El Club de los Corazones Solitarios

Autor: Katrinna
Género: Romance
Fecha Creación: 16/09/2013
Fecha Actualización: 23/09/2013
Finalizado: NO
Votos: 0
Comentarios: 0
Visitas: 4089
Capítulos: 3

 

Bella está harta de los chicos y harta de salir con ellos, de modo que hace un juramento: <>. Ha sufrido demasiadas malas experiencias y le han hecho daño demasiados chicos. Pero no le va a volver a pasar, ya que decirde formar el Club de los Corazones Solitarios y no quedar con chicos nunca más.

Bella no es la única cansada de la forma en que las chicas cambian (Casi siempre a peor) para conseguir al chico de sus sueños... Poco a poco sus amigas y todas las chicas del instituto se van sumando al Club de los Corazones Solitarios. Sin que Bella se lo esperem el Club se convierte en una auténtica revolución y ella en la chica más popular del instituto por renunciar a las citas amorosas, lo que resulta ser una lástima, ya que ha encontrado a cierto chico que, a su pesar, le gusta... el único chico por el que merecería la pena darle otra oportunidad al amor.

 

Bien, este es un no muy conocido libro que a mí, personalmente, me encanta y que no puedo dejar de recomendaros. Su autora es Elizabeth Eulberg y podréis encontrarlo fácilmente en la web. Añadiré solo algunos cambios en los nombres y apariencia física siempre que coincida con el resto de la historia. Un beso c:

 

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Capítulo 2: Uno

Cuando tenía cinco años, caminé hasta el altar con el hombre de mis sueños.

Bueno, dejémoslo en <<el niño>> de mis sueños. También tenía cinco años.

Conocía a Jacob Black prácticamente desde que nací. Su padre y el mío eran amigos de la niñez y, todos los años, Jacob y sus padres pasaban el verano con mi familia. Mi álbum de recuerdos de la infancia está lleno de fotos de los dos : bañándonos juntos, de bebés; jugando en la casa del árbol del jardín trasero y -mi preferida- disfrazadores de novios en miniatura en la boda de mi prima. (Poco después, colgué la foto con orgullo en la pared de mi cuarto: yo, con mi vestido blanco; Jake, con su esmoquin).

Todo el mundo bromeaba y aseguraba que algún día nos casaríamos de verdad. Jake y yo también lo creíamos. Nos considerábamos la pareja perfecta. No me importaba jugar a la guerra con Jake, y él llegó a jugar con mis muñecas (aunque nunca lo admitió). Me empujaba en los columpios y yo le ayudaba a organizar sus muñecos de acción. Jake opinaba que estaba preciosa con mis coletas, y yo pensaba que era muy guapo (incluso en su breve etapa de gordinflón). Sus padres me caían bien, y a él le caían bien los míos. Yo quería un bulldