Caminos Enlazados

Autor: Reed21
Género: Fantasí­a
Fecha Creación: 27/01/2019
Fecha Actualización: 27/01/2019
Finalizado: NO
Votos: 0
Comentarios: 0
Visitas: 1395
Capítulos: 3

Bella Swan debe mudarse a Forks, Washigton, para cumplir con la voluntad de su abuela. La fatídica relación que tiene con su padre le hace pensar que volver a vivir allí es lo más difícil que le han pedido. Pero su perspectiva cambia cuando conoce al misterioso Edward Cullen, quien ha mantenido su identidad en secreto, hasta que aparece esta curiosa e inteligente chica.

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Capítulo 2: Instituto

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Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephanie Meyer.


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Capítulo II

Instituto

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Bella

A la mañana siguiente sólo pude ver una espesa niebla a través del ventanal, adiós al cielo despejado al que estaba acostumbrada. Miré la hora en mi celular y decidí que debía desperezarme si quería comer algo esta mañana.

Sólo faltaban algunos minutos para las seis, como no sabía a qué hora se levantaban las demás personas en esta casa era mejor ser la primera en hacerlo.

Bajé vistiendo un sweater negro cuello tortuga y unos jeans, caminé lento esperando que mis botines no hicieran demasiado ruido contra el piso de madera. Al llegar a la primera planta respiré con alivio.

Como no conocía la casa hice un rápido recorrido para localizar la cocina.

Con algo de estupor empecé a preparar el desayuno, aun no sabía cómo sentirme con lo que estaba a mi alrededor. Todo era demasiado desconocido para mí, y aunque la casa era preciosa sentía que no encajaba para nada con el ambiente familiar que se desarrollaba ahí.

Examiné la cocina mientras exprimía las naranjas para hacer jugo y me di cuenta de lo espaciosa que era, los ventanales le daban una buena iluminación a pesar del clima gris que hacía afuera, el blanco inmaculado de las paredes resaltaba el tablero verde de anotaciones que estaba lleno de inscripciones

Partido de Seth el viernes

Cita médica de Leah el lunes

Preparación de galletas para la fiesta de la reservación

Había algunas medallas colgadas de las esquinas junto a diversas fotos; Sue junto a Leah, ambas con dos sonrisas idénticas en rostro. En otra estaban Sue, mi padre y Seth, en lo que parecía ser una competencia de fútbol, al parecer su equipo había ganado porque mi padre lo estaba cargando portando una sonrisa orgullosa mientras el niño sonreía a la cámara sosteniendo una de las mismas medallas que estaban colgadas.

De pronto sentí unas ganas horribles de llorar, pensé que esta sensación de ser dispensable se había ido hace bastante tiempo, pero al parecer no lo había superado del todo.

Era mejor si solo me concentraba la masa para los waffles en lugar del motón de fotos a mi alrededor. Saqué bastante provecho del tiempo y cociné varias cosas, no sabía lo que les gustaba a ellos así que opté por un menú variado.

Las voces empezaron a escucharse cuando estaba tomando el último trago de mi jugo.

-Buenos días Isabella- saludó mi padre mirando algo aturdido la isleta de la cocina

-Buenos días- murmuré levantándome para llevar los platos al fregadero

-Isabella, que sorpresa verte levantada tan temprano- exclamó Sue entrecerrando sus ojos al ver el desayuno listo, le di una enorme sonrisa mientras secaba la vajilla y la volvía a acomodar en su lugar

-Que puedo decir, soy una persona madrugadora- canturreé de buen ánimo al verla mirarme con desconfianza

- ¿Bella eres tú? ¡No puedo creer que enserio estés aquí! - sentí como alguien impactaba contra mí sacándome un poco el aire, luego me vi levantada algunos centímetros del piso

-Seth compórtate- gruñó Lea molesta tomando asiento en la mesa y enviándome dagas con la mirada. Seguía odiándome al igual que el primer día.

Sonreí al chico que estaba frente a mí, cambió mucho desde la última vez que lo vi. Si no supiera que tenía catorce años hubiese pensado que rondaba mi misma edad.

-Hey, Seth ¿cómo es posible que estés tan alto? Eras un enano por lo que recuerdo- bromeé con él sacudiéndole su sedoso cabello azabache. Él se rio tomando un pancake en su mano y dándole un mordisco

-Estoy en la pubertad, nena- se encogió de hombros cuando Sue le dio una palmada en su cabeza- Auch ma, y eso porque fue- hizo un puchero mientras se sobaba

-Deja de estar llamando a todas las chicas nena- bufó ella rodando los ojos

-Jum a Bella no le molesta ¿verdad? – Sue me miró fríamente esperando mi respuesta.

-No, no me molesta- contesté imaginando que eso haría que su madre soltara humo por las orejas- Pero si es así como piensas conquistar chicas tienes un gran problema, casanova- le di un golpe juguetón en su hombro haciendo que el se riera marcando sus hoyuelos.

Aunque estaba un poco más alto que yo, su rostro aniñado todavía me traía memorias de un dulce infante de cinco años que compartía sus caramelos conmigo.

Seth era diferente a todos ellos, aunque no éramos hermanos nunca hizo distinción alguna entre Leah y yo cuando Sue y Charlie se casaron. Pienso que tal vez es porque todavía era demasiado pequeño cuando su padre murió, por lo que a diferencia de Leah no vivía molesto con Charlie y conmigo por invadir su familia.

Leah aceptó a Charlie eventualmente, pero a mí me odiaba.

Esa fue una de las razones que ayudó a que tomara la decisión de mudarme con la abuela.

-Papá dijo que vas a quedarte viviendo con nosotros un año ¿es cierto? – preguntó anchando sus grandes ojos negros

Asentí a su pregunta viendo como Leah mordía con un poco más de fuerza el tocino que comía de su plato

- ¡Eso es genial! - exclamó contagiándome un poco de su buen humor

-Seth podrías sentarte a desayunar, se hace tarde para ir a la escuela- pidió Sue tratando de calmar su entusiasmo.

-Jo está bien mamá- tomó asiento sirviendo de todo lo que veía en su plato

-Gracias por preparar el desayuno hoy, hija. No tenías que hacerlo- asentí cuando el enmudecimiento se apoderó de mí al oírlo llamarme de esa manera. Nunca lo había hecho.

