The Sound Of Silence (+18)

Autor: AniCullen17
Género: Drama
Fecha Creación: 06/04/2012
Fecha Actualización: 16/05/2013
Finalizado: SI
Votos: 71
Comentarios: 305
Visitas: 165670
Capítulos: 27

 

He vivido por 17 años, 11 meses, 3 días, y 10 horas, y en todo este tiempo… Jamás dije una sola palabra…hasta que te conocí.

 


 

 

Hola mis Lindas, acá estoy con mi Cuarto fan-fic, Espero que sea de su agrado,  para mí es un honor compartir esta nueva locura con ustedes, Las quiero mucho, ojala me gane algún votito o comentario de su parte...

 

The Sound of silence (+18) está clasificado para mayores de 18 años, contiene sexo explicito y  un lenguaje fuerte. Queda absolutamente prohibido publicarlo sin mi previa autorización

 

Este fic está protegido con los derechos del autor por SafeCreative, ¡NO al plagio! 

 

Fic "Lecciones para enamorar (+18)

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Todas son bienvenidos/as 

 

 

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Capítulo 12: Navidad.

 

 

Navidad.

Capitulo Doce:

 

 

Edward miro a través de la ventana de su cuarto como los dos automóviles se perdían en el camino, suspiro cansado, se volteo cabreado y prácticamente se tiro a la cama, pasando sus manos por el rostro tratando de borrar todo rastro de cansancio… había sido una noche completamente extraña, hace mucho tiempo no se sentía tan bien, sonrió al recordar como había tocado el piano, amaba tocar el piano… es solo que últimamente lo había tenido en el olvido.
Miro la hora eran la 2 de la madrugada… era tarde pero quizás… solo quizás necesitaba oírla para calmar aquella sensación extraña que tenía en el pecho. Espero algunos minutos… hasta que aquella dulce voz hablo.

 

— ¿Amor? — la voz de victoria sonó perezosa, había sido una noche terrible para ella, sus padres habían discutido en la cena, sabían que entre ellos las cosas no iban del todo bien, Carmen se la pasaba en la calle y Aro no se quedaba atrás…esta noche había sido una batalla en la cena, reclamándose tonterías, niñerías, ella solo corrió a su habitación a llorar… y se había dormido en algún momento.

—¿te desperté? — Edward se sentó en la cama… arrepintiéndose de haberla llamado, era tarde ¿en que estaba pensando?.

 

—No… ósea si, pero no te preocupes… ¿sucede algo? — su voz sonó ronca a causa del llanto completamente histérico que había tenido hace algunos instantes atrás.

 

—Feliz navidad…— sonrió el muchacho al imaginar el rostro de victoria.

 

—Feliz… navidad— su voz se quebró un poco, su navidad había sido de todo menos feliz, suspiro con pesar acariciándose el cabello rojo con sus dedos.

 

—¿sucede algo… estas bien? — Edward sonó preocupado, no era la misma voz de victoria, aquella llena de alegría y entusiasmo.

 

—Si… no te preocupes— Mintió —mmm…¿mañana hablamos? — quería cortar, no se sentía bien, y Edward lo noto, ella por lo general era lo bastante empalagosa para jamás cortarle el teléfono… algo estaba mal.

 

—Claro, mañana te veo ¿sí? — prometió por haberse comportado como un idiota el día de hoy.

 

—claro… nos vemos te quiero adiós— y sin esperar respuesta colgó la llamada dejando a Edward completamente consternado.

 

—Okey— dijo una vez que Victoria corto… frunció el seño confundido y se metió entre las mantas, quizás mañana todo volvería a la normalidad, aunque hablar con victoria lo había dejado peor… mas confundido.

 

Cerró los ojos acomodando las almohadas para dormir, pero a pesar de sus esfuerzos fue imposible conciliar el sueño, había perdido la cuenta de todas las vueltas que había dado arriba del colchón, las sabanas enredadas en sus piernas comenzaron a molestarle...

