The Sound Of Silence (+18)

Autor: AniCullen17
Género: Drama
Fecha Creación: 06/04/2012
Fecha Actualización: 16/05/2013
Finalizado: SI
Votos: 71
Comentarios: 305
Visitas: 165673
Capítulos: 27

 

He vivido por 17 años, 11 meses, 3 días, y 10 horas, y en todo este tiempo… Jamás dije una sola palabra…hasta que te conocí.

 


 

 

Hola mis Lindas, acá estoy con mi Cuarto fan-fic, Espero que sea de su agrado,  para mí es un honor compartir esta nueva locura con ustedes, Las quiero mucho, ojala me gane algún votito o comentario de su parte...

 

The Sound of silence (+18) está clasificado para mayores de 18 años, contiene sexo explicito y  un lenguaje fuerte. Queda absolutamente prohibido publicarlo sin mi previa autorización

 

Este fic está protegido con los derechos del autor por SafeCreative, ¡NO al plagio! 

 

Fic "Lecciones para enamorar (+18)

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Capítulo 22: Crazy for you.

 

 

Crazy for you.

Capitulo veintidós.



Nueve Meses después.

 

—Creo que esto le da un toque perfecto— Bella retrocede unos pasos admirando el enorme cuadro que había colgado en la pared hace algunos instantes, Edward le sonríe y la abraza pasando su brazo por sobre sus hombros acercándola a su cuerpo.

 

—Que terca eres— comenta mientras ambos admiran el cuadro, Isabella sabe que no se refiere al cuadro, si no a su decisión, se lo decía constantemente.

 

—Aprendí de ti maestro— alza sus cejas pícaramente y Edward suelta una pequeña risita al mismo tiempo que depositaba un beso en su sien.

 

—Bien, ahora a comer pizza— saca el celular de su bolsillo para marcar el número.

 

—Ey… ¿Cuántas pizzas te has comido esta semana? — pregunta entrecerrando los ojos, Edward no puede evitar avergonzarse y le saca la lengua juguetón.

 

—Has estado demasiado ocupada para poder ir a verme— entrecierra los ojos marcando aquel número en su móvil que sabía de memoria.

 

—Edward sabes que la universidad me tiene vuelta loca, más aun en el restaurant…—

 

—Shhh…— Edward pone su dedo índice en sus labios, callándola —Estoy orgulloso de ti amor— le sonríe sinceramente y deposita un suave beso en su sien— aunque no sé por qué no vives conmigo—

 

—Oh por dios Edward, tienes la mitad de tu closet aquí, comes aquí, y cinco de siete días a la semana duermes conmigo, prácticamente vivimos juntos—el aludido arruga la nariz y lleva el teléfono a su oído, pide una pizza extra grande para ambos, Isabella niega con su cabeza caminando a pasos lentos hacia el baño.

 

No puede evitar pensar en lo mucho que ha cambiado su vida en estos últimos meses, al comienzo no lo niega… sentía como si su vida se redujera en estas cuatro paredes de su departamento. La soledad, la independencia había sido una difícil combinación, sobre todo para una chiquilla de casi veintiún años, que apenas había comenzado a vivir la vida.

 

Edward era su soporte, jamás la dejo sola, siempre alentándola a seguir adelante, recordándole constantemente la mujer fuerte que era ella y que podría con el mundo entero. Lo amaba por sobre todas las cosas que pudieran existir en el planeta, él era el amor de su vida, de eso estaba completamente segura.

 

Comenzó a trabajar de camarera en un restaurant en el centro de Vancouver, también contaba con un pequeño automóvil específicamente un “Fiat 500”, Sonrió al recordar los constantes de humor de Edward al enseñarle.

 

—Bien, primero que todo el cinturón de seguridad— Edward apunta hacia el cinturón que descansaba justo al lado de Bella, ella torpemente lo abrocha y espera las indicaciones de Edward—Bien, Bella… ahora contacto— ella palidece ¿contacto? ¿Qué diablos es contacto?

 

—La llave— dice impaciente— gírala asi— le demuestra con impaciencia, era la quinta vez que le repetía lo mismo, el auto ronronea bajo sus cuerpos, Isabella comienza a ponerse nerviosa.

 

—Ok, ya entiendo pero déjame a mi— esta enfurruñada, siempre que le va a enseñar a conducir el termina haciendo todo.

 

—ok, ahora esto— Edward saca el freno de mano e Isabella lo mira molesta ¿Cómo se supone que va a conducir, cuando él hace casi todo?

 

*

 

—Bella por favor un poco más lento— Edward esta de los nervios en el asiento del copiloto, estaban en un campo lo que se supone que no pueden atropellar a nadie… pero el volvo de Edward, su amado volvo quedaría hecho añicos si ella calculaba mal la distancia con un árbol.

 

El automóvil se estancaba cada un metro, iban a saltos y Bella solo sentía el sudor helado sobre su cuerpo, los saltos iban en aumento y no podía lograr conducir con serenidad, ¡era pésima!, Edward toca su rodilla en señal de apoyo cuando saltan nuevamente gracias a la mala conducción de Bella, está nerviosa.

 

—¡Diablos Edward! ¿No puede dejar de saltar esta cosa? — exclama enfurruñada, Edward le sonríe admirándola, adora verla enfurruñada.

 

—Deja de pisar el freno cada vez que aumentas la velocidad— dice él restándole importancia.

 

“¡Acelera! ¡Frena! ¡Acelera! ¡Frena!, ¡dobla! ¡Sigue! ¡Vista al frente! ¡Acelera! ¡Frena!”, eran las constantes palabras de Edward, Isabella estaba nerviosa ¿Cómo podría aprender asi?, no sabía en qué diablos pensaba cuando le pidió a Edward enseñarle a conducir.

 

—¡A la mierda, prefiero caminar el resto de mi vida! — detiene el auto sin antes frenar nuevamente provocando que ambos jóvenes saltaran en sus asientos, Edward se golpeo en la cabeza.

 

—Amor tu puedes— dice él comprensivamente, Isabella lo mira molesta ha estado gritándole todo el santo día para que ahora la aliente.

 

—Me tienes nerviosa con tus gritos Edward, bájate— Edward la mira impresionado.

 

—No me bajare, no quiero que choques—

 

—Oh gracias por la confianza, ahora si te quedas ¡Cállate! — sin más pone en marcha el automóvil nuevamente, Edward asegura su cinturón de seguridad solo por si acaso…

 

—Esto es genial— dice una hora después, gira su rostro hacia Edward quien prácticamente le grita “Vista el frente”, ella sonríe comprensiva, el pobre de su novio esta más nervioso que ella, eso la hace reír.

 

—¿Música? — pregunta para aligerar el ambiente, Edward enciende la radio de su amado volvo e Isabella contenta porque por fin después de mucho tiempo ella puede conducir sin saltos, ahora solo le faltaba sacar su licencia de conducir, esta lista para eso.

 

 

—Amor ya llego la Pizza— Edward golpea la puerta del baño, llamando la atención de Bella, ella sonríe… lava sus manos y camina hacia la sala.

 

—Se han demorado poco— comenta mientras saca los vasos de vidrio para servir un poco de vino.

 

—Soy cliente vip— ambos sonríen, comen en silencio… a pesar de que Isabella se mudo hace cinco meses atrás las cajas parecían infinitas, hoy recién había desaparecido la ultima caja que estaba guardada en la habitación de invitados.

Isabella comía en silencio, cosa pelicularmente extraña en ella, ya que en los últimos meses había sacado una nueva personalidad, más sensual, mas habladora, mas encantadora,  aquello le encantaba a Edward… esta Bella en parte era diferente a la que conoció hace ya casi tres años atrás, pero en el fondo seguía siendo la misma tímida mujer de siempre, y la amaba… la amaba como jamás pensó amar a alguien.

