Caminos Enlazados

Autor: Reed21
Género: Fantasí­a
Fecha Creación: 27/01/2019
Fecha Actualización: 27/01/2019
Finalizado: NO
Votos: 0
Comentarios: 0
Visitas: 54
Capítulos: 3

Bella Swan debe mudarse a Forks, Washigton, para cumplir con la voluntad de su abuela. La fatídica relación que tiene con su padre le hace pensar que volver a vivir allí es lo más difícil que le han pedido. Pero su perspectiva cambia cuando conoce al misterioso Edward Cullen, quien ha mantenido su identidad en secreto, hasta que aparece esta curiosa e inteligente chica.

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Capítulo 1: Forks

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Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephanie Meyer.


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Capítulo I

Forks

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Bella

-No puedes estar hablando enserio- la replica de mi tío Matt resonó en toda la habitación

-Era su voluntad Mathew, ella habló conmigo desde hace meses. Isabella es su heredera universal- respondió Joshua utilizando ese tono tranquilizador que siempre lo había caracterizado

-No me refiero a eso, por supuesto que Bella sería su heredera universal, no tengo ningún problema al respecto. Con lo que no estoy de acuerdo es con las cláusulas que debe cumplir, por ningún motivo pienso dejarla irse de aquí para meterse al nido de esas serpientes. – mi tío apretó sus manos en puño tratando de controlar su ira

-Quisieras calmarte Mathew, es de mí y de mi familia de quienes estás hablando- Charlie le dirigió una mirada mordaz a su hermano

-No tengo porque callar la verdad, no eres un verdadero padre para Bella, y eres el hombre con la peor de las suertes para elegir una esposa. Tanto Renné como Sue son las dos más grandes perras que he tenido la desdicha de conocer. - escupió sus palabras sin ningún miramiento en la cara de Charlie

-Estás apunto de colmar mi paciencia, me estás irrespetando y eso no lo toleraré- replicó apretándose el puente de su nariz

-Oh, por Dios, estoy cagándome del miedo justo ahora- tuve que morder mis labios para que nadie viera la sonrisa que estaba a punto de salir - No alteremos al pequeño Charlie, su frágil temperamento lo hará colapsar ¡Madura de una buena vez idiota! – Joshua veía la escena con normalidad, los años que llevaba trabajando para la familia le habían hecho acostumbrarse a las constantes peleas entre Charlie y Mathew Swan, y a mantener la compostura durante éstas

- ¡Eres tú quien tiene que madurar Mathew! ¡Isabella es mi hija! Si mi madre tenía por última voluntad que ella viviera conmigo un año, lo voy a cumplir- sentenció mi progenitor levantándose bruscamente de su asiento

-Nunca has sido un buen padre. No permitiré que te la lleves; puede que ella no sea mi hija, pero la amo como si lo fuera. - mis ojos se llenaron de lágrimas al escucharlo- No has estado en los momentos más importantes de su vida, no la viste crecer, no sujetaste su mano mientras iba a la escuela, no sabes lo brillante y talentosa que es; no conoces sus logros, ni sus metas, ni cuales son sus sueños ¡No la conoces, Charlie! La apartaste de tu vida como si fuera una muñeca, ¿sabes que estuvo seis meses en rehabilitación hace un año después de su accidente? – mi padre se quedó pasmado al escuchar lo último, ni siquiera soporté mantener mi mirada en él, por su reacción demostró que no sabía que estuve al bordo de la muerte.

Mi tío soltó una corta carcajada amarga y áspera

-Por Dios, ni siquiera sabías que se había accidentado ¿verdad? - la mirada de incredulidad que le lanzó mi tío lo hizo sentir incómodo, al parecer.

-Yo no-o tení-a i-dea- murmuró de manera entrecortada

- ¡Por supuesto que no tenías idea! Seguramente la zorra de tu esposa no te dijo nada, Isabella necesitaba transfusiones de sangre, te llamé maldita sea, no sabes la desesperación por la que tuve que pasar; ella estaba muriendo, Charlie, y te llamé, llamé a Renné… y nadie vino. – Un pequeño sollozo salió de mi garganta al ver los ojos de mi tío llenarse de lágrimas- Tuve que llamar a mis compañeros para que vinieran a hacer donaciones de sangre. ¡Así que no vengas a aparentar ser un padre! ¡No lo eres! Abandonaste a tu propia hija para criar a los hijos de esa bruja, siempre los has puesto a ellos por encima de Bella. – Charlie no se atrevió a debatir nada de lo que mi tío Matt le había gritado, simplemente volvió a sentarse en su silla algo perturbado

-No me importa si la herencia se pierde, Bella es lo más importante para mí. Si ella no quiere vivir con Charlie, nadie la obligará. – Mi tío Matt se levantó de su asiento con fuerza dando alarde de su enorme altura y gran masa muscular que hicieron inquietar a los otros dos hombres. - Bella cariño, no importa si tenemos que abandonar todo. Yo te apoyaré en la decisión que tomes, esto es algo que te corresponde solo a ti, la herencia es solo tuya- su mirada comprensiva hizo que en mi interior creciera un cariño y respeto más grande hacia él

-Gracias tío- contesté con voz algo ahogada porque sabía lo mucho que le dolería mi decisión- ¿Puedo hablar contigo unos minutos? - pregunté mirando a Joshua quien asintió en respuesta

Mi tío se acercó a mí y apretó mi hombro en señal de apoyo, para luego dejar la habitación. Charlie simplemente se levantó de su asiento y caminó fuera del estudio por inercia, al parecer las palabras de su hermano lo habían dejado más que consternado

-Tu dirás, Bella- Joshua habló cuando estuvo seguro que ambos hombres se habían alejado

- ¿Podrías explicarme bien las peticiones de la abuela? – el asintió y tomó el testamento para hacer lectura

-A mi única y querida nieta Isabella Marie Swan Dwyer le dejo en herencia todas mis posesiones; la mansión en California, el rancho en Texas, los negocios familiares en New York y Londres, la tienda de música en New Orleans, todas las inversiones y cuentas bancarias. Le hago entrega de todas las joyas familiares, de mis obras de arte, de la librería en Seattle y de la casa en Forks. Siendo ella mi única heredera pido que cumpla con mis siguientes peticiones:

Vivir con su padre biológico por lo menos un año

Su herencia será administrada por Joshua Thompson hasta que ella cumpla veintiún años

Después de entregados los bienes de manera legítima a Isabella Marie Swan Dwyer, ella tomará la decisión de otorgarle una propiedad, cualquiera que ella desee y/o le parezca conveniente a Mathew Connor Swan y a Charlie Thomas Swan

Suspiré al volver a escuchar la lectura del testamento de mi abuela, hace tan solo dos semanas que falleció y me resultaba terriblemente doloroso tener que tomar una decisión para quedarme con todas sus cosas, cosas por las que ella y mi abuelo trabajaron tanto, tan duro, para darle lo mejor a su familia.

-Sé que no es fácil para ti, Bella- Joshua se recargó contra el sillón y lanzó un suspiro- Le dije a Marie que esto sucedería, y realmente no entiendo porque estipuló esta condición. Se supone que debo ser imparcial, pero esta vez le doy toda la razón a Matt. – arqueé una ceja divertida haciéndolo reír- Nunca he estado de parte de ninguno, siempre pelean por alguna estupidez, pero puedo decir que siempre estaré de tu lado- me quedé sorprendida al oírlo.

Joshua siempre había sido el abogado de la familia, él y mi abuelo fueron grandes amigos y cuando Charles Swan falleció se convirtió en un aliado inseparable de la abuela Marie, ayudándole con las riendas de los negocios. Todos le teníamos un gran aprecio, y lo respetábamos tal y como lo hacíamos con mis abuelos.

-Si yo decidiera no cumplir con esa cláusula ¿Qué sucedería? – pregunté resignándome al saber con antelación cuál sería su respuesta

-Los negocios pasarían a estar en manos de los accionistas y las pertenencias familiares serían subastadas- contuve un gemido ante su respuesta. No quería vivir con Charlie, de hecho, no quería a Charlie cerca de mí de ninguna manera y ni hablar de su esposa.

Pero por otro lado sentía que se lo debía a la abuela, ella siempre se hizo cargo de mí con tanto amor y cariño y dejar que todas sus cosas, por las que con tanto sacrificio había trabajado junto al abuelo, y todos sus recuerdos pasaran a manos de personas desconocidas simplemente me ponía nostálgica. Además, sabía con antelación lo que sucedería con las personas que dependían de estos negocios y propiedades si pasaban a manos de alguien distinto a la familia, miles de trabajadores se quedarían sin sus empleos.

Uno de los principales ejemplos los tenía justo ahora con lo que estaba sucediendo con la tienda de música en New Orleans y este empresario rico demasiado pedante que se estaba adueñando de varias propiedades para construir un centro comercial.

Nos habíamos negado a vender sin pensar en la jugosa oferta que nos hizo, ninguna cifra se comparaba con lo mucho que le ayudaba esta tienda a la comunidad otorgándole becas de música a chicos con talento y sin recursos. Después del huracán montones de familias lo perdieron todo y años después la pobreza y desigualdad sigue latente en la mitad de la ciudad. No podíamos quitarles a esas personas esa pequeña oportunidad para cumplir sus sueños.

-Está bien, iré a vivir con Charlie durante un año- Joshua sonrió ante mi respuesta

-Un año pasa rápido, ya lo verás. – sonreí ante sus palabras entusiastas, aunque realmente por dentro estaba gritando

-Eso espero- hablé con la voz entrecortada.

De verdad esperaba que fuese así, no había estado cerca de Charlie desde que tenía ocho años, recibía una tarjeta y un regalo por mi cumpleaños o navidad de parte de él, pero no puedo decir que él fuese una constante en mi vida, al igual que Renné, ninguno de mis progenitores había mostrado ningún interés en mí.

Solo rogaba por que la decisión que acabo de tomar no me genere más conflictos de los que ya tengo.

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ȜȜȜȜ

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- ¿Estás segura de esto pequeña Ella? – suspiré a la pregunta de mi tío Matt, estábamos en el aeropuerto esperando el vuelo que me llevaría a Forks, Charlie se había ido una semana atrás para tener todo preparado para mi estadía.

-No, no lo estoy para nada- sacudí mi cabeza suspirando

-Quédate, cielo. No tienes que ir- sonreí levemente. Había perdido la cuenta de cuantas veces me había repetido eso mismo en la última semana

-Lo sé. Sabes que quisiera quedarme contigo- dije tratando de contener el impulso que me decía que mandara todo al carajo- Pero es algo que debo hacer- añadí haciéndolo gruñir

-No debes hacer nada- él giró sus ojos azules haciendo una mueca de desagrado- Sólo te sientes culpable y en deuda

-Puede que sí- respondí mordiendo nerviosamente mi labio inferior- Pero si me quedo es una decisión de la que seguramente me arrepentiré después, lo sabes.

-Está bien, sólo… prométeme que llamarás si necesitas algo, cualquier cosa- me apuntó con un dedo dándome la orden

-Te lo prometo, como por enésima vez- reí divertida al verlo dándome la mirada seria y seca que suele darle a los chicos que están a su mando.

-Hablo enserio- las comisuras de sus labios se elevaron- No me molestaría tener una excusa para viajar a Forks y darle una patada al trasero snob de tu padre.

Un bufido salió de mi garganta

-No puedes decir eso- le regañé- Me sentiré tentada a llamarte todos los días- una risa profunda escapó de su pecho.

Con uno de sus enormes brazos me llevó hasta él para darme un fuerte abrazo y un beso en la cabeza

-Te extrañaré niña- murmuró logrando que su leve acento sureño saliera a relucir

-Yo también tío Matt- le contesté sintiéndome algo mal por tener que alejarme de la única persona que me entendía- ¿Vas a cuidar de Shaula por mí?

-Por supuesto, te enviaré fotos cuando nazca la cría- me prometió

-De acuerdo- suspiré pesadamente cuando escuché una voz femenina anunciando el abordaje hacia Washington- Cuídate mucho, no consumas demasiada comida chatarra en mi ausencia. Mary me juró que cocinaría para ti todos los días.

Él me dio una mueca burlona

-Yo soy el adulto aquí, chica. – me crucé de brazos y le miré mal

-Tío Matt- mi advertencia hizo que torciera sus ojos

-Está bien, trataré de comer saludable. Pero de todas las personas… Mary ¿enserio? – le di una enorme sonrisa cargada de maldad

-Oh sí, ella estaba bastante animada en ayudar- asentí enérgicamente

-Ya lo creo- espetó con un deje jocoso-Es muy joven, no pasará- sacudió su cabeza haciéndome bufar

-Tienes treinta y dos, ella veintitrés. No es tanta la maldita diferencia- el arqueó una ceja al oírme maldecir, aunque no dijo nada. Ambos sabíamos que era su culpa.

-Concéntrate en tratar de sobrevivir un año sin matar a nadie, en un pueblo pequeño es más difícil esconder un crimen- revolvió mi cabello despeinándome por completo- Yo me preocuparé por mi propia vida, gracias- me dijo utilizando un tono algo irónico, golpeé uno de sus brazos para que dejara en paz mi jodido cabello

-Eres terrible para las citas, siempre eliges las peores- le miré mal mientras intentaba acomodar algunos mechones que se habían salido de mi coleta- Investigué a esa chica, Ivanna. Ella es algo así como un gran desastre

- ¿Te refieres al hecho de que se ha casado tres veces en menos de cinco años o al hecho de que su empresa familiar está en quiebra y ve en mí la mejor oportunidad económica de su vida? – lo miré sorprendida al darme cuenta que él también la había investigado, lo cual significa que no se estaba enamorando de ella, gracias a Dios. Eso sería algo realmente malo.

-Si lo sabes ¿por qué diablos sigues saliendo con ella?

-Porque si le quitas su personalidad ambiciosa e interesada y eres capaz de soportar su petulancia, te das cuenta de que hay una persona realmente interesante ahí- me reí mucho ante sus palabras

-Dios… eres un idiota. Tengo diecisiete, no seis. Se honesto, prometo no correr cuando me digas que tienen buen sexo- mi risa incrementó cuando vi que sus mejillas y sus orejas se pusieron rojas, era difícil hacerlo avergonzar.

-Jesús, Ella- sacudió su cabeza- Ve a subirte a ese jodido avión ahora- gruñó señalando el pasillo de abordaje

-Como digas- lo abracé- Avísame cuando te vayas a ir de nuevo- murmuré contra su pecho

-Lo haré dulce niña-besó mi cabeza- Ahora ve a hacerle la vida imposible a Charlie por mí. Tu motocicleta llegará en una semana, eso lo enloquecerá

Reí quedito sabiendo que él tenía razón

En verdad iba a extrañar mucho a mi tío Matt, él era una extraña mezcla entre padre y hermano para mí. Él y la abuela me habían cuidado desde que tenía ocho años, estar sin ellos alrededor iba a sentirse demasiado triste y raro.

Me separé de su abrazo dándole una pequeña sonrisa para dejarlo tranquilo, y sin tratar de reflexionar mucho tomé la manija de mi maleta y empecé a caminar hasta la zona de abordaje.

Una alta mujer de cabello caoba me dio una cálida sonrisa pidiéndome el tiquete para subir, le entregué el papel y una vez que sus ojos grises habían escaneado toda la información me deseo un buen viaje dejándome pasar.

Giré para darle un saludo de despedida a mi tío, él me devolvió el gesto mientras se llevaba un pretzel a la boca. ¿Dónde carajos había conseguido uno?

Una vez subí al avión fue sencillo ubicar mi asiento, minutos más tarde la auxiliar de vuelo hizo su coreografía para explicar las pautas de prevención así que decidí sacar un libro para distraerme durante el viaje.

Hice una mueca ante la ironía del ejemplar, El Extranjero, perfecto para calmar mis ánimos -pensé con sarcasmo-, aunque era una de mis obras favoritas, no tenía la capacidad para reflexionar sobre la moral angustiosa de la sociedad en este preciso momento. Sin embargo, era el único libro que me acompañaba, puesto que había mandado todas mis cosas tres días antes a la casa de mi padre.

Me resigné a leer el libro, era la versión original en francés. Un regalo de mi ausente madre. Por lo menos era mejor en dar obsequios que Charlie, aunque a ella no la veía desde hace nueve años.

A pesar de que ella era una perra, siempre me enviaba buenos obsequios junto con lindas postales de los lugares que había visitado. Supongo que ella piensa que alivia algo de su culpa llenándome de bienes materiales.

Había dejado de importarme desde mucho tiempo atrás la falta de afecto de ambos y sus esfuerzos por "compensarme".

El trayecto hasta Washington fue demasiado corto para mi gusto. Me abstraje en la lectura y cuando menos lo pensé ya me encontraba descendiendo del avión. Pude ver que Charlie me estaba esperando, me acerqué a él y ambos nos dimos un escueto saludo.

Me preocupaba un poco tener pasar más de tres horas en coche con mi padre, pude haber tomado un vuelo de Seattle a Portland que me reduciría bastante el trayecto, pero Charlie estaba en Seattle por alguna razón de negocios y quiso recogerme allí mismo.

Estaba convencida de lo engorroso que resultaría esto.

Él era un hombre de pocas palabras y yo… supongo que me sentía demasiado incomoda a su lado como para entablar una conversación, siento que no tengo nada que contarle y de todas maneras es más probable que terminemos discutiendo como lo hacíamos cuando hablábamos por teléfono.

Caminamos hasta su camioneta sin decir una sola palabra más, me abstuve de hacer un comentario mordaz al ver la Ford F-150, mi tío tenía toda la razón… Charlie Swan era un snob.

Ambos nos subimos al auto, gemí internamente al saber que todavía nos quedaba un largo camino hasta Forks, saqué el iPod del bolso que me había acompañado durante todo el viaje y conecté los audífonos. Me concentré en ver el paisaje a través de la ventana mientras escuchaba los acordes de Stairway to heaven.

Sonreí al recordar cuanto se había esforzado mi tío Matt en "culturizarme" respecto a la música, él se encargó de sembrar en mí el amor por todo lo clásico. La familia de mi padre siempre ha tenido una vena musical.

Mi abuelo era un gran violinista, de hecho, por su amor a la música decidió abrir la tienda en New Orleans a la cual llegan los instrumentos más nuevos del mercado cada año y también se encarga de patrocinar a jóvenes talentos.

La abuela Marie por otro lado era una buena pianista, aunque nunca llegó a tocar de manera profesional. Recuerdo que me gustaba sentarme con ella para que me enseñara una nueva melodía cada semana.

Mi tío amaba la guitarra, también tocaba la batería y el chelo, pero no solía tocar demasiado este último; sólo aprendió a tocarlo para complacer al abuelo, al igual que Charlie aprendió a tocar el violín por obligación.

Yo resulté siendo el experimento de todos. Desde pequeña me inscribieron a clases de violín; mi tío decidió que no quería ser el único que tocara un instrumento tan aburrido como el chelo y me llevó a clases para que los dos compartiéramos el mismo sentimiento de aburrición, y la abuela se sentaba tres días a la semana conmigo para darme tutorías de piano.

Cuando tenía doce empecé a interesarme por el rock gracias a la influencia del tío Matt, así que él me enseñó a tocar la guitarra. Después tuve un pequeño enamoramiento con el arpa y supliqué para que me pagaran las clases.

Mi abuela solía llamarme su pequeña prodigio.

Tamborileé mis dedos contra el marco de la ventana del auto al compás de la música dejándome llevar por la melodía cuando mis reflejos me permitieron ver que Charlie estaba moviendo su boca mientras trataba de mirarme sin perder la vista de la carretera.

- ¿Disculpa? - me quité los audífonos al no escucharle bien.

El suspiró un poco incómodo

-Mmm te pregunté sobre tus últimas vacaciones, hace dos meses llamé y mamá me dijo que estabas en Europa- su mirada se puso algo nostálgica al hablar de la abuela

-A sí... mmm estuvieron bien, supongo- me encogí un poco de hombros- Volví hace poco cuando ella empezó a enfermar

-¿Cómo lo llevas?- me preguntó dándome una leve mirada de lo que parecía ser preocupación

-Me hace falta- solté frunciendo el ceño- Pero ella habló conmigo todos los días sobre... todo- comenté jugando un poco con el delgado cable de los audífonos- De alguna manera se encargó de que estuviera preparada para lo que iba a suceder, así que no ha sido tan doloroso enfrentar su muerte.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no derramó ninguna.

Ambos nos quedamos en silencio un rato.

No me atreví a hacerle la misma pregunta, a preocuparme por saber cómo se sentía. Sin embargo, podía notar la culpabilidad en su rostro.

La abuela lo había llamado para pedirle que la visitara una semana antes de morir, pero él dijo que tenía un negocio muy importante para atender en Canadá por el que trabajó durante meses. Ella lo entendió y le dijo que le quería, le sugirió darse una vuelta por California si su agenda se despejaba.

Jamás le mencionó que estaba enferma o que había tenido dos preinfartos en menos de un mes, además nos prohibió a todos comentarle algo a Charlie al respecto.

Noté como tomaba una profunda respiración para luego soltar el aire en una sonora exhalación.

-Yo… ¿cuándo sucedió lo del accidente? – su pregunta me hizo tensar de inmediato

-Un poco más de un año- mi respuesta sonó demasiado seca

- ¿Qué sucedió? – su tono cauteloso me irritó levemente

-Un hombre ebrio no respetó la luz roja, yo iba cruzando la calle y me elevó por encima del parabrisas- traté de resumir en pocas palabras lo que había sucedido

-Por Dios…- sacudió su cabeza consternado- Isabella yo…

-No importa- le interrumpí volviendo a fijar mi vista en la carretera que corría a través de la ventana

-Por supuesto que importa, yo no tenía idea de lo que sucedió, de lo contrario…- me reí irónicamente deteniendo su discurso

-Ambos sabemos que eso es mentira- espeté tranquilamente- Tu trabajo siempre ha estado primero, de hecho, todo ha estado para ti primero menos yo

-Eso no es cierto- su rostro se crispó un poco

-Charlie, no quiero tener esta conversación, enserio- inflé mis mejillas con molestia

-Sé que no he sido el mejor padre, pero te amo. Eres mi hija- cerré mis ojos suspirando

-Claro- le contesté para no entrar en polémica

El gruñó por lo bajo y no dijo nada más.

Me enfurecía un poco que tratara de aparentar ser un padre preocupado después de todo lo que ha sucedido. Si no fuera porque teníamos el mismo color de ojos achocolatado y el cabello castaño rojizo pensaría fácilmente que él de ninguna jodida manera podía ser mi padre. Ambos nos poníamos completamente incomodos, fríos y distantes en la presencia del otro, ni siquiera nos conocíamos bien.

Apoyé mi cabeza contra el cristal rogando para que el sueño viniese a mí.

Sólo he estado un poco más de veinte minutos en el auto con Charlie y ya quería volver a casa con el tío Matt. Una parte dentro de mí se siente como una mala persona por ser tan perra con mi padre, pero la otra parte, la mayor parte, en realidad se siente como si se lo tuviera merecido.

De cualquier manera, no quería que nuestros problemas se volvieran más grandes, mi propósito era sobrevivir este año y luego irme a vivir a nuestro acogedor rancho en Texas, así que mientras más lograra controlar mi temperamento y mi boca respecto a mi padre, más fácil sería cumplir con mi objetivo.

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ȜȜȜȜ

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Después de un poco más de tres horas pude vislumbrar el letrero de Bienvenidos a Forks, desde hacía rato la lluvia no había desamparado el clima, sabía que era algo inevitable en el lugar al que nos dirigíamos. Forks es la localidad más lluviosa en los Estados Unidos, así que ya me había hecho la idea de dejar atrás el cálido y abrazador sol de California.

Aunque me gustaba el paisaje de Forks, era hermoso. Todo se teñía de color verde: los árboles, el suelo y los troncos cubiertos de helechos y musgo; además unas flores preciosas crecían en medio de toda esa naturaleza. No era tan malo después de todo estar en un ambiente más tranquilo y menos ajetreado que el de San Francisco.