Se levanto de la cama nuevamente, rió de el mismo, parecía un completo idiota indeciso… miro su habitación oscura; se veía casi tenebroso, ningún tipo de luz alumbraba el cuarto, quizás algún libro podría ayudar a despejar su mente, camino hacia su estantería cuando de pronto su estomago rugió como un león…

 

“¿Otra vez con hambre?... a estas alturas acabare como un viejo panzón”

Pasó sus dedos por el cabello y salió de su habitación directamente hacia la cocina, igual que hace unas horas… saco la fuente de galletas de chocolate, se relamió los labios como un niño, la casa estaba completamente a oscuras, tendría toda la cocina para él solo.

—Que delicia— susurro cerrando los ojos, saboreando la exquisita galleta de chocolate; sonrió como un tonto, se sentía como un bebe comiendo a escondidas, al parecer él no era el único fanático de aquellas delicias… isabella había perdido toda su fuerza de voluntad al verlas… ver su rostro algo enfurruñado y tentado fue la expresión más adorable que había visto en ella...

 

“¡Diablos! ¿Qué me pasa con Bella?”

 

El joven abriendo los ojos completamente molesto, ayer prácticamente no le importaba; solo lo suficiente y hoy… hoy había encontrado algo en ella completamente desconocido, algo que lo hizo feliz… aquella sonrisa que adorno su rostro mientras tocaba el piano le lleno el corazón de dicha; y aunque lo quisiera negar no podía, quería ver aquella sonrisa cada vez que la mirara, cada vez que sus dedos se deslizaran por las teclas del piano creando música… para ella. Era tan pequeñita, tan frágil que sentía aquella necesidad de abrazarla, de cuidarla.

“!Esto no está bien…!” meditó respirando profundamente bajando la mirada, primero que todo; eran casi hermanos, bueno… ningún lazo sanguíneo los unía, pero si la familia de ella era prácticamente su familia, pero ella lamentablemente jamás se crio con sus verdaderos padres, eso dejaba atrás un trato de mas hermandad…

 

“¡Estoy loco!, perdí la razón, ¿desde cuándo pienso tantas tonterías?” Edward se froto la sien, al parecer la falta de sueño le estaba afectando la cabeza.



Dejo de comer galletas, las guardo, subió las escalera enfurruñado, y sin más se acostó a dormir, su lugar era junto a Victoria, no podía estar pensando en isabella, algo no iba bien con eso, algo no le calzaba, no podía… no debía pensar en ella; si Ian quería estar con ella estaba bien; él no se metería en lo absoluto entre ellos, mantendría su lugar, no podía permitirse ser débil frente a ella… pero a pesar de todo sabía que en fondo de su joven corazón no le sería posible quedarse con los brazos cruzados.


*

*

*

—Edward— la dulce voz de Isabella había salido a la luz.

Ian se paralizo, su rostro crispado en una máscara de dolor e indecisión, sintió nauseas en la boca del estomago cuando escucho como la voz dulce y tierna de isabella llamaba a otro hombre… un hombre que no era él, aquello jamás lo pudo haber previsto, Por un momento pensó que había sido producto de su imaginación, pero luego ella paso sus manitos por el cabello suspirando y soltando una risita algo tonta…

¿Edward?, el corazón de Ian se rompió en mil pedazos al escuchar susurrar aquel nombre salir de sus labios, se sentía abatido por las emociones que estaba sintiendo, feliz… inmensamente feliz por haber escuchado por primera vez la voz de isabella… pero celoso, confundido; en el fondo de su corazón había guardado una estúpida esperanza de que su nombre sería el primero pronunciado por aquellos exquisitos labios de seda. ¿Por qué Edward?, ¿Por qué él?, si se había portado como un idiota con ella, solo este último tiempo había “progresado”, el muy maldito estaba demasiado ocupado con el culo de victoria para fijarse en bella… su Bella, aquella que ahora suspiraba el nombre de otro.