 

La miro con mayor atención, su labio inferior era encarcelado por sus dientes, estaba cien por ciento seguro que trataba de decirle algo y no se atrevía.

 

—Suéltalo— le dice él, Isabella se sonroja considerablemente al salir descubierta, sabe que Edward la conoce bien pero le impresiona hasta que punto.

 

—Esta tarde vendrán Emmett, Rosalie e Ian — Edward alza la ceja, milagrosamente deja su pedazo de pizza en la mesa y toma un poco de vino.

 

—Oh que bien— dice luego para volver a masticar su pizza, trata de quitarle importancia pero muere de celos al saber que aquel tipo estará en casa en unas horas.

 

—Edward… Ian…—

 

—Que va, luego hablamos no quiero perder el apetito— está molesto, molesto con él y con ella. Con el por qué aun no se explica cómo puede seguir sintiendo celos por algo que paso hace meses, es mas por algo que jamás se consumió, por algo que ella jamás sintió, pero Ian venía con esa estúpida faceta de víctima y Bella le creía absolutamente todo.

Y con ella porque no lo aparta de su vida, sabía que era un maldito egoísta, pero no se supone que lo eligió a él, se siente enfermo, enfermo de malditos celos que lo consumían.

 

—¿A qué hora vendrán? — pregunta él una vez que lavar los platos sucios y guarda la Pizza en el horno.

 

—A las siete— responde ella, camina hacia Edward quien le está dando la espalda, ella rodea con sus pequeños bracitos la cintura de él, depositando un beso en su espalda— no te molestes…por favor.

 

—Ok, ok— Edward siente que si habla más del tema va a estallar, la constante presencia de aquel sujeto lo atormenta.

 

—Tengo sueño…¿vienes a dormir? — aun son las dos de la tarde y la noche de ayer Edward no la dejo dormir en casi toda la noche con sus exquisitas caricias.

 

—Iré a visitar a mis padres— responde él, Isabella siente su corazón oprimirse, no quiere que él se vaya, mucho menos enfadado.

 

—Quédate… por favor— Edward trata de negarse pero no puede al observar aquellas hermosas pequitas de Isabella, sus ojos con aquel brillo encantador y su hermosa sonrisa. Sonríe derrotado y acepta gustosa su mano que lo invita a la habitación de su novia

Se acuestan en posición fetal, Edward pegado a la espalda de su novia ambos mirando por el enorme ventanal que reemplazo la pared del lado izquierdo, el frio comienza apoderarse de Vancouver y con eso los fríos recuerdos de Bella, el frio la hace recordar todo aquello que ella quiere olvidar, pero ahora envuelta en aquellos fuertes brazos se da cuenta que todo valió la pena, quizás si Edward y Bella se hubiesen conocido desde siempre jamás se hubiesen amado como un hombre ama a una mujer, quizás hubiese sido un amor fraternal, quizás solo amistad.

Cerró sus ojos sonriendo, mirando como las nubes cubrían el cielo, suspiro y se acerca más hacia Edward.

 

 

—Descansa princesa— él besa su cabello antes de caer en un sueño profundo y reparador.

 

 

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Son las seis menos diez, han dormido prácticamente toda la tarde, la noche anterior realmente los dejo exhaustos.
Edward se remueve perezosamente, Isabella no está entre sus brazos, abre sus ojos soltando un bostezo, Bella duerme plácidamente recostada sobre su estomago con la mirada hacia él, no la quiere despertar, se ve tan pacifica… hermosa.

 

Tocan la puerta del departamento, Edward sonríe maliciosamente al saber que se debe tratar de Ian, ese estúpido detective siempre fue muy puntual. De pronto echa en marcha su pequeña venganza.

Vuelven a tocar y Bella se remueve inquieta en la cama, no puede despertar, eso echaría los planes de Edward por la borda, asi que rápidamente antes de que vuelvan a insistir se saca los pantalones, la camisa y toda la ropa que trae puesta, solo queda en bóxer negros, desordena su cabello con sus manos mientras camina rápidamente hacia la puerta principal, con su sonrisa mas “matadora” abre la puerta esperando que el engreído de Ian sepa que han tenido sexo toda la tarde, cosa que no fue verdad.

 

—¡Oh por dios hijo cúbrete!— René tapa sus ojos con sus pequeñas manos, Edward siente su rostro arder…

 

“!Mierda!”

 

—Tía… yo…este…— tartamudeo poniendo sus manos sobre su miembro dormido, justo en ese momento Ian aparece detrás de René, la saluda cordialmente y queda mirando a Edward con una ceja alzada.

 

—Hola— dicen ambos, René niega con la cabeza aun evitando mirar a Edward.

 

—¿Dónde esta Bella cariño? — pregunta musitando “permiso” por su lado, Ian la sigue como su sombra.

 

—Se quedo dormida— responde mirando hacia el pasillo donde está la habitación principal —Yo este… la iré a despertar— está nervioso René niega con la cabeza sonriendo pícaramente dejando unas bolsas sobre el living, Ian esta serio fulminando con la mirada a Edward.

 

—¿Edward? — Bella camina con sus ojos entrecerrados, soltó un bostezo y es inconsciente de que su madre y su amigo se encuentran ahí —¿Por qué no estás en la cama? — Ian comienza a toser.

 

“Idiota”, Edward sonríe pícaramente al escuchar las palabras de Bella, su plan en parte dio resultados, Ian sigue tosiendo y René va a la cocina por un vaso con agua.


—No te quería despertar amor— aprovecha que René no está con ellos y avanza como un gato salvaje hacia su novia, Isabella recién nota que está prácticamente desnudo y no hay ser un genio para darse cuenta lo que Edward está haciendo.

Mira su torso desnudo y desvía la vista hacia otro lugar, no quiere distraerse con su belleza. Edward se apodera de sus labios con pasión, acaricia su pequeña espalda con deseo y baja hacia la parte baja, Isabella se separa de él mirándolo fijamente.

 

—Iré a la ducha— dice él guiñándole un ojo y dándole una suave nalgada en el trasero, Isabella abre sus ojos impresionada, Edward jamás se había comportado asi… Jamás.

 

René llega con el vaso con agua y se lo entrega a Ian, Isabella avergonzada se acerca hacia ellos y los saluda cálidamente.

 

—Hola… Ian, mamá, disculpen…— René se encoge de hombros restándole importancia, Ian la mira con sus enormes y hermosos ojos color cielo, Isabella nota el vello varonil que adorna su rostro.

 

—Estás en tu casa— él le sonríe sinceramente, nuevamente tocan la puerta, Rosalie y Emmett entran de la mano saludando a Isabella y los demás presentes, Isabella les sirve a cada uno una copa de vino y su madre prácticamente la acorrala en la cocina.

 

—Hija ¿te estás cuidando no? — Isabella la mira impresionada, jamás converso de estas cosas con René, quiere reír por que recién ahora de nueve meses de relación le viene a preguntar tal cosa.

 

—Sí.

 

—Oh, menos mal… quiero decir un bebe no es una maldición ni nada por el estilo, pero dada las circunstancias creo que deberías esperar, sé y se nota que se aman, pero ambos son jóvenes, tu aun no terminas tu carrera, te quedan un par de meses y bueno…—

 

—Mamá no quiero ser madre…— René la mira a los ojos tratando de descifrar si lo que decía su hija era lo que sentía, no tener hijos…”¿acaso jamás seré abuela?, Isabella no puede pensar eso, los hijos son el regalo más lindo”— Al menos no ahora, no te preocupes, tengo el temita controlado— siente su rostro arder, se cuida hace muchísimos meses, no pretende tener un bebe en sus brazos, como decía ella… todo a su debido tiempo.