Finalmente llegamos a la casa de Charlie. Me sorprendí al verla ya que realmente no se parecía en nada a la pequeña casa de dos habitaciones que habían comprado mis abuelos poco después de su matrimonio, en lugar de eso había una casa enorme con ínfulas de mansión.

El viejo porche dejó de existir para darle paso a una espléndida estructura moderna blanca de lo que parecían ser tres pisos. La construcción daba la sensación de que se edificaba hacia diferentes lados, sin seguir ninguna clase de línea recta.

- ¿Qué te parece? – me preguntó mientras salíamos del auto

Lo primero que me vino a la mente es que me parecía algo pretenciosa, pero no tuve el valor de decirlo.

-Está muy diferente- lo que no era ninguna mentira- Es bonita- dije con honestidad, simplemente me parecía menos hogareña de lo que recordaba de la anterior versión.

-Instalé tus cosas en la habitación del tercer piso, es la más grande y creo que te gustará tener algo de buena vista, esa tiene un enorme ventanal que da hacia el patio trasero que está junto al bosque- me quedé un poco conmocionada por lo que me acababa de decir

-Eso es estupendo, gracias. Te lo agradezco de verdad- él al igual que yo quedó sorprendido

-De nada, eres bienvenida- farfulló un poco avergonzado ante mis palabras.

Al entrar a la casa me percaté de que los recuerdos que me ataban a mi infancia se esfumaron de inmediato, lo cual era algo bueno, supongo.

La voz de una mujer hizo eco hasta llegar a nosotros

-Charlie, cariño ¿eres tú? - preguntó acercándose, suspiré levemente preparándome para lo que venía.

-Sí, acabamos de llegar, Sue- contestó mi padre quitándose su chaqueta

Una mujer de largos cabellos negros corrió hasta mi padre dándole un abrazo

-Te extrañé demasiado, no puedo creer que te retuvieran dos días para cerrar ese negocio- murmuró contra su pecho haciendo reír a mi padre, lo cual me causó una especie de cosquilleo incómodo, nunca lo había escuchado reír.

-También te extrañé, pero valió la pena eh- ella le sonrió dándole un beso, aparté mis ojos al ver el momento tan intimo y me concentre en mirar los distintos patrones de la alfombra, era muy bonita, del tipo artesanal.

-Sabes que me cuesta apartarme mucho tiempo de ti

-No fue tanto, además pudiste tener espacio para ti ¿no ibas a ir a visitar a Amelie en la Push? - preguntó mi padre de vuelta con tono divertido

-Bueno, sabes que cuando quieres a alguien siempre lo quieres tener cerca- mis labios se curvaron al escucharla

Fuiste muy discreta… perra.

Mi padre se aclaró la garganta ante esto y de inmediato terminó el tema

-Prometo llevarte conmigo la próxima vez- sentí como era penetrada por ambas miradas así que levanté mi cabeza con una sonrisa

-Qué bueno volver a verte Sue- canturreé animada al ver sus ojos negros dándome una mirada seria

-Igualmente Isabella, no sabes lo felices que estamos por tenerte aquí- respondió entre dientes colocando una sonrisa falsa en su rostro, se acercó a mí dándome un abrazo.

El jodido abrazo de Judas.

Se lo devolví y sonreí al pensar que me iba a ir con ella directamente al infierno.

-Bueno, ¿por qué no dejas que te enseñe tu cuarto? – habló mi padre viendo con algo de desconfianza temerosa nuestra pequeña escena.

-Eso sería genial, haz que Isabella se sienta cómoda mientras les preparo una rica cena- juro que pude sentir su maldad destilar en las últimas palabras, un pequeño estremecimiento me recorrió por todo el cuerpo.

Sentí una punzada en mi cabeza ante el recuerdo que despertó. Seguía siendo la misma arpía de siempre.

Seguí a Charlie escaleras arriba hasta el último piso, quiso enseñarme la casa, pero alegué que estaba algo cansada por el viaje, así que acordábamos que me la mostraría después.

Me sorprendí gratamente al ver la habitación, no colisionaba demasiado con mi personalidad.