 No pudo quedarse ahí, se levanto de la cama bruscamente; la miro por unos segundos… era tan hermosa, tan inocente que le dolía demasiado, en el fondo no podía sentirse “traicionado” porque  no tenían una relación, además no pensaba en él… ella pensaba en otro, un hombre engatusado por victoria; soltó el aire de sus pulmones, avanzo hacia la puerta sin saber qué hacer, ¿cómo comportaría mañana? ¿Qué le diría?...

 

“Bella, sabes anoche mientras dormías pronunciaste el nombre de Edward, ¿sientes algo por él?, dímelo por favor, esto me mata… me mata bella yo te quiero”

 

Pero no podía… no sabía qué hacer, su cabeza le pedía a gritos que volviera Londres, que retomara su vida antes de conocer a Emmett, si bien había vivido unos años en Vancouver su única familia eran sus abuelos, quienes se encontraban en Londres demasiado ajenos a lo que sucedía en su vida.

Llego a “su” habitación, aquella que ocupaba prácticamente todos los días, su departamento lo tenía en completo abandono, su trabajo era algo aparte… pronto tendría que retomarlo, aquello no lo ponía de lo más contento, prácticamente siempre andaba afuera de la cuidad.

 

Se tiro en su cama, pasando su brazo izquierdo por la cabeza, soltó un suspiro ahogado cerrando los ojos.

Ian siempre fue un niño alegre, demasiado espontaneo; amaba divertirse, jugar… jamás tuvo hermanos, siempre quiso alguien con quien jugar con quien compartir experiencias, incluso alguien con quien pelear de vez en cuando.
Creció en la cuidad de Londres en un ambiente de paz y amor, sus padres lo adoraban, pero no estaba en sus destino verlo crecer, lamentablemente sus progenitores murieron en un accidente de carretera cuando el tenia 12 cortos años; aquellos meses fueron terribles para él, sus abuelos maternos se hicieron cargo de todo los bienes de la pareja. Al preadolescente le costó demasiado salir adelante, se sentía solo, abatido por sus sentimientos, sus padres siempre habían sido sus mejores amigos, ya que el siempre creció en una burbuja, no tenia primos, ni tenía hermanos, y los amigos a esa edad no siempre eran de verdad.

 

A los 16 años comenzó su etapa de “libertad”, comenzó a salir por las noches, fumaba y le gustaba seducir a las mujeres como a cualquier chiquillo de su edad, tuvo un par de novias… pero ninguna de ellas había logrado ganarse realmente su corazón.
Siempre quiso ser detective, asi que al salir de la escuela no lo pensó dos veces… amaba su carrera, eran una de las pocas que lo llenaba por completo; con el consentimiento de sus abuelos a los 18 viajo con una maleta en su mano directo a Vancouver, la despedida estuvo cargada de llanto y dolor, pero él quería independizarse, no quería que el día de mañana sus abuelos sintieran que habían fracaso en su crianza; se los debía a ellos… se lo debía a sus padres.
 
Vivió dos años en la cuidad de Vancouver en uno de esos encuentros pasionales y a la vez hormonales conoció a victoria, aquella pelirroja lo había dejado completamente hipnotizado, no dudo ni siquiera por un minuto tomarla en los baños de aquel bar mugriento, la mujer era increíblemente salvaje y demasiado experta, aquello al comienzo le gusto, pero de pronto lo vio todo con claridad; él no quería estar con alguien como ella, se sentía solo en la cuidad, lejos de sus únicos parientes… extrañaba como la abuela le acariciaba el cabello, como el abuelo sacaba la botella de vino el domingo por la tarde. Necesitaba compañía verdadera no una noche de sexo en un baño; quizás fue un poco duro, Victoria lo busco por semanas pero él jamás volvió a mostrar interés, aquello le hizo sentir como un miserable, pero aquel sentimiento no le duro mucho, ya que ella rápidamente había superado el encuentro con otro muchacho.

Y asi fue como camino por el aeropuerto, solo con una maleta al igual como se había marchado hace ya dos años. Sus abuelos le dieron gustosamente la bienvenida, ahora todo volvía hacer como antes, había retomado sus estudios, trabajaba en una pizzería a medio tiempo.
Un hombre grande con aspecto serio comenzó a frecuentar con chicas en aquella pizzería, el hombre jamás volvía con la misma chica más de tres veces, Ian prácticamente sabía lo que ordenaría cada vez que el atravesaba la puerta de entrada…
y asi se fue naciendo aquella amistad con Emmett, su aspecto era serio casi siempre, Ian no pregunto mas allá de lo que realmente pasaba por la mente de su amigo… hasta que en una noche de bar el hombre confeso el gran dolor que sentía en su pecho… Ian no tardo en decirle que él la encontraría… y ahora después de casi dos años se encontraba derramando lagrimas por aquella mujer de 18 años, amaba su inocencia, como iba a la cocina en puntillas para que no la sorprendieran comiendo galletas. ¿Qué pasaría ahora por su cabeza? ¿Qué pensaba ella cada vez que él se encontraba cerca?

—Bella, ¿Qué diablos hiciste conmigo? —
susurro secando las traicioneras lagrimas que caían por sus mejillas, se sentía como una niñita pero poco la importaba, la obscuridad de la noche y la soledad de la habitación le permitían sacar afuera todo lo que estaba sintiendo en este momento.

Luego de unos minutos tomo la decisión… quizás no sería la más fácil, el camino se lo pondría difícil pero ¿y qué?... se levanto de la cama rápidamente y saco la mochila con las pocas pertenencias que tenía en la habitación de invitados de la casa de los Swan, se cambio de ropa rápidamente abrigándose, no quería enfermarse en este momento era lo último que necesitaba, salió de la gran mansión, no quiso mirar atrás... simplemente entro a su automóvil y se puso en marcha.



*

*

*

 

Isabella se removió inquieta en la cama, sintió su cuerpo frio y tembló al darse cuenta que tenia la espalda descubierta por las mantas, se acomodo tapándose completamente cuando algo le llamo rápidamente la atención

 

Ian…


Se levanto de la cama algo preocupada, ¿Por qué no se encontraba con ella?... isabella miro el reloj de su mesita de noche, eran las seis menos quince, demasiado temprano; el por lo general siempre se quedaba hasta que ella se despertaba… ¿A dónde habría ido?... camino hacia el baño y dio suavecitos golpes… pero nada, giro la manilla y el cuarto estaba completamente vacío. Alzo su ceja confundida, miro su cama… demasiado tentadora, demasiado calentita y reconfortante, pero tendría que buscarlo a él primero, salió de su habitación caminando perezosamente dejando salir uno que otro bostezo.

 

Al llegar dio suaves golpecitos en la puerta de la habitación… nadie respondió

 

“que extraño”. Pensó ella rascándose la cabeza, si bien sabía que era mala educación entrar a habitaciones ajenas, pero algo en su corazón le decía que no todo estaba bien; Al entrar se encontró con la cama completamente tendida, quizás no había dormido ahí… camino hacia el baño pero nada, no se encontraba nadie, frunció el seño confundida, se fue hacia su habitación y volvió acostarse, el frio que hoy hacia era completamente insoportable, le bastaron unos segundos más para volver a caer en la inconsciencia… su ultimo pensamiento fue un par de ojos celestes mirándola fijamente.

—Hija… princesa— Bella sintió como la movían con suavidad para despertarla, un poco aturdida y molesta abrió sus ojos, pestañando en repetidas ocasiones, la luz que entraba por las ventanas de la habitación le molestaba demasiado. Vio el rostro de su madre a centímetros de suyo, la mujer mayor le sonrió con dulzura acariciándole el cabello castaño a su hija que se esparcía en las almohadas— ¿Cómo amaneciste hermosa? — le pregunto, isabella solo se limito a sonreírle en respuesta, y como si todo hubiera sido un sueño miro a su alrededor en un intento de encontrar a Ian… pero no estaba.

—Bien, hoy como ves nos quedaremos en pijama, baja a desayunar mi bebe… te estamos esperando— René le sonrió, beso la frente de su hija y sin más salió de la habitación dejándola completamente sola.

Isabella perezosamente camino hacia el baño, tomo una ducha rápida y se puso pijama limpio, no le apetecía salir de la cama… quizás solo desayunaría y volvería a dormir, se sentía lo bastante cansada para estar bajo las mantas todo el día.

 


—Hija toma asiento— Charlie deslizo una silla hacia atrás al verla aparecer en la cocina, isabella sonrió y tomo asiento justo entre su padre y emmett y René justo al frente.

 

¿Dónde diablos esta Ian?, Isabella miro a su alrededor para ver donde se encontraba, Emmett rodo los ojos impaciente, no necesitaba ser adivino para saber a quien buscaba.

 

—Ian se fue en la mañana, me ha llamado para decirme que se tomo unos días— isabella frunció el seño ¿Por qué no se había despedido de ella?...¿acaso la había dejado?.

 

“¡Idiota, no tiene absolutamente nada contigo! ¿Quién podría fijarse en alguien como yo?... soy absolutamente indiferente, ni siquiera un cuerpo bonito tengo, además yo no creo en esas estupideces de los sentimientos… son…falsos, crueles… quizás solo se aburrió de mi.”

—¿hija estas bien? — pregunto René mirando a su Hijo Emmett este solo se encogió de hombros, isabella asintió mirando la taza de chocolate caliente que tenia justo al frente.

 

—mira lo que tengo aquí mi niña— Rachel había aprendido apreciar mucho a la nueva integrante de la familia, sentía que era una verdadera niña en cuerpo de mujer, amaba consentirla. Isabella levanto la vista y se encontró con un plato de galletas de chocolate… se relamió los labios gustosa, que hizo que las 3 personas que se encontraban ahí mirándola soltaran una carcajada.


Rachel se retiro dejando a la familia a solas, todos se sumergieron en una alegre conversación, la joven miro por el enorme ventanal que daba hacia el jardín,  los copos de nieve caían lentamente desde el cielo, isabella se entretuvo mirándolos mientras saboreaba las galletas de chocolate… no podía ni siquiera comparar las de Rachel con las de Edward… claro aunque también estaban exquisitas prefería mas las de Rachel; quizás debería invitar algún día a Edward para que las probara, aunque quizás ya lo había hecho.

—hija te noto distraída ¿estás bien? — isabella miro a su padre… le sonrió, si estaba bien… estaba perfectamente bien, su familia la quería, eso con el tiempo lo había aprendido aceptar y dejarse querer, quizás eran los únicos con quien realmente se sentía cómoda, sentía que podía ser ella, sin escondites, sin autodefensas…¿estaría preparada?... los miro fijamente  mientras ellos sonreían y tomaban su chocolate caliente.

 

“¡Si… ellos son, no puedo seguir aparentando!... ellos son mi familia, me quieren.”

 

—Recuerdo cuando emmett se enfurruñaba cuando en navidad Edward quería jugar con sus juguetes y emmett solo quería jugar al baloncesto…— contaba René sonriendo— hija,  deberías ver a tu hermano cuando se enfurruña— isabella miro al aludido que solo le saco la lengua a su madre, haciéndolo ver estúpidamente infantil.