-De nada- hablé baja y entrecortadamente

-Bella ¿es cierto que estuviste de gira con una banda en Europa? – mi ceño se frunció inconscientemente por la pregunta del chico

¿Cómo sabía él eso?

-Mmm… sí es cierto- contesté mirando a Charlie curiosamente.

Leah se rio burlonamente

-Déjame adivinar… te fuiste con un montón de hippies iguales al tipo con el que se fue tu madre- iba a responderle cuando un golpe en la mesa nos hizo saltar

-Ese fue un comentario totalmente inapropiado Leah- habló Charlie furioso haciendo que ella se sonrojara y se cruzara de brazos.

-No importa- hablé encogiéndome de hombros restándole importancia- No es como si no hubiese dicho algo que no fuese cierto. – mi falta de preocupación hizo sentir incomodo a Charlie, lo noté en la manera en que se removió en su asiento- Y contestando a tu pregunta, sí, estuve de gira con una banda- le di una sonrisa a Seth

- ¿Y cuál banda era? ¿era de rock? – preguntó exaltado haciéndome reír

-Era con el conservatorio de New York y no, no es de rock. Te aburriría ese tipo de música, de hecho- contesté mordiendo una manzana que había tomado del centro de la isleta donde estaban comiendo

- ¿Tocaste con el conservatorio de New York? – cuestionó Charlie algo atónito

-Eh no fue la gran cosa, necesitaban un violinista de más- le resté importancia dejándolo algo confuso.

Mentira. Había sido una de las compositoras y la violinista principal, pero no tenía sentido hacer alarde de ello, eso sería muy pretencioso considerando que el hombre me enviaba una tarjeta de regalo dos veces al año.

-De todas maneras… es algo grande, entrar ahí no es fácil- concluyó un poco admirado, así que agradecí que Seth volviera a desviar la atención

- ¿Tocas el violín? Jo... Leah intentó hacerlo, pero se rindió porque era demasiado mala- le dio una mueca burlona a su hermana mientras se llevaba un enorme pedazo de pan a la boca

Ella se sonrojó profundamente, haciendo que la bronceada piel de su cara adquiriera un tono escarlata alarmante

- ¿Quisieras callarte Seth? Hoy tu voz tiene un peculiar tono irritante- lo fulminó con la mirada

-Chicos no discutan- el tono serio de Sue detuvo la boca de Seth- Tu hermana no era mala, simplemente no puso su empeño en aprender a tocarlo porque no le parecía un instrumento lo suficientemente desafiante- rodé los ojos ante lo predecible que era.

Ya me esperaba un comentario como esos.

-Bueno, no a todos se nos da bien. Mi padre me hizo aprender a tocarlo, pero nunca fui demasiado bueno en ello. – intervino Charlie tratando de apaciguar el comentario de su esposa- Creo que realmente nunca puse mi pasión ahí, pero es un instrumento magnifico en las manos adecuadas- asintió mirando alternativamente entre Sue y yo

Me encogí de hombros. No pensaba contestar nada a su comentario de todas maneras.

Me tenía sin cuidado lo que pensara acerca de algo que era totalmente desconocido para ella.

-Da igual, lo intentó y falló. Eso la hace mala- masculló Seth soltando una carcajada que hizo que Leah le tirase una naranja que tenía a su alcance, pegándole en su hombro derecho. Esto logró incrementar las risas de su hermano.

No pude evitar que mis labios se curvaran en una sonrisa. Seth era como una corriente de aire fresco para mí.

-Suficiente- habló Sue- Necesito que te apures para llevarte a la escuela- Seth le hizo caso y empezó a comer más rápido.

Ese chico parecía comer por diez personas. Pero se lo atribuí a su etapa de adolescencia

-Puedes ir a tomar tus cosas Isabella, yo te llevaré al instituto hoy- habló mi padre terminando de beber su café

Dejé de mirar la forma descomunal de tragar de Seth y puse mis ojos en Charlie

- ¿Disculpa? – mi cerebro parecía estar aturdido porque creo que no le escuché bien

-Sólo será por el día de hoy, prometo que te conseguiré un vehículo para mañana- explicó

- ¿De qué estás hablando? - le pregunté sintiéndome algo perdida

-Mira, sé que Matt me dijo que aplazarías tus estudios, pero no es necesario. Puedes seguir estudiando aquí. Hablé con el director y ya tienes un cupo en la escuela de Forks- lo miré fijamente para saber si me estaba jugando una broma.

Tenía que ser una jodida pésima broma

El debía de saberlo, le envié invitaciones para los dos eventos.

- ¿Estás bromeando conmigo o algo? – le pregunté arrugando mi frente, él frunció el ceño

-No permitiré que aplaces tu tercer año cuando perfectamente lo puedes terminar aquí. No tiene ningún sentido que dejes de estudiar simplemente porque te mudaste

Me quedé sin palabras. No sabía si reír porque en realidad no lo sabía o si gritarle por ser un maldito mal padre. Ni siquiera podía creer que no estuviera enterado.

Sabía que nunca le había importado, pero no pensé que en realidad fuera tan inexistente en su radar.

-Ya… déjame ver si entiendo. ¿Mi tío Matt te dijo que yo aplacé mi tercer año de instituto? – recalqué la última palabra.

-Él estaba algo molesto con el hecho de que vinieras a Forks, me dijo que no era justo que tuvieras que cambiar tu vida por la mudanza y que además tendrías que aplazar tu tercer año- rodó los ojos- La educación aquí es tan buena como en la de una gran ciudad

Cristo. Él en verdad no lo sabía.

-Entonces ya me conseguiste una plaza en el instituto de Forks- volví a repetir incrédula

El asintió

Sin poderlo contener más empecé a reír. A reír muy fuerte. Tanto que tuve que sostener mi estómago con mis manos.

Todos en la mesa se quedaron estupefactos. Me veían como si fuera una loca acabada de escapar del manicomio.

Prefería esta reacción: la risa descontrolada; en lugar entrar en un llanto demencial por lo estúpido que resultaba todo esto.

- ¿Qué es tan gracioso? - preguntó Seth viéndome entre confundido y sonriente

-Nada Seth, nada- contesté intentando calmarme soltando pequeñas risas- ¿Cuánto tiempo tenemos para llegar al instituto? - le pregunté a Charlie secándome las lagrimas que me salían a causa de la risa

-La entrada es a las ocho, pero sería bueno si estuviésemos antes para que puedas ubicarte- asentí divertida caminando fuera de la cocina

-Rara- masculló Leah

Sonreí. No tienes idea Leah, no tienes idea.