 

René se despide solo venia a ver a su hija menor, agradece que vivan a solo dos cuadras de su casa asi que la visita constantemente. Dejarla fue complicado, la extrañaba mucho pero Isabella se veía feliz y ha demostrado lo responsable que es.

 

Isabella lleva unas copas hacia la mesa de la sala, Emmett ponía un poco de música ambiente y Rose con algo de timidez le conversaba a Bella trivialidades. La relación entre ellas no había mejorado mucho pero al menos se soportaban, Rose conoció la verdad hace muy poco, se sentía culpable por haber tratado a Bella de niñita cuando había sobrevivido a muchas cosas, incluso la muerte, en parte la admiraba, ella a sus casi treinta años de vida jamás se ha sentido parte de algo… su padre vive en Seattle y el resto de su familia aquí, su madre solo le recordaba constantemente que no se fiara de hombres que ellos siempre hacen sus planes solos, pero Emmett llego a su vida para cambiarla, quizás para siempre.

 

—Esta lista la mesa— Comenta la rubia.

 

—Los sushis están en la cocina, iré por Edward ha demorado bastante— Isabella niega con la cabeza y hasta se avergüenza de su atuendo, Rose se veía elegante con un  vestido color azul, y ella parecía una chiquilla de quince años con unos jeans y una camiseta vieja.

 

Paso entre Ian y Emmett, ambos le dedicaron una cálida sonrisa. Ella se dirige hacia su habitación y tratando de hacer el menor ruido posible abre la puerta, Edward está completamente vestido, sentado en la orilla de su cama con sus manos acunando su cabeza.

 

—¿Te sientes bien? — Pregunta ella acercándose a él, toma asiento a su lado y pasa su manito izquierda por el sedoso cabello broncíneo de su novio, la lamparita de noche era lo único que los iluminaba en este momento.

 

—Si

 

—Vamos a comer Edward, está listo…debes morir de hambre— trato de bromear, Edward era muy bueno para comer, Isabella lo molestaba constantemente por eso.

 

—No tengo hambre, debería ir a mi casa— se levanta, dejando a Isabella estupefacta mirándolo hacia arriba, tomo sus llaves y Bella rápidamente lo detiene interponiendo su pequeño cuerpo en la entrada de la habitación.

 

—¿Qué sucede Edward? — Pregunta, no entendía aquella estúpida escenita, se cruzo de brazos esperando una respuesta. Edward la contempla desde lo alto, su novia es tan pequeñita como una niña de cinco años;  siente deseos de abrazarla, de hacerle el amor día y noche… verla molesta era adorable y casi sonríe ante el pensamiento.

 

—Nada, es solo que… parece una perfecta cena entre parejas y yo sobro— Isabella pone los ojos en blanco.

 

—Edward, Ian jamás ha intentado algo conmigo desde que estoy contigo, jamás se me ha insinuado… no veo la razón que estés celoso, siempre que lo veo estoy contigo—

 

—Es tu ex novio— dice encogiéndose de hombros.

 

—Eso paso hace meses Edward, sabes que jamás lo vi asi—

 

—¿Cómo te sentirías si viera a Victoria constantemente? — Isabella palidece, mira a Edward a los ojos y baja la mirada, no sabe que exactamente siente en este momento, solamente se hace a un lado para que Edward salga de su habitación.

 

—Te he demostrado durante nueve meses lo mucho que te amo, creo que deberías confiar en mi… aunque sea un poco— dice con voz quebrada, entró al cuarto del baño y moja su rostro con constante agua para ocultar sus lagrimas silenciosas.

 En parte puede entender la postura de Edward, pero Ian jamás se le ha insinuado en estos nueve meses, ¿acaso no comprende que no tiene a nadie más?, sus abuelos viven en Europa, él está prácticamente solo, suele estar con Emmett y Rosalie…

 

Respira profundamente tratando de ignorar el nudo que siente en la garganta, se siente más emocional de lo normal, el periodo haría acto de presencia por estos días y aquello la tenía realmente hormonal.