Isabella se sintió muy bien cuando su madre le llamo a Emmett “tu hermano”, él en este par de meses se había preocupado mucho por ella…

No podía negarlo, adoraba ser parte de esto, parte de un ambiente de paz, hermoso, lleno de amor… se sentía muy agradecida por todo lo que ellos le habían dado, no en lo material, si no emocionalmente, jamás en su miserable vida fue despertada como René lo había hecho hace un rato, jamás la habían hecho participe de alguna conversación; jamás llego a imaginar lo que se sentiría estar sentada en navidad con un vaso de chocolate caliente disfrutando de la compañía de un ser querido…. Jamás en su vida creyó ser partícipe de una familia… de su familia.

No le quedaban dudas… era ahora o nunca.

 

—yo…— su voz titubeo un poco… 3 pares de ojos la miraron impresionados, Emmett soltó la cuchara que tenía en su mano, Charlie casi vota el chocolate de su boca y René simplemente la miro como si ella fuera parte de su imaginación, se miraron entre ellos y luego posaron la miraron fijamente en ella sin poder creer lo que habían escuchado— yo… — tartamudeo nerviosa, casi se arrepentía de haber abierto la boca literalmente, miraba fijamente el plato de galletas que tenía en frente—… Mamá, Papá y hermano… gracias por todo, yo… los quiero— isabella no levantaba la mirada, estaba nerviosa por la reacción que ellos podrían tener frente a lo que ella acababa de decir, sentía la sangre subir por su rostro, movía sus manitos nerviosa debajo de la mesa.

René se levanto de la silla inmediatamente, con lágrimas en los ojos, dejando a los dos hombres estupefactos en la mesa, y sin más avanzo hacia su hija, quien levanto la mirada, vio como su madre venia con claras intenciones de abrazarla… y se levanto, René abrazo a su pequeña hija, beso sus mejillas repetidas veces y la volvió abrazar, dejando caer aquellas lagrimas de felicidad, sintió como un par de brazos mas se envolvieron alrededor de ellas…
Emmett y Charlie abrazaban a sus mujeres, todos completamente emocionados, la voz de isabella era tan dulce, tan suave… como un balbuceo de un bebe…

—Bebe es el mejor regalo de navidad… te queremos— susurraba Charlie— te amamos—

isabella sintió como su corazón se contraía de felicidad, sonrió con lagrimas en los ojos, quizás era la primera vez que lloraba de felicidad.

—si hermanita, te amamos con todo el alma— Emmett limpio una lagrima traicionera que recorría su mejilla, era increíble… era la segunda navidad que paso junto a ella, la primera ella era un bebe, recordaba que él jugaba por la sala comiendo galletas, René le daba el biberón a Isabella mientras Charlie estaba con una barba de santa Claus, repartiendo los regalos, Emmett como buen hermano mayor abría los regalos de su hermana, mostrándole cada cosa que le había traído santa Claus, mientras Bella solo balbuceaba cosas sin sentido.

 

Se separaron, y René soltó una risita limpiando sus lágrimas; Charlie beso la frente de isabella, y Emmett solo paso sus brazos por sus hombros, haciendo que ella soltara una risita.

 —Es el mejor regalo de todos mi pequeña…— hablo René sonriendo, isabella bajo la mirada avergonzada…

—Hablando de regalos, yo ya quiero regalos… — Comento Emmett haciendo que todos sonrieran ante su entusiasmo.

Se sentaron junto al árbol de navidad, repartiendo regalos, René y Charlie miraban a su hija, era como si fuera un bebe y vivieran todo de nuevo, sus primeras palabras… bueno, hacia ellos.
Se habían perdido tantas cosas, sus primeros pasitos, el primer día de escuela, sus canciones favoritas de niña. ¿Cómo fue ella de niña?... tímida, ¿hablaría en ese entonces? ¿o solo guardo su silencio con ellos?...

No querían abrumarlas con palabras, Isabella recibió regalos de parte de todos, solo sonreía en respuesta, algo les decía que ella iría poco a poco y ellos como la familia que era le daría su espacio, no querían incomodarla.

Isabella se sentó junto a su madre, mientras Emmett y Charlie parecían verdaderos niños con una guitarra eléctrica.