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ȜȜȜ

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Lloviznaba un poco cuando aparcamos junto al primer edificio de la escuela, resolví que era fácil de localizar aun cuando no tenía ninguna pinta de ser un instituto, la única señal era un enorme cartel que lo identificaba. Me gustó que estuviera rodeado de árboles; a pesar de quedar junto a la calle daba la impresión de sumergirse en medio del bosque, aunque en realidad todas las edificaciones en este lugar parecían estarlo.

Salimos del auto para adentrarnos a lo que parecía ser la oficina principal. El interior estaba agradablemente cálido, más de lo que esperaba.

-Buen día Margaret- saludó Charlie haciendo que la cabeza de una mujer pelirroja con gafas se alzara de golpe ante el sonido de su voz. Por algún motivo sus mejillas se tornaron rojas al posar la vista en él.

-Señor Swan, cómo está- balbuceó ella mientras le daba una sonrisa nerviosa a mi padre

-Nada de Señor Swan, me haces sentir viejo- Charlie se rio amigablemente- ¿Estás reemplazando a tu madre hoy? - ella asintió acomodándose los lentes

-Ya sabe cómo es, prácticamente tuve que esposarla a la cama. Es demasiado activa para su propio bien- sonrió haciendo que los ojos verdes detrás de los marcos brillaran hermosamente.

-No sería Shelly Cooper si fuera de otra manera- habló Charlie rodando los ojos divertido- Mira, ella es mi hija Isabella- me dio un leve empujoncito con el hombro para presentarme

Ella dejó de ver a mi padre y puso la vista en mi presencia por primera vez desde que entramos aquí.

Sus ojos se abrieron sorprendidos alternando la mirada entre Charlie y yo. Por supuesto, todos en este lugar conocían la cándida historia familiar de los Swan.

-Hablé con Wadlow la semana pasada, dijo que su horario estaría listo para que iniciara las clases- contuve el bufido que quería salir de mí ante su imbecilidad.

En lugar de ello me concentré en lo mucho que me reiría cuando se acabara esta payasada.

-Un gusto conocerte Isabella- me dio una mueca amable

-Sólo Bella, no me gusta mucho que me llamen por mi nombre completo- le devolví el gesto amable mientras mi padre hacia un sonido de desaprobación con sus labios

-Tal vez debería haber dejado que Renné te llamara Brittany, ese te gustaría más ¿no? – aquí íbamos de nuevo. No sabía porque Charlie se ponía molesto cuando alguien hacía un diminutivo de mi nombre. Siempre se ha empeñado en llamarme Isabella. Tenía algo que ver con que le parecía elegante, a mí me molestaba por la misma razón.

- ¿Vamos a discutir por esto? - le pregunté arqueando una ceja. El resopló negando con la cabeza

Margaret se rió entre dientes al ver nuestra pequeña escena.

-Ambos son bonitos. Además, te quedan- me guiñó un ojo amistosamente. Yo me sonrojé por su cumplido- Me temo que mi madre era la encargada de ordenar tus clases, pero con la última semana que ha tenido debe haberlo pasado por alto. – suspiró avergonzada tomando el teléfono que tenía al costado izquierdo.

-Director Wadlow, el señor Charlie Swan acaba de llegar con su hija Bella- sonreí al ver a mi padre rodar los ojos. Ella parecía ser alguien muy agradable- pero mi madre no dejó el horario de sus clases así que…- vi como fruncía su ceño por lo que escuchó en el teléfono- Oh, está bien. - contestó segundos después. Colgó el teléfono y salió del cubículo donde se encontraba.

En la mirada de mi padre cruzó un destello de diversión al ver a la mujer caminar frente a nosotros. Ella llevaba puesta una falda larga hasta sus tobillos de color gris sucio, la cual tenía seis botones en la parte delantera junto con dos enormes bolsillos. Su blusa era de un color café opaco con mangas largas negras y le quedaba verdaderamente enorme, al igual que sus botas de lluvia plásticas.

Le di una mirada seria de advertencia a mi padre. Él giró su rostro apartando la mirada de Margaret escondiendo su risa en una tos.

Grandísimo pendejo, ahora sabía de quien había heredado mis escasas habilidades para mentir.

-El director me dijo que pasaran a su oficina- habló ella con voz entrecortada con la cara extremadamente roja

Le di una mirada de muerte a Charlie haciéndolo encoger, ambos la seguimos por un estrecho pasillo hasta detenernos en una puerta blanca con un pequeño cartelito colgado de ella que decía Director. Margaret nos abrió la puerta haciendo un gesto con su cabeza señalándonos que entráramos.

En la oficina un hombre de mediana edad estaba sentado detrás del escritorio, él levanto su vista de los documentos que estaba leyendo para saludarnos

-Charlie, que gusto verte- murmuró secamente, luego se dirigió a mí y me dio una mirada amable- Isabella, la última vez que te vi usabas un par de coletas y cazabas bichos- se rio entre dientes haciéndome sonrojar

-No los cazaba- sacudí mi cabeza- Solo los tomaba por un poco tiempo para estudiarlos- me defendí.

El director Wadlow soltó una pequeña carcajada.

En la etapa de los cinco años obligué a mi niñera a comprarme esta gran enciclopedia de zoología y botánica, siempre he sido curiosa, así que decidí comprobar por mi propia cuenta la información que obtenía. Una de mis investigaciones más maravillosas fue acerca de las hormigas, la hice cuando tenía seis. Construí un hormiguero casero porque quería observar como el comportamiento individual formaba una organizada colectividad, analicé por varios días la jerarquía de estos diminutos seres y su forma de comunicación. Hice grandes avances hasta que llegó Leah y tiró el hormiguero al piso porque le parecía algo muy tonto, como era de esperarse las hormigas se dispersaron por toda la casa y tuvieron que llamar al exterminador. Lloré por una semana completa, me sentía tan culpable, por mi causa esos indefensos insectos habían muerto.

-Tomen asiento por favor- pidió moviendo su mano hacia las sillas plegables que estaban en frente de su mesa.

- ¿Desean algo de café? - preguntó Margaret junto a la puerta.

