.

Su vista aun sigue fija en aquella esquina que la vio pasar por tanto; recuerda todo como si hubiese sido ayer;

 

 

 

Llego al centro de Vancouver alrededor de una hora donde los autos lujosos y damas con clase eran pan de cada día, todo el mundo la quedaba mirando como una delincuente, un bicho raro, y en cierto modo ella se sentía así, un bicho que cada día le cortaban las alas para salir de aquella pocilga.

Cruzo la calle y Como siempre se instalo en aquella esquina quizás la más transitada, puso el cartelito arriba de la caja con los precios de las botellas,

Se sentó al lado esperando un buen rato, una brisa fresca le congelo el cuerpo haciendo que la piel se le pusiera de chinita. Cuando el semáforo estaba en rojo varios transeúntes le compraban algo de beber, gano lo suficiente para por lo menos comprar algo de cenar y salvarse de los maltratos de James.

Ya pasadas las horas miro el sol, ya deberían ser las siete de la tarde, debía caminar hacia su casa y pasar algún almacén para comprar espaguetis. Cogió la cajita ya menos pesada a causa de sus ventas, no pudo evitar que una casi sonrisa adornara su rostro, estaba contenta le había ido muy bien el día de hoy, pero tendría que apresurarse para no llegar nuevamente tarde.

 

—Señorita ¿se encuentra usted bien? — El mesero llega con su orden y ella hacia el ridículo llorando como estúpida.

—Si…— toma aire suficiente para hablar — Me trae una coca por favor— pide admirando por primera vez el plato de lasaña que está en su mesa, sonríe como una niña y el mesero la queda mirando como si estuviese completamente loca.

—¿Bella? — ella voltea su rostro para ver de quien se trataba; ella le sonríe en respuesta.

—Hola Ian… ¿Dónde te has metido últimamente? — pregunta ella sonriente.

—¿Puedo sentarme? ¿O estas con el ogro? — ella ríe y niega con la cabeza. El mesero llega con su coca-cola.

—Me trae otra a mí por favor— Pide Ian sonriente antes de tomar asiento junto a Bella. El mesero a regañadientes asiente y vuelve a meterse dentro del restaurant.

—¿Cómo has estado? — pregunta él.

—No me quejo…—comienza a comer como un pequeño dinosaurio hambriento; Ian la mira atentamente.

—Tienes hambre ¿almorzaste? — le pregunta.

—Si… pero me dieron ganas de comer comida Italiana—

—Estoy seguro de que puedes cocinarla tu misma— él le sonríe sinceramente.

—Últimamente no cocino mucho— se encoge de hombros— ¿Qué andas haciendo en el centro? — pregunta curiosa para luego tomar un sorbo de coca-cola.

—Asuntos secretos—  dice levantando su ceja, provocando una sonrisa en ambos.

—Lo siento señor detective, no quiero meterme en asuntos de la mafia— dice ella negando con la cabeza.

—Hace mucho que no te veía… ¿dos meses? Quizás.

—Más o menos… pues sí, estos últimos dos meses han sido algo… complicados—

—Pues sabes que puedo matar al ogro si te hace sufrir— Isabella sonríe tristemente y nuevamente siente ganas de llorar —¡Lo siento! ¡Bella no era mi intención hacerte sentir mal! — trata de arreglar la situación cuando Bella oculta su mirada de él.

—Olvídalo, estoy extraña— Ian entrecierra los ojos.

—¿Extraña? ¿Cómo extraña? — de pronto Bella mira aquellos ojos azules sinceros; a pesar de todo Ian es su mejor amigo.

—Algo bipolar…— él sonríe.

—Las mujeres suelen ser bipolares— declara.

La comida fue agradable, hace mucho tiempo no compartían un momento tan relajado, donde no hubiese miradas desconfiadas, solamente eran dos amigos compartiendo un momento agradable.

Ian no puede evitar admirarla mientras ella conversa, “Diablos, es la mujer más hermosa que he visto en mi vida”, piensa constantemente, Bella no es consciente de su mirada profunda y aun enamorada; pues él a pesar de luchar con sus sentimientos, no ha podido olvidarla, ninguna mujer se comparar con ella, con una mujer fuerte, sencilla y tierna.

—Bueno…— Bella mira la hora una vez que ha pagado la cuenta. Ian había insistido en invitarla, pero ella tan terca no se dejo— Oh son las siete de la tarde, tengo que irme— la hora se había pasado volando, se había separado de Alice a eso de las cuatro.

—Vamos entonces— dice él ayudándole a levantarse de la silla; Pero Bella se aferro fuertemente a él, con una mano en su cabeza— Wow…!¿Bella estas bien?! — Trata de sentarla nuevamente — ¡Agua por favor!  — grita desesperado, se arrodilla junto a ella y la mira atentamente.

—Estas sudando frio— dice al tocar su frente, ella se avergüenza… su pequeño bebe esta nuevamente haciendo acto de presencia. El mesero llega rápidamente con un vaso de agua.

—Estoy bien— dice tomando un sorbo de agua.