Sale del cuarto de baño tratando de poner su mejor sonrisa, cuando prácticamente se ve forzada a entrar nuevamente, sus labios fueron atacados ferozmente, impidiéndole reaccionar y respirar… trata de separarse cuando un exquisito gemido llega a sus oídos, erizándole por completo la piel.

 

—Edward…— trata de murmurar agitada cuando él comienza a besar su cuello con pasión. Amaba estos arranques pasionales de Edward, pero no era el momento adecuado, no cuando tenía a invitados en su sala.

 

—Confió en ti, siempre he confiado en ti— murmuraba él, besando y acariciando los senos de su novia por encima de la ropa— me vuelves completamente loco— dio un mordisco por sobre la tela, Isabella gime e instintivamente comienza a mover su cadera.

 

—Detente amor…— gime elevando sus caderas hacia el duro eje de Edward que se esconde bajo su pantalón, Edward la toma en sus brazos y la sienta en la encimera del cuarto de baño— muero por hacerte el amor, justo en este momento— Isabella trata de protestar que no es el momento adecuado, pero ya es demasiado tarde, Edward ha liberado sus pechos de la camiseta y los besa con absoluta devoción, no está siendo tierno ni muchos menos pasivo, Isabella ama esta faceta algo salvaje de su novio.

 

Edward se separa un poco de ella y desabrocha sus pantalones, Isabella sigue su ejemplo y ambos están desnudos para abajo, ella aun sentada en la encimera expuesta hacia él.

 

—Me vuelves malditamente loco— murmura él excitado, masajeando la intimidad de la muchacha suavemente, pellizcando levemente su clítoris hinchado,  ella gime recargando su cabeza en el hombro de él.

 

—Oh… Edward diablos— gruñe al sentir como dos dedos se meten en su interior, los mueve rápidamente, entrando y saliendo de su cavidad, masajea su clítoris como un demente y gimen descaradamente con sus frentes juntas, mirándose a los ojos. Bella toma el pene de Edward entre su mano derecha y comienza a masajearlo de arriba hacia abajo rápidamente.

 

—Oh… diablos—Gime él.  Edward tiene su seño fruncido y pequeñas gotas de sudor adoran su frente, sus mejillas están más coloradas de lo normal, y su boca entre abierta y húmeda invita a mandar al demonio todo el mundo si es preciso.  Se dan placer mutuamente, sintiendo como el clímax comienza acecharlos.

 

—Me encanta hacerte gemir— en ese momento sus dedos abandonan sus intimidades, y Edward no deja respirar a Bella… abre sus piernas y  acomoda su pene en la caliente y suave entrada de Bella, se introduce con un solo movimiento y Bella acaricia sus nalgas, incitándolo más.

 

—Oh…— gimieron al unisonó al sentirse nuevamente, Edward la abraza y comienza a moverse a una velocidad rítmica y constante, besa su cuello, el lóbulo de su oreja derecha, y ella envuelve sus piernas en sus caderas sintiéndolo más profundamente, se mueven en sincronía, él besa, lame y acaricia sus pechos, deteniéndose en su pezón, el cual mordió y succiono hasta dejarlo duro como piedra, sus gemidos eran incontrolables, sus manos inquietas y sus movimientos duros y profundos.

 

—Mierda…Edward— Ella clava sus uñas en la espalda de Edward, quiere tocar su piel, pero se siente demasiado aturdida por las sensaciones que se concentran en su vientre bajo.

 

—Diablos, como te amo Bella, te amo tanto— murmura Edward al sentirse próximo al clímax, Isabella no se queda atrás y ambos se ven envueltos en un exquisito placer. Sus respiraciones son dificultosas y sus cuerpos están sudados, se miran a los ojos por unos segundos y Bella niega con la cabeza con una sonrisa picara en los labios, no puede creer que allá caído a sus brazos cuando hay tres personas más al otro lado de la pared que probablemente escucharon absolutamente todo.