-Por supuesto- contestó el director a lo que mi padre y yo afirmamos. Ella salió de la oficina cerrando la puerta suavemente

-Así que… Bella- se dirigió a mí entrelazando sus manos sobre el escritorio- ¿Aún te gusta que te llamen así no? - asentí con una pequeña sonrisa.

Tenía pocos recuerdos del señor Wadlow, sé que fue pupilo de mi abuelo en un tiempo en el que este último decidió dedicarse a la enseñanza al ver que no había los suficientes maestros en Forks. Antes de mudarme a California lo veía constantemente ir a casa y charlar con Charlie, ambos terminaban discutiendo la mayoría del tiempo.

Mucha gente recuerda con buen agrado a mis abuelos aun cuando se mudaron a Texas- el pueblo natal de Charles Swan- tan sólo tres años después de haberse radicado aquí.

-Lamento mucho lo de Marie, siempre le tuve un gran cariño. Fue como una madre para muchos aquí- murmuró bajamente con amabilidad, aunque viendo con hostilidad al hombre junto a mí.

Charlie compuso una mueca estoica tensando un poco sus músculos sin dejarse amedrantar por la mala mirada que le daba el director.

-Isabella va a quedarse un buen tiempo en Forks, así que estaría muy bien si pudiera completar su tercer año aquí- habló mi padre tratando de sonar cortés en medio de la batalla de malas miradas

Quise golpear mi cabeza contra el escritorio, enserio no lo podía creer.

-Aja…- chasqueó su lengua mirando con un brillo extraño a Charlie- Mira Charlie Swan no se que demonios es lo que estás tratando de hacer, pero…- se vio interrumpido por el sonido del celular de mi padre

-Lo siento, debo atender esta llamada, es importante- dijo una vez que se fijo en la pantalla del aparato, salió de la oficina dando tres zancadas.

-Señorita Bella ¿me podrías explicar de que se trata todo esto? – me preguntó frunciendo su par de cejas rubias

-Créame que no lo sé señor Wadlow- me encogí de hombros.

-La última vez que hablé con tu abuela me contó que estabas apunto de graduarte de Harvard- apreté mis labios fuertemente sin saber que decir.

¿Qué tan triste es que un hombre que apenas si te conoce sepa más de ti que tu propio padre?

Cosas improbables solo me suceden a mí.

-Y lo hice, me gradué de Harvard y del MIT hace tres años- su mueca de incredulidad me hizo reír- Charlie simplemente es…- iba a decir idiota, pero traté de no sonar grosera- la muestra de un padre ausente. Imagine mi rostro cuando dijo que iba a traerme a la escuela a terminar mi tercer año de instituto cuando realmente es mi tercer año de posgrado- continúe hablando- Vine aquí para avergonzarlo. Le envié invitaciones para mis graduaciones ¿sabe? Pensé que estaba ocupado como siempre y no había ido por su trabajo- resoplé sacando un poco de ira contenida- Resulta que ni siquiera las abrió, no le importó. –tomé aire y sacudí mi cabeza tratando de controlarme

Esto era una mierda.

El suspiró cerrando sus ojos

-Siempre he sabido que Charlie es un gran idiota, pero esto me supera- gruñó encendiendo su computadora empezando a teclear con gran furia.

Bienvenido al club, amigo. Al menos tú no compartes los mismos genes- pensé con decepción-

Él jadeó que soltó me hizo sobresaltar

- ¿Fuiste maestra en Juilliard? – preguntó con sus ojos verdes desorbitados

Supuse que había abierto todo mi currículo

-Sólo lo fui para algunos cursos de verano, no fue nada importante la verdad. – era el reemplazo provisional del profesor principal, él se fue de luna de miel así que me dieron la vacante.

-Tienes diecisiete, a mí me parece realmente importante- murmuró frunciendo sus labios – No puedo creer que él te esté haciendo esto. Fácilmente tu podrías obtener mi puesto. – me sonrojé furiosamente

Iba a contestarle cuando Charlie entró a la oficina

-Lo siento, se presentó un problema en una de las fabricas principales en Londres y debo solucionarlo inmediatamente- explicó apuradamente- Si pudiéramos agilizar este trámite sería fantástico

El director lo vio de manera fulminante

-Primero que todo, deberías organizar bien tus prioridades. Un hijo no es un trámite- Charlie rodó los ojos ante el regaño

-No quiero iniciar una discusión contigo Alfred- suspiró mi padre apretando el puente de su nariz

-No se trata de iniciar una discusión. ¿Hay algún motivo por el que estés tan a la defensiva? – cuestionó torciendo sus labios- ¿O acaso alguien volvió a equivocarse y en lugar de traerte un Armani te hizo vestir de Dior? – no comprendí muy bien la burla del director, pero si puedo decir que enfureció a Charlie, aunque trató de no demostrarlo vi como su frente se contrajo levemente y sus manos se tensaron

- ¿Puede Isabella iniciar sus clases hoy? - volvió al tema principal por el que estábamos aquí.

-Sí, si puedo- hablé rápidamente evitando que el director le contestara, ambos hombres giraron su vista hacia mí. – El horario no estaba listo porque el señor Wadlow vio mi récord académico y se dio cuenta que había tomado algunas clases avanzadas en biología y trigonometría, así que no sabía si me sentiría cómoda volviendo a ver temas que ya aprendí, pero le expliqué que no había problema alguno- le di una mirada significativa al director rogando internamente para que hiciera caso a mi suplica silenciosa.

Había cambiado de decisión, no quería explicarle a Charlie lo que había sido de mi vida en los años en los que él no estuvo, sería tedioso y demasiado depresivo para mí. No me importaba tener que aparentar que todos los días venía a la escuela si eso hacía que pudiera alejarme unas horas de él y de su perfecta familia postiza.

-Es… cierto- contestó el director siguiendo mi mentira- Si Bella no tiene ningún problema con eso, entonces le daré su horario para que pueda empezar hoy mismo- suspiré con alivio.

Desde hoy el director Wadlow acaba de convertirse en mi adulto favorito en este lugar.

-Está bien, esa es una buena noticia- contestó Charlie sonriente. Idiota.

-Ya que tienes que atender esos asuntos tan importantes- le dijo el director con sarcasmo- Puedes irte ahora, yo me encargaré de guiar a Bella.

- Muchas gracias- se levantó rápidamente de su asiento -Te veré más tarde Isabella, espero que tengas un excelente día- me dio unos golpecitos en la espalda despidiéndose de mí.