—Te iré a dejar a casa…—

—¡NO! — Prácticamente grita— iré a buscar a Edward al trabajo… y se me hace tarde— Trata de levantarse nuevamente.

—De ninguna manera te irás sola— Ian por primera vez en mucho tiempo esta serio y preocupado— Por favor Bella.

—Olvídalo— Esta vez se levanta sin tambalearse— ¡Quiero ver a Edward! — Ian pone los ojos en blanco.

—Lo veras dentro de un rato… espéralo en casa— la trata de convencer pero ella no se dejo, dejo una buena propina al mesero y camino hacia los estacionamientos; Ian iba atrás como su sombra.

—Bella ¿podrías hacerme caso una vez en la vida? — pide siguiéndola, pero ella no escucha, solo tiene cuarenta minutos para llegar al trabajo de Edward.

Al llegar a la puerta del conductor de su automóvil se gira hacia Ian.

—No… hemos discutido y he sido una idiota… necesito verlo ahora, no quiero ni pensar que no vaya a verme…— Pero Ian no la veía a ella… ni siquiera era consciente de lo que ella hablaba.

—¿Tu…— Las palabras no pueden salir de su boca; Bella se golpea mentalmente al no haberse dado cuenta.

“Idiota, Idiota y mil veces Idiota”— se regaña mentalmente.

—No seas tonto Ian— se pone tan nerviosa que comienza a tartamudear— no hay más espacio en el estacionamiento.

Ian mira a su alrededor y puede ver que solo hay tres automóviles estacionados, incluyendo el de él. Alza su ceja y Bella supo inmediatamente que su mentira había sido una estupidez.

—Estás embarazada— dice serio… pero luego de unos minutos él le sonríe con sinceridad, se acerca hacia ella vacilante sin poder creerlo. — Embarazada Bella— ahora ríe como un loco. Bella lo queda mirando y solo asiente, no había manera de decirle que no. solo lamenta que Edward no fuese el primero en saberlo.

—Ian nadie sabe, ni siquiera Edward asi que por favor... — él asiente completamente serio — Ahora tengo que irme, sabes que no me sucede nada grave, solo mi bebe hace acto de presencia—  acarició nuevamente su vientre plano y sonrió.

—¿Puedo abrazarte? — pide él, se siente completamente feliz por Bella. No puede negar que le encantaría que aquel bebe fuese suyo, pero poco a poco comienza a resignarse, mas ahora… que un bebe crecía dentro de ella; la mujer que amaba, cosa que le parecía lo más hermoso.

Bella camina unos pasos y él la rodea en sus brazos; como siempre sin segundas intenciones. Pues Bella sabe que Ian jamás intentó e Intentará algo con ella, mas aun sabiendo su situación; Ian le susurra un cálido “Felicidades”

Se despiden rápidamente y Bella pisa el acelerador de su automóvil para dirigirse al trabajo de Edward, había estado un par de veces afuera del edificio pero jamás había entrado. Estaciona el automóvil y se baja; lamentó no llevar con ella algún sweaters porque a pesar de que el clima es cálido en las tardes, a las ocho de la tarde es más fresco.

Entra a la recepción y una mujer de cabello negro azabache le sonríe.

—Buenas tardes— saluda cordialmente.

—Buenas tardes ¿Qué desea? — la mujer que antes parecía agradable ahora la miró de pies a cabeza, aun detrás de su gran mesón. Isabella se siente incómoda, y acaricia su cuello tomando entre sus dedos aquel corazón que le había regalado su madre hace ya veinte años.

—Vengo a buscar a Edward Cullen— La mujer abre los ojos impresionada y luego alza su ceja desafiante.

—El joven está en una reunión privada con la señora Denali… no puede ser interrumpido— Isabella abre los ojos, no puede creer lo que acaba de decir esta joven.

—¿Quién lo busca? — pregunta la recepcionista sin mayor interés.

—Su esposa— dice sin pensarlo… luego frunce el seño, y tiene ganas de irse corriendo. La mujer de cabellos negros abre sus ojos y nuevamente se vuelve amable.

—Haremos una excepción— dice,  Bella desea decirle que no, pero una nausea la ataca, dejándola en silencio. Trata de respirar profundamente tratando de calmar sus celos y sus mareos.

—Señor Cullen… su esposa lo busca…— ella tapa el auricular— ¿su nombre? —que estúpida pregunta ¿Cuántas personas pueden tener más de una esposa?

—Bella…— solo es capaz de responder. La mujer frunce el seño.

—Bella…claro, está bien —

—Está en su oficina, dijo que subiera— “Oh que bien, ¿y donde se supone que queda su oficina?”.

Sube la escalera vacilante pero para su alivio Edward esta esperándola desde arriba.

—Hola amor— dice él sonriendo y besa sus labios suavemente. Una grata sorpresa se lleva al verla aquí.

—¿Tienes agua? — es lo primero que pregunta; él asiente y se encaminan hacia la pequeña oficina de Edward.

—No sabía que tenías oficina, estoy hace un año contigo y no sé nada de tu trabajo— murmura avergonzada.

