Me levanté por la mañana a causa del rayo de sol que entraba por la ventana. Aquel día fue un día normal en el trabajo. Volví a ver a Edward, tan simpático y guapo como siempre, pero ese día no iba a quedar con él después del trabajo, ya que Jessica, mi mejor amiga, venía a pasar la tarde a casa. Llegaron las 6 de la tarde, y Jessica apareció.
-¡Hola Jess!- la saludé dándola un fuerte abrazo. Hacía mucho tiempo que no la veía.
-¡Hola!- me dijo con una gran sonrisa en la cara. Traía en las manos una bolsa.-Toma- me dijo dándomela en las manos sin dejar de sonreír.
-¿Qué es esto?- la pregunté
-Un regalo, ábrelo- me dijo impaciente. Lo abrí, era un reloj de la marca “Clock”. Era precioso, de plata y fino, perfecto para mi.
-Oh, Jess, no hacía falta- la dije sonriéndola u dándola otro abrazo- Es precioso, me encanta.
Estuvimos toda la tarde hablando, y cómo no, la hablé de Edward. La dije que trabajábamos juntos, que era muy simpático, que habíamos salido juntos a cenar, que era guapísimo y que mañana quedaríamos para comer. Jessica se alegró mucho por mi, ya era hora de que me gustase alguien.
-Jessica, creo que estoy enamorada de él- la dije con un poco de vergüenza.
-¿En serio?- se alegró mucho- Ya era hora guapa- me dijo dándome un par de toques en el brazo.
Sobre las nueve, Jessica se fue y yo cené y me fui a dormir.
A la mañana siguiente, me desperté y me di una ducha para irme a trabajar. Me hice una coleta alta y me puse unos vaqueros, una camiseta y unos tacones negros. Sabía que hoy tendría que comer con Edward, así que no dudé en ponerme “guapa”.
A la hora de comer, Edward me esperaba fuera de la oficina.
-Hola- le dije acercándome a él con una sonrisa y con las llaves del coche en mi mano.
-Hola- me sonrió y me dio un beso en la mejilla.
Ambos cogimos nuestros coches y nos fuimos al restaurante. Aparcamos y nos sentamos. Los dos pedimos fusilis con salsa de champiñón. Estaban riquísimos. Nos lo pasamos muy bien en la comida. Sobre las 4 y media terminamos de comer y nos fuimos del restaurante.
-Me lo he pasado genial- le dije aun riéndome por la anécdota que me había contado de cuando era niño durante la comida.
-Jajaja- siguió riéndose.- Yo también me lo he pasado muy bien.
Ambos nos paramos de reir y nos miramos fíjamente. Estábamos muy cerca el uno del otro, y podía sentir su aliento cada vez más cerca hasta que me cogió mi cara con una de sus manos y me besó en mis labios. Sentí escalofríos por todo el cuerpo. Edward besaba de maravilla. Fueron los 10 segundos más bonitos de toda mi vida. Sentí emoción, le gustaba a Edward, y quizás sentía algo por mi, como yo por él. Terminó de besarme y nos quedamos mirándonos durante algunos segundos.
-Bella, creo que siento algo por ti- me dijo mientras miraba mis labios aun muy cerca de mi.
-Edward, te quiero- me atreví a decírselo y él me devolvió el beso.
Cuando paró de besarme nos separamos un poco y nos despedimos.
-Mañana te veo- me dijo acariciándome la cara y sonriéndome con dulzura- Yo también te quiero- me dijo
-Adiós - le dije sin poder parar de mirar sus finos labios.
Ambos nos fuimos cada uno a su coche y una vez dentro, me dijo adiós con la mano. Estaba locamente enamorada de Edward, y él de mí. Me fui a mi apartamento, pero no podía dejar de pensar en él, en su dulce boca, en sus labios…Estuve así toda la tarde, y parte de la noche hasta que caí en un profundo sueño.
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