 

—Creo  que todos nos han escuchado—ella se avergüenza y se sonroja, Edward tiene su rostro acomodado tiernamente en su pecho, tratando de controlar su respiración acelerada, deja un tierno beso entre sus pechos.

 

—Deberíamos quedarnos aquí siempre— ella niega con la cabeza, y pasa sus dedos por el alocado cabello de su novio, tratando de acomodarlo.

 

—Te Amo celoso, ahora vamos a comer, tanta actividad física me mata de hambre— sonríen como cómplices y acomodan su ropa interior.

 

—Necesito una ducha urgente— esta enfurruñada, moja su rostro con abundante agua pero no es suficiente para quitar el calor de sus mejillas.

 

—Podríamos ducharnos juntos — Edward la abraza por detrás y Bella rápidamente se aleja, sabe que es muy sensible a los encantos de su novio, y no quiere caer nuevamente, no señor.

 

—No, ahora vamos a comer.

 

Ambos salen hacia la sala tomados de la mano, Emmett y Rosalie tienen una sonrisa picara en los labios, Ian simplemente los ignora desviando la vista hacia el gran televisor.

 

—Veo que estaban algo ocupados— Emmett tiene los ojos entrecerrados— podríamos a ver llegado más tarde.

 

—Emmett no seas payaso— Isabella siente su rostro arder profundamente, se siente avergonzada pero no intimidada, ella es libre de hacer el amor con Edward a cada segundo del día, claro… no cuando hay gente, pero ella no era la culpable de que Edward fuera un encanto.

 

—Ahora a Comer— anuncia la Rubia salvando momentáneamente a Bella de ser el centro de atención, Edward sonreía como si Ian no estuviera presente y en parte era asi, Ian un joven solitario y enamorado veía a Isabella ser feliz con otro nombre, han pasado más de nueve meses debería estar prácticamente acostumbrado, pero no… cada día la herida de su corazón se abría mas y mas. Era algo que él trataba de ignorar, en parte era feliz porque Bella estuviera bien y fueses una mujer completamente diferente, ha cambiado mucho desde que comenzó su relación con Edward, se ve más sociable, más hermosa… mas extrovertida, con él jamás fue asi pero trata de no pensar mucho en aquello, solo quiere que ella sea feliz como la ve justo en este momento, sonriendo compartiendo con sus seres queridos, pero no tiene la fuerza para alejarse de ella, al menos asi puede certificar que el idiota de Edward no le haga daño.

 

La noche pasa sin mayores dificultades, conversaron sobre trivialidades y se pusieron al corriente sobre las últimas semanas, claro todo iba bien hasta que Emmett comenzó su discurso

 

—¿Cuándo llega mi sobrino? — Edward quien justo en ese momento estaba tomando una copa de vino lo escupió, derramando vino en el piso y sobre el rostro de Emmett quien estaba sentado justo al frente de él.

 Isabella tiernamente comienza a sobar su espalda negando con la cabeza.

 

—Emmett creo que la pregunta debería ser dirigida a ti— trata de llevar la conversación para otro lado— Ustedes llevan bastante tiempo juntos y  bueno son algo mayorcitos que yo y Edward—  Emmett limpia su rostro con una servilleta y niega constantemente.

 

—Primero Edward es solo un año menor que yo, y Bueno yo con Rosalie tenemos que casarnos primero— Isabella suelta una sonora carcajada ante el comentario pero de pronto se da cuenta que es la única que soltó aquella risa malévola, ¿Emmett…casado?, mira inmediatamente la mano de Rosalie y queda estupefacta, alza su ceja derecha completamente confundida.

 

—¿Ustedes…dos? — Emmett asiente orgulloso y besa tiernamente los labios de Rosalie.

 

—Nos casamos, se lo propuse ayer y por eso quería tener a mis mejores amigos conmigo y obviamente a mi hermanita, Lastima que la enana con Jasper estén de viaje— Comenta para si mismo,  Todos celebraron la buena noticia, brindaron y los abrazos no se hicieron esperar, deseándoles lo mejor para lo que venía.

Isabella estaba orgullosa de su hermano, a pesar de que su relación con Rosalie no era buena del todo había mejorado bastante y eso la tenia contenta, les deseo de todo corazón una vida hermosa juntos y no tardó en prácticamente exigir sobrinos.

 

—Creo que serán muy felices juntos— Comenta Isabella mientras cierra la puerta principal, por donde acababan de irse los tres invitados. Edward la ayuda ordenar la sala, llevando los platos y vasos sucios hacia la cocina.

 

—Pues si, Emmett ha cambiado mucho desde que conoció a Rosalie— comenta el joven sonriendo, por un momento siente envidia sana de su mejor amigo, y de lo felices que ellos son.

 

—Sí, estaba bueno… ya bastante viejos se volverían para tener bebes si decidían esperar más— suelta una sonrisita, Isabella se saca la camiseta, queda en ropa interior y camina sensualmente hacia la habitación— Deja eso ahí…— le guiña el ojo a su hombre quien la miraba boquiabierto dejando las cosas tiradas en la cocina— ven hacia aquí— levanta su dedo índice indicándole el camino.

Edward camina a grandes zancadas hacia su mujer y la toma de las caderas acercándola hacia su cuerpo.

 

—¿Qué  le hiciste a mi tierna pequitas?— murmura contra sus labios, acariciando su torso desnudo; atrapa el labio inferior de Bella entre sus dientes y tira sensualmente de el.

 

—La mande a volar… soy otra mujer, gracias a ti— ella lo abraza fuertemente— te amo tanto Edward…— dice pasando sus manos tratando de desenredar el cabello cobrizo de su novio, él le sonríe con ternura; Ama que Isabella haga eso.

 

—En parte siento envidia por tu hermano…— murmura separándose de ella, Isabella alza su ceja y ambos se dirigen hacia la enorme cama de dos plazas, se acuestan  desnudos debajo de las mantas en completo silencio; una vez que están abrazados Isabella besa su pecho tratando de abordar el tema, Edward juega con los cabellos de su novia y evita mirarla a los ojos.

 

—¿Por qué sientes envidia de Emmett? — pregunta pasando sus finos dedos por las facciones de Edward.

 

—Porque bueno… formara una familia con Rosalie— Isabella agradece estar acostada, su corazón se detiene y lo mira intensamente. Los ojos de Edward brillan más de lo normal, sus respiración es demasiado agitada; de pronto sus ojos se encuentran y se conectan intensamente, Edward pasa su dedo índice por la mejilla de Bella y con su otra mano comienza acariciar su espalda desnuda.

 

—¿A qué te refieres Edward? — tartamudea, traga saliva esperando una respuesta.

 

—A que me gustaría formar una familia contigo Bella.

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Hola Lindas, espero que les haya gustado el capitulo, demore mucho pues por que estuve fuera de la cuidad y estaba algo desanimada con el Fic, pero aqui estoy cumpliendo :)... no le queda mucho hay que disfrutar de los ultimos... no suelo alargarme tanto jajaja no sé si se han dado cuenta, no me gusta estancarme ajajj, Besitoooos las quiero .

No olviden pasar por mi nuevo fic llamado "Lecciones para enamorar (+18)" , pagina seis de la Sala cullen

 ¿Me hacen un regalito por mi cumpleaños? (que es mañana); y me comentan o votan jajajaja, soy una pesada lo sé, besitos lindas <3


Cancion del capitulo ; Crazy for you.

 

Capítulo 21: Planes Capítulo 23: Unidos para siempre.

 
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