—Bella… es solo trabajo, tedioso — le sirve un vaso de agua—¿te sucede algo? Estás pálida— besa su frente, la toma de la mano y se sientan… ella en su regazo.

—Alguien podría entrar… solo vine a buscarte— dice incomoda, no quiere que Edward tenga problemas por ella.

—No te preocupes, casi todos se fueron incluyendo la bruja de Tanya… se fue a la hora del almuerzo—

—Abajo dijeron que estabas en una reunión privada con ella— dice cegada por los celos, y aun distante.

—No es cierto, esa es otra bruja más, amiga de Tanya…— Bella asiente algo más tranquila, si hubiese estado con ella… no la hubiese atendido.

—¿Aun estas enfadada conmigo? — Pregunta él escondiendo su rostro en el cueco del cuello de Bella; embriagándose de su olor, la extraña mucho. Los últimos días han sido extraños.

—No me lo recuerdes— musito seria y luego sonríe — Solo no discutamos mas… me hace mal — Edward la abraza más y la acuna como su fuese un bebe.

—Te Amo Pecas celosa— ella ríe— haber hecho el loco dos años debería ser suficiente para que me creyeras, claro incluyendo los besos robados cómo este— y sin previo aviso unen sus labios, y Bella le corresponde gustosa… sus lenguas se encuentran con necesidad, las manos de Edward viajan hacia su estomago y descansa ahí unos segundos para luego subir hacia sus pechos los cuales aprieta sin contemplaciones; Bella retrocede un poco, pues los siente sensibles.

—Mmm… Edward —aleja su rostro de él para mirarlo directamente a los ojos.

—Vámonos a casa— la deja de pie y él apaga su ordenador y ordena papeles en su escritorio.

Isabella espera paciente y es testigo de cómo él se desenvuelve en su territorio, se ve malditamente sexy con camisa y corbata. Podría estarlo observando durante siglos y jamás se cansaría de él.

—Listo…Vamos señora Cullen— Bella comienza a ponerse nerviosa… quizás hoy no era el día pero diablos necesitaba compartir esto con él.

—Vamos— dice ella sonriendo al escuchar el nuevo nombre que ella misma se adjudico, unen sus manos y bajan la escalera sonrientes.

—Adiós Ángela—

—Hasta el lunes… — dice hojeando una revista, y luego fulmina con la mirada a Bella.

—Creo que esa tipa es bipolar— comenta una vez que están afuera, Edward ríe ante el comentario.

—Un poco… ¿Dónde dejaste tu automóvil? — pregunta… “Oh Dios ha llegado la hora”

—Allí— apunta justo hacia el frente de ellos. Isabella siente su corazón galopar con fuerza sobre su pecho, este era el momento quizás mas difícil que haya vivido, no quiso preparar cenas románticas, no quiso regalarse un par de calcetas, no quiso decirle en una carta… solo quiso compartir aquel perfecto milagro con él; el amor de su existencia, por el cual lucharía hasta que su corazón diera el ultimo latido. Ahora serian tres y ella sin duda se sentía la mujer más dichosa que pisaba la tierra, era algo que realmente quería, un bebe de Edward en su vientre había sido la bendición más hermosa, amaba a este bebe por sobre todas las cosas, daría todo por él… incluso la vida si fuese necesario.

—Está en el estacionamiento para futuras madres— Edward dice extrañado… parpadea varias veces seguidas sintiéndose algo confundido, pues su mente aun no procesa la información.

—Desde ahora puedo…— Isabella comienza a llorar nuevamente— tendremos un bebe Edward— dijo Bella sacando un pequeño sobre de su cartera.

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Hola mis lindas, awwww espero que les haya gustado el capitulo, pues desde el siguiente se pondra mas complicado :P bueno ni tanto pero si jojoj, soy mala.

Mas o menos le quedan unos cuatro o cinco capitulos como mucho a TSOS! y no se preocupen, los malos apareceran!!! y de que manera. :/

Espero que hayan disfrutado del capitulo, pues me enfoco solo en lo que viven Bella y Edward, sinceramente poco me importan los demas personajes ajajjajaja que mala, pero es verdad

Lamento la demora, pues estuve de vacaciones desde el 4 de febrero y recien llegue hace una semana, donde escribi el capitulo, ya que ustedes comprenderan que es bueno desconectarse de vez en cuando de todo esto; y ahora mas que nunca tengo ganas de escribir a mi Mudita.


Espero sus comentarios y Votos; son mi unica paga. por favor.

Un beso y abrazo y tratare de actualizar lo antes posible, pues quiero terminarlo antes de Entrar a la Universidad... ahi la cosa se pondra mas complicada. un beso 

Byeeee hermosas.

 

Lo ultimo ajaj y ahora si las dejo de fastidiar, quisiera su apoyo para  un concurso y pudiesen votar, estoy nominada a;

 

Ian, como mejor personaje masculino en TSOS.

Un pasaje a la eternidad como mejor OS romantico.

 

http://goldenawards2013.blogspot.com.es/

Jejeje espero que me apoyen chicas, un beso.

Capítulo 22: Crazy for you. Capítulo 24: Solo cierra tus ojos

 
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