—¿Cómo lo has pasado pequeña? — pregunto René palmeando la pequeña manita de Bella que reposaba en sus rodillas; esta solo se limito a sonreírle, René quería volver a escuchar su voz, pero no se rendiría, solo era cosa de tiempo.

 

Isabella recostó su cabeza en el hombro de su madre… sin duda esta había sido uno de los mejores días de su vida.

*

*

*

 

—Hija de puta…— la mujer se tiro los cabellos completamente desesperada, estaba congelándose viva, tomo las mantas mugrientas de su cama para taparse

 

—Renata… tranquilízate — Aro trato de calmarla, pero desde hace meses era completamente imposible, la mujer parecía una completa desquiciada.

 

—¡NO ME PIDAS QUE ME CALME! ¡ESA PERRA SE SALIO CON LA SUYA!, MALDITOS SWAN LO PAGARAN! —

 

Aro se tenso, Renata este último tiempo había sacado un lado oscuro que él no conocía, y no le gustaba en lo absoluto.

 

—¿podrías olvidarlo aunque sea hoy?... es navidad, solo olvídalo—

—sácame a cenar, no quiero estar aquí… James me ha llamado, sigue prófugo, me da miedo que un día llegue aquí sin avisar y nos encuentre… asi— miro su cuerpo desnudo entrelazado con él.

 

—te sacare de esta miseria, te amo lo sabes — Aro susurro contra sus labios.

 

—Yo también te amo— Mintió la mujer, solo amaba el dinero que este tenía, aunque tampoco era suficiente, pero gracias a él su calidad de vida había mejorado bastante.

 

—¿vamos a cenar? —

 

—Sabes que no puedo, Carmen y victoria se quedaron en casa, anoche discutimos, no quiero tener más problemas, sobre todo con mi Hija, quien últimamente anda insoportable—

 

—me importa una mierda tu familia Aro…— Renata se separo del cuerpo del hombre completamente furiosa de ser su amante, ella quería ser su mujer.

 

—Lo sé, pero no me puedo separar de Carmen por el momento, dame tiempo para…—

 

—¡NO TENGO TIEMPO!, ¡NECESITO A ISABELLA CONMIGO ARO! — Grito completamente histérica, la rabia; la impotencia que sentía en este momento le cegaba la razón, llevaba varios meses pensando en cómo sacarla de aquella cuna de oro. René no podría ser feliz… Jamás, lo había jurado, no estaría en paz hasta ver a la estúpida de isabella de nuevo junto a ella. Y ya pagaría las consecuencias de sus actos, aun podía recordar como había tirado todo a la mierda al darse cuenta que isabella no estaba, su cadena con la cual la robo no estaba en su cómoda, y el noticiero hablaba del gran Charlie Swan y su nueva vida. ¡Estúpidos!

 

—ya veremos cómo, prometo ayudarte mi amor, isabella volverá aquí y nos iremos lejos los tres— una sonrisa malévola adorno el rostro de la mujer

—Mas te vale aro,  esa niñita me vio la cara de idiota, quizás justo ahora este muy tranquila con su familia, más le vale no abrir la boca por que la mato ¡!TE JURO QUE LA MATO!— sin más se levanto desnuda hacia su living, buscando algo para comer.

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Hola mis lindas, espero que hayan disfrutado del cap *-*, me costo un poco escribirlo pero aqui esta... y ahora...

¿Creen que Ian se fue para siempre?...¿que le pasa a nuestro hermosoooo edward con bella?... ¿que creen que hara Renata?

jjajaja, bueno bueno, espero que me dejen sus comentarios GRACIAS como siempre a las que me comentan, a las que me votan y por supuesto a mis lectoras silenciosas, son geniales todas todas, Les Mando besos y abrazos, Las Quiero


FACEBOOK: ANI CULLEN

 

 

Capítulo 11: The Sound of Silence Capítulo 13: Año nuevo, vida nueva.

 
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