En ese momento entró Margaret con una bandeja que portaba tres vasos de café casi chocando con Charlie

-Señor Swan ¿se va ya? Traje su café- le habló apretando su labio inferior con sus dientes en señal de nerviosismo.

Margaret era bonita, con su cabello rojo fuego y esos impresionantes ojos verdes detrás de sus pesados lentes de marco grueso. Su rostro ovalado tenia una suave definición que le daba un aire de ternura y atractivo, parecía estar alrededor de los treinta. Casi sentí lástima al ver lo atraída que se sentía por mi padre, ella merecía a alguien que le prestara real atención y no se divirtiera a costa de lo que vestía. Si no quisiera tanto a mi abuela podría decir con comodidad que él era un completo hijo de perra, pero mi abuela no tenía la culpa de que Charlie fuera un maldito.

-Sí Margaret, un imprevisto. Muchas gracias, lo dejaré para otro día- le sonrió saliendo apurado

Ella pareció desilusionada, pero cambió su semblante cuando escucho el bufido del director

-Margie dame esas dos tazas de café, necesitare más cafeína para superar esto- ella puso ambos cafés frente a él y después me entregó el mío. Le agradecí tomando un trago.

Margaret salió segundos después alegando que tenía muchas cosas que hacer, aunque intuyo que se sentía realmente incomoda con las miradas significativas y un poco reprobatorias que el señor Wadlow le estaba dando.

- ¿Me puedes explicar de que va todo esto señorita Bella? - cuestionó inquisitivamente

-Primero que todo, gracias- le contesté suspirando mientras ponía mi taza de café sobre el escritorio- Vine aquí con el propósito de… no sé… hacerlo sentir mal, tal vez; pero realmente hubiese sucedido lo que siempre sucede con él, nada le importa- murmuré recargándome contra el espaldar de la silla- Me daría disculpas vacías y luego todo seguiría normal.

-Te entiendo, lo que no logro captar aún es la mentira sobre tu ingreso a la escuela- reí quedito ante su mueca confundida

-Si usted me diera el permiso desearía ser una estudiante- hice un movimiento con la mano para que me dejara continuar al verlo un poco sobresaltado- Sería un trabajo de investigación psicosocial para un proyecto en una de mis materias de posgrado, se supone que debo hacer un artículo para psicología. – expliqué mientras trataba de observar su reacción- Si me da la autorización, fingiría ser una estudiante común y corriente, entraría a clases y seguiría toda la normatividad… mmm esto me serviría para hacer exploraciones y análisis. Por supuesto que, si acepta, al finalizar el curso usted será el primero que lea lo que escribí y si algo no le gusta o esta en desacuerdo lo cambiaría.

-Bella… eso es…

-Puedo comunicarlo con mi asesora de investigaciones si lo hace sentir más confiado. Ella le explicaría como se maneja la información obtenida, las publicaciones de los artículos, en fin… todas las dudas que tenga al respecto- le miré suplicante al verlo algo dudoso

-Esto es… inusual- habló rascándose la barbilla- Tu historial académico dice que tienes un coeficiente intelectual de 190 puntos, eres un genio niña- exhaló fuertemente- no quiero sonar cruel… amo a cada uno de los chicos que hay aquí, pero ellos no están en tus mismas condiciones, he tenido que ver estudiantes llorando porque no pueden ingresar a una universidad y tienen que conformarse con las escuelas comunitarias. Yo…- sacudió su cabeza un poco titubeante.

-Entiendo. Le preocupa que yo pueda causarles una especie de disgustos o frustraciones- lo comprendía, me había sucedido desde que tenia nueve años- Pero de ninguna manera haría sentir mal a una persona por eso, no conscientemente. – era horrible el solo pensar hacer sentir a alguien inferior- Como le digo, me comportaría como una estudiante común. Sólo míreme, es posible que esos chicos tengan mejores vidas que yo. No tiene nada de extraordinario pasar por un montón de pruebas y que hagan a tu cerebro correr como un hámster en una rueda.

Un destello de comprensión pasó por sus ojos.

-Está bien, de todas maneras, le dijimos a Charlie que ibas a entrar a la escuela. – no pude evitarlo, di un pequeño saltó en mi asiento emocionada

-Le juro que evitaré darle problemas- él resopló una carcajada. Supongo que la imagen que le di siendo una niña lo obligaba a ser escéptico respecto a eso.

-Además- añadí- otorgaré una beca al mejor promedio de la escuela como agradecimiento por dejarme hacer parte de la comunidad- sus ojos se abrieron ampliamente

-Bella no, por supuesto que no- empezó a negar rápidamente

-Quiero hacerlo, es una gran oportunidad para alguno de los chicos. Y… en caso de que mi articulo quede seleccionado entre los primeros tres lugares también cederé las bonificaciones a la escuela- nunca me había esforzado por obtener algún logro o reconocimiento, pero esta vez me comprometería a poner todo mi empeño para otorgarle buenos beneficios al instituto de Forks

-Bella eso es muy generoso, no tienes que hacerlo

-Mi abuelo fue maestro aquí, la mitad de su corazón se quedó en Forks cuando tuvo que volver a Texas. Creo que él estaría de acuerdo con esto- sus ojos se pusieron vidriosos cuando dije esto

-De acuerdo, gracias- murmuró carraspeando para aclararse la garganta

-Gracias a usted por seguirme la cuerda. Venir al instituto me permitirá descansar del mundo ideal que ha construido Charlie, ambos somos perfectos desconocidos y eso se vuelve sofocante- confesé sintiendo que él me comprendería. Al fin y al cabo, conocía gran parte de mi vida, al menos más que mi propio padre

-Siento todo esto Bella, debe haber sido difícil para ti crecer sin ambos padres

-Más que eso, es difícil saber que ambos piensan que fuiste lo peor que pudo suceder en sus vidas- contesté desanimada.

Supe que debía cambiar de tema por la forma en que me vio, no quería que pensara que era una chica melancólica y depresiva y mucho menos que sintiera lastima.

-Pero es algo genial poder ocuparme en otra cosa… ya sabe mantener mi cerebro activo. Haré un gran trabajo, se lo prometo- intenté mostrarme más animada y positiva

-De acuerdo, entonces creo que voy a darte un horario de clases- sonrió sabiendo con exactitud que no quería seguir hablando de lo mismo, él parecía ser bueno para esas cosas. Entender a las personas, respetar lo que hablaban y los silencios.

Empezó a digitar algo en su computadora, alcancé a vislumbrar cuadros de colores con el nombre de las asignaturas que se cursaban en el tercer año. Después de algunos minutos me dijo que le había mandado a Margaret mi horario, ella se encargaría de imprimirlo y de entregarme un mapa de la escuela para ubicarme, este último fue a petición mía ya que había declinado su oferta de hacerme un tour. Si quería aparentar ser una estudiante normal lo último que necesitaba era llamar más la atención, con ser hija se Charlie Swan era suficiente.

Con una despedida de buena suerte por parte del señor Wadlow y de Margaret que me deseo un buen día después de marcar el camino más rápido para llegar a las clases en mi mapa, salí de la oficina y me encaminé hacia el otro lado de la escuela apretando fuerte mi chaqueta contra mi cuerpo. Iba a necesitar un poco de tiempo para adaptarme al clima. Cruce por el estacionamiento y pude ver que había varios estudiantes alrededor, algunos apenas estaban llegando en sus autos. Como lo supuse, la mayoría por aquí utilizaba autos de segunda mano, vi varios clásicos que me gustaron.

Caminé entre los estudiantes tratando de que no me notaran. Una vez transite por la cafetería llegar al edificio tres fue sencillo, ya que un enorme 3 negro estaba pintado en un recuadro blanco de cemento junto al bloque. Mi respiración empezó a alterarse un poco después de traspasar la puerta, era la primera vez que iba a la secundaria. Es gracioso que me sintiera intimidada con un grupo de gente de mi misma edad, pero sé que todo radica en mis pocas habilidades sociales.

El aula era pequeña, pero más cálida que el exterior. Vi como algunos estudiantes que venían delante de mí se quitaban sus chaquetas y las ponían en una percha que estaba junto a la puerta. Los imité. Le entregué mi comprobante al profesor, un hombre alto de cabello negro al que la placa en su escritorio lo identificaba como Sr. White. Quedó algo aturdido al ver mi nombre, pero no murmuró palabra alguna. Me dijo que me sentara en uno de los pupitres que estaba vacíos, podía elegir el que estaba al frente a la derecha o el que estaba en la última fila en la esquina del salón a la izquierda. Me decanté por el de la última fila, era más difícil recibir las miradas de todos desde allí.

Clavé mi vista en la lista que nos había entregado el maestro con las lecturas que había planeado para el curso: Austen, Brontë, Shakespeare, Dickens, Joyce, Wilde… al parecer el Señor White sentía un gran amor por los clásicos ingleses. Los había leído todos…imagino que sería deshonesto si reciclo mis antiguos trabajos de literatura, aunque realmente no es como si fuera a recibir una nota por ello enserio. Umm interesante dilema. Divagué durante toda la clase mientras el profesor daba su discurso sobre lo que esperaba lograr en este curso.

Cuando sonó el timbre, un chico alto y algo desgarbado caminó desde el otro extremo del salón hasta mí.

-Hola, soy Eric- tendió una mano presentándose, la tomé sonriéndole.

-Bella- contesté.

- ¿Te mudaste a Forks hace poco? – noté como los demás estudiantes no se habían movido de su asiento y mantenían su vista pendiente en nosotros, esperando obtener respuestas

-Sí, llegué ayer- me levanté de mi asiento colgando sobre mi hombro la mochila que había llevado, señalándole a Eric con un gesto que empezáramos a caminar

- ¿De dónde acaba de trasladarse tu familia? - siguió cuestionando mientras andábamos por el pasillo

-No me mudé con mi familia- negué con la cabeza. Decidí darle la respuesta que quería saber, pero que no había preguntado temiendo ser muy intrusivo- Mi padre vive aquí. Soy Isabella Swan- sus ojos se abrieron de golpe al escucharme.

Como dije, todos aquí conocían la historia de mi familia, a pequeños o grandes rasgos, pero la conocían.

-Oh bueno, es un gusto conocerte. Bella- dijo después de salir de su estupor. - ¿Dónde tienes tu siguiente clase? - preguntó

-Historia, en el edificio seis- contesté recordando el horario y el mapa

-Mi clase queda en el cinco, te puedo mostrar el camino- se ofreció. No era necesario que lo hiciera, pero fue un muy amable gesto de su parte

-Así que… vienes de un sitio donde hace sol- acotó mirando con detallado interés mi rostro

A pesar de que mi bronceado no se parecía en nada al de las personas californianas, si resaltaba en un sitio donde todas ellas tenían la piel algo traslúcida

-Sí. Vivía en california

-Wau. Siempre he querido ir allá. ¿Eres de Los Ángeles?

-De San Francisco

-Genial.

Pasamos junto a la cafetería para llegar a los edificios de la parte trasera. Eric insistió en acompañarme hasta la puerta, aunque de nuevo, no era necesario.

-Suerte, espero que nos toque otra clase juntos- dijo algo esperanzado. Estiré mis labios en lo que quería que fuera una sonrisa nada comprometedora.

Entré al salón y repetí el mismo ritual de la clase anterior, sólo que esta vez el Señor Henderson hizo que me presentara delante de toda la clase. Murmullos elevados se escucharon en el reducido recinto al escuchar el Isabella Swan salir de mis labios, como sea sobreviví al primer momento, aunque me sentí incómoda para el segundo

- ¿Puede decirnos que temas de los que están escritos en el pizarrón conoce? - preguntó recostándose sobre su escritorio mirándome expectante.

Incliné mi cabeza y le di una rápida ojeada a los temas que estaban escritos allí. Mordí mis labios inconscientemente al no estar segura de que contestar. Los conocía todos, por supuesto; pero no estaba segura de responder con honestidad. Había un par de cosas que incluso se veían en el primer año de universidad. Esto me indicó que él estaba dando temas avanzados.

-Casi todos- contesté a lo que él arqueó una ceja.

- ¿Enserio? - sentí un deje burlón en su pregunta. Me tragué un bufido y asentí.

Fantástico, me había topado en el transcurso de mi vida con montones de cretinos como él. Personas que van por la vida pensando que flotan y miran a los demás como si fueran unos imbéciles.

-Entonces supongo que no tendrá ningún problema en seguirnos el ritmo- canturreó muy pagado de sí mismo.

-Supongo que podrá comprobarlo- le sonreí inocentemente. Ya tenía mi cuota de idiotas cubierta, gracias

-Estoy seguro de eso- espetó para luego empezar a dar la clase.

Vi como todos mis compañeros que se habían quedado en un profundo silencio, sacaban sus cuadernos de apuntes y empezaban a escribir todo lo que él decía. Era algo difícil para ellos tratar de mirarlo para prestarle atención y escribir cada palabra que salía de su boca al mismo tiempo, y era muy maldito de mi parte mirar como borraban o tachaban algo con desesperación cada vez que se equivocaban mientras yo fingía tomar apuntes cuando en realidad hacía garabatos.

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ȜȜȜ

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El resto de la mañana transcurrió tranquila. En la clase de trigonometría el Señor Myers también hizo que me presentara frente a los compañeros, pero ya había tenido otra clase con algunos cuantos por lo que no se me hizo tan difícil. Una chica rubia, más baja que yo se sentó conmigo en clase de trigonometría y de español, fue una de las pocas con agallas que se atrevió a preguntarme si me gustaba Forks, a los que me preguntaban eso traté de responderles con sinceridad sin necesidad de mostrar cómo me sentía realmente

"Me gusta que hay mucho verde, es genial poder descansar del ajetreo y respirar aire puro"

A Jessica- así era como se llamaba la chica rubia- a la cual parecía gustarle la moda y las revistas de belleza, le di un comentario más relajado "El frío es maravilloso para la piel, sino mira, todas las chicas aquí tienen una piel preciosa" Ella se rió halagada por mi comentario y empezó a parlotear sobre la escuela, los chicos, los profesores y un montón de cosas más. Traté de seguirle el ritmo, pero después de escucharla por un rato, mi cerebro se desconectó luego de que empezara a hablar sobre celebridades y a preguntarme si me había topado con alguna. Mis respuestas empezaron a salir en monosílabos.

Suspiré con resignación cuando fue hora de ir a la cafetería para almorzar. Intente acelerar mi paso lo más que pude, tal vez corriera con suerte y pudiera camuflarme en alguna mesa que estuviera apartada antes de que todos llegaran.

No corrí con la suerte que deseaba, pero al menos no habían llegado todos los estudiantes. Las mesas del centro ya estaban ocupadas por grupos pequeños de estudiantes y las que estaban más alejadas ya estaban ocupadas por uno o dos de ellos. Tomé un sándwich de pollo, una manzana y un jugo de naranja, escaneé con rápida precisión donde podría sentarme y la opción más rápida era junto a un chico de cabello largo azabache que tenía puestos unos audífonos y golpeaba sus dedos contra la mesa al ritmo de lo que parecía ser la batería.

Me acerqué hasta él maniobrando la bandeja con comida sobre una mano mientras que la otra la utilicé para darle un leve golpecito en su hombro para llamar su atención.

Pegó un saltó asustado cuando lo toqué

-Lo siento mucho, no pretendía asustarte- me disculpé apenada al verlo agitado- ¿Estás bien?

-Sí, lo siento- colocó una mano en su pecho para luego reír- Malos reflejos, pensé que eras otra persona- su rostro empezó a dejarse de ver distorsionado para acomodar una enorme sonrisa

-Oh, claro… emm yo sólo quería preguntarte si tienes algún problema si me siento aquí- señalé la silla que estaba frente a él. – No molestaré mucho- añadí al verlo fruncir el ceño. Rayos, era mala en estas cosas. Era pésima conociendo personas.

-No hay problema- se encogió de hombros- Si es lo que quieres… eres más que bienvenida a hacerme compañía- tomó la bandeja de mis manos y la colocó sobre la mesa, luego pasó junto a mí para correr mi silla haciendo una extraña reverencia- Mi lady- me reí haciéndole caso.

El fue a sentarse de nuevo y se quedó mirándome fijamente mientras enlazaba sus manos sobre la mesa

-Tu debes ser la hija de Swan, todos por aquí están hablando de eso- lo miré divertida por ser tan directo

-Mmm sí- asentí dándole un mordisco a mi sándwich

-Y también eres bastante guapa- tosí tratando de no atragantarme cuando dijo eso- Todos aquí hablan de eso también- sentí la sangre fluyendo por mis mejillas, mi cara se puso completamente caliente

-No sé que responder a eso- murmuré tomando algo de jugo

-Modesta- rodó sus ojos grises sonriendo- Mi nombre es Allan Robinson, pero puedes decirme Rob. -se presentó llevándose algunas papas a la boca.

Lo miré detenidamente y algunas de sus facciones me fueron familiares

- ¿Eres pariente de Donna? - le pregunté al recordar a la mujer que fue mi niñera, más exactamente los mismos ojos grises

-Es mi abuela- comentó mirando mi jugo- ¿Te molesta si tomo un poco? Me da flojera levantarme- le pasé la botella, él le dio un largo trago

- ¿Cómo está ella? - pregunté interesada, Donna había sido alguien muy dulce conmigo. Solía llevarme de paseo cada vez que Renné y Charlie peleaban.

-Bien, es fuerte para su edad. – soltó un suspiro refrescante luego de beber de mi jugo- Todavía tiene una foto tuya. Si te ve ahora quitara mis fotos y llenará nuestra casa con las tuyas, si de niña eras una chulada no me puedo imaginar como reaccionará cuando te vea ahora- me sonrió amable- Asegúrate de visitarla pronto, necesito que elimine esa imagen mía de tres años con un estúpido corte lamido que me hace lucir como un estúpido- suplicó haciéndome reír con alegría.

- ¿No ha dejado su adicción por la cámara?

-Mmm no. Se ha vuelto más intensa- bufó burlón – Hay que inmortalizar la primera vez que Rob va a la escuela. Hay que inmortalizar a Rob con su primera mascota. Hay que inmortalizar a Rob usando esmoquin- imitó a su abuela poniendo una voz aguda y nasal- Hace un par de años le grité desde mi cuarto: "Ey abuela, tuve mi primera erección ¿la quieres inmortalizar?"- lo miré con asombro- Al menos dejó de utilizar la palabra inmortalizar- no pude contener mi carcajada después de esto.

Él tenía el mismo humor descarado que mi antigua niñera, ella fue una gran influencia en mi infancia, me dolió mucho cuando tuve que mudarme y apartarme de su lado.