La cama tenía un edredón con franjas en distintos tonos de violeta y un estampado de flores que se veía acogedor, tenía un armario bastante grande en color blanco y un librero moderno con espacios a cuadros pegado a la pared. Había sillones que iban a juego con los colores del edredón y un sofá estaba junto al enorme ventanal que daba vista al bosque.

También me había conseguido un espacioso escritorio negro sobre el que reposaba una computadora, aunque esta última no era necesaria puesto que traía mi laptop, le agradecí mucho el gesto.

Luego de que se fue para darme espacio para acomodarme solté un grito bajo de alegría al darme cuenta que la delgada puerta que pensé, era una extensión del armario en realidad daba acceso a un cuarto de baño.

Una de las ventajas de Charlie era que no insistía mucho en quedarse revoloteando alrededor, a diferencia de su hermano, que quería entrometerse en todo lo que hiciera. Esto me permitió sentarme en el sofá para contemplar como caía la lluvia a través del ventanal, volviendo más verde el paisaje que tenía frente a mí- si es que era esto posible- y derramar unas cuantas lágrimas de tristeza.

Secándome mis mejillas con fuerza, decidí que tenía la opción de hacer un drama de esto o tratar de ser lo más positiva posible para alivianar la frustración de lo que sería mi vida por todo un año, así que elegí lo segundo.

Después de desempacar todos mis libros y acomodarlos en la repisa guardé mi ropa en el armario, había tenido que dejar atrás la mayoría de mis prendas. Mi guardarropa de California no me era de mucha utilidad para sobrevivir al frío clima de Forks. Alcancé a comprar algunas prendas unos días antes, pero en algún momento deberé viajar a Portland a comprarme algunos conjuntos más.

Luego de que terminé y acomodé mi guitarra en una de las esquinas de la habitación, tomé mi neceser y entré al cuarto de baño para asearme. Examiné mi rostro cansado en el espejo y suspiré con desanimo al ver los rastros de las ojeras que me han acompañado desde la muerte de la abuela mientras empezaba a cepillar mi cabello enredado. Vivir en California me había ayudado un poco a dejar mi piel extremadamente blanca para lucir levemente bronceada, pero me resigné a la idea de que nunca obtendría un bronceado natural igual al de las chicas de allí.

Desde que era niña era demasiado delgada, y aunque la gimnasia y el baile me habían ayudado a ganar algo de curvas, no era alguien que realmente estuviera fuera de lo común.

Como sea, no era mi apariencia la que me preocupaba en absoluto, sino mi precaria habilidad para encajar en un lugar. Nunca había logrado compenetrar bien con la gente de mi edad y por lo general estaba rodeada de personas mayores que no se preocupaban mucho por perder el tiempo con alguien tan joven.

El único que parecía estar a mi mismo ritmo era mi tío Matt, aunque nuestras personalidades distaban demasiado en algunas cosas. Él era más sociable que yo, al menos. A mí la cabeza no me funcionaba bien, esa es la única excusa que encuentro para mi incapacidad de encajar en mi entorno, aun si un montón de pruebas dicen lo contrario.

Me puse mi pijama después de asearme y me metí a la cama. No había ninguna manera en la que quisiera bajar a comer después de lo que dijo Sue, así que lo mejor era dormir hasta el otro día y levantarme temprano para ser yo quien preparara el desayuno y estuviera segura que no había nada riesgoso en mis alimentos.

El sonido de la lluvia me ayudó a quedarme dormida. Sentí vagamente en medio de mi sueño como alguien abría la puerta de mi habitación para ser cerrada de nuevo silenciosamente segundos más tarde, supongo que fue mi padre para invitarme a cenar. Luego de esto quede profundamente dormida en compañía del tatareo de a lluvia.

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Un gran saludo para ti que abriste este fic y te tomaste el tiempo de leer el primer capitulo de esta historia. Esta es una idea que vengo plasmando en mi cabeza desde hace algún tiempo, pero aún no se a donde nos llevará.


Esta historia tambien se está publicando en FanFiction bajo este mismo usuario. 

Por favor deja tus comentarios y opiniones, los recibiré con el mayor cariño y agradecimiento del mundo. Esto es un proyecto que hago por diversión y me encantaría saber que piensan.

 

 

 

Capítulo 2: Instituto

 


 


 
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