-Ella es asombrosa- murmuré soltando aún carcajadas bajas

-Lo es- asintió estando de acuerdo- ¿Te sientes rara al volver? – me preguntó interesado

-Mucho, el cambio es difícil y si le sumas al hecho de que soy un repelente de personas… es complicado- le expliqué terminando de comer mi sándwich

-No me has repelido a mí, y esos chicos que están tres mesas detrás de mí se mueren en realidad por tener tu compañía- miré disimuladamente en la dirección que él mencionó y pude ver al chico de mi clase de literatura, Eric, y a Jessica haciéndome señas para que me acercara a ellos.

Les di una sonrisa cordial y con señas les indiqué que estaba comiendo en este lugar.

-Eres popular- canturreó

-Sólo porque soy el extraño objeto nuevo del pueblo. En algunos días dejaré de ser la sensación- le contesté

-Si te sigues sentando aquí no sólo dejarás de ser la sensación, sino la chica rara sentado junto al otro chico raro- comentó jugando con sus audífonos.

Lo miré detalladamente y sinceramente no vi nada raro en él. Incluso puedo decir que es guapo, apuesto que si lo pongo en mi programa de reconocimiento y calificación facial obtendría como mínimo un 8.5.

Utilizaba un sweater negro con una cruz que portaba cinco calaveras de los Guns N´ Roses, unos jeans negros y botas de cuero negras. Además, tenía un buen sentido del humor. A mi me parecía muy agradable. Y escuchaba buena música.

-Ser raro no es malo. Y no es como yo si fuera alguien normal, te juro que tu abuela tiene cientos de historias sobre mí. – él sonrió viéndome con un brillo de agradecimiento

Continuamos hablando de temas triviales; como la música que nos gustaba, nuestros libros favoritos, las películas que más habíamos disfrutado. Era la primera vez que me entendía con alguien de mi misma edad, me sorprendió que tuviéramos gustos similares y que fuera fácil hablar con él.

Me estaba riendo por algo que Rob había dicho cuando vi entrar a cinco estudiantes, dos chicas y tres chicos. Caminaron hasta el rincón más alejado de la cafetería en la otra esquina de donde yo me encontraba. Todos pusieron su bandeja con comida en la mesa y tomaron asiento.

De inmediato atrajeron mi atención porque no lucían como todos los demás estudiantes. De los tres chicos uno parecía muy fuerte, con la anatomía de un levantador de pesas, de cabello corto y oscuro. Otro más alto y delgado también era musculoso, no tanto como el primero, pero musculoso y con el cabello rubio como la miel. El último parecía más joven que los otros y lucía un extraño cabello despeinado color cobrizo.

Las chicas eran totalmente diferentes. Una era una preciosa rubia escultural, del tipo de chica que aparece en las portadas de importantes revistas, su cabello dorado caía hasta la mitad de su espalda. La otra era más baja y sus facciones eran tan finas que parecían las de un hada y llevaba un moderno cabello corto negro que apuntaba en todas las direcciones.

Entre ellos se parecían mucho, Su piel era blanca, demasiado blanca incluso para estar en Forks. Todos parecían llevar ojos oscuros y lucían igual de cansados con las mismas ojeras purpuras.

-Mmm ya viste a los Cullen- dijo Rob al verme mirando fijamente hacia ellos

- ¿Los Cullen? - pregunté poniendo mi atención en Rob

-Sip- dijo remarcando la p- Son los hijos adoptivos de una pareja que se mudó hace dos años al pueblo. Los dos rubios son hermanos mellizos o algo así, Rosalie y Jasper Hale. El chico que parece un tanque se llama Emmet, la chica de cabello negro es Alice y el otro es Edward-habló logrando hacer que los reconociera a cada uno.

Vi como el chico de cabello cobrizo movía los labios muy deprisa apenas abriendo la boca. Los otros tenían las miradas perdidas con su cara inmóvil, pero parecían estarlo escuchando. Eso era extremadamente extraño, casi nadie parecía actuar con normalidad. Un ser humano común no podría adoptar ese comportamiento sin ser considerado un psicópata, las micro-expresiones en sus rostros eran completamente nulas.

Me regañé a mi misma por ser prejuiciosa, creo que los cambios me están volviendo paranoica.

-Tienen una belleza algo… inusual- comenté pensando en que la palabra correcta estaría más cercana a perfecta -Ellos sí son guapos- Rob rió bajo

-No tanto como tu en esa foto a los cuatro años, realmente te vez muy mona- rodé los ojos causándole diversión.

Ambos nos levantarnos al escuchar la campana que indicaba que era hora de volver a clase. Me sentí algo animada al saber que tenía clase de educación física con Rob, no es como si pudiera hacer mucho en esa asignatura, pero él prometió que me reiría mucho con él ahí.

Vi como los Cullen se levantaban de su asiento y tiraban a la basura los restos de su almuerzo o, mejor dicho, todo su almuerzo. No habían tocado su comida. Con una gran elegancia se movían saliendo de la cafetería. Daba un poco de desconcierto verlos.

Me dirigí hasta mi clase de biología acompañada por Rob, ya que su clase de historia quedaba cerca. Entré al salón y le entregué mi comprobante al señor Banner, me dijo que para la próxima clase me entregaría el libro guía del curso y me indicó que me sentara en la primera mesa del centro porque el resto de asientos estaban designados. Levanté la vista y me percaté de que Edward Cullen iba a ser mi compañero de clase, ambos íbamos a tener que compartir la misma mesa. El chico pareció odiarme nada más la verme.

Sus ojos se pusieron negros y cuando me senté junto a él, corrió su silla todo lo que pudo hasta la otra punta y apartó su rostro de mi como si apestara.

Me sentí incomoda al pensar que quizás olía mal, pero estoy segura que me bañé el día de hoy. Mi cabello olía a una extraña mezcla entre fresas y vainilla, pero no tenía un olor desagradable. Al menos no para mí. Decidí hacer lo mismo que él y correr mi silla hasta la otra punta y apoyar mi cabeza en mi brazo de manera que mi cabello cayera para crear un escudo que le impidiera ver mi rostro. Tal vez así deje de comportarse como un jodido idiota.

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Hola a todas aquellas personas que decidieron abrir este fic y darle una oportunidad.

Por favor dejen sus comentarios. Estaré muy atenta y agradecida.

Capítulo 1: Forks Capítulo 3: Acercamientos

 


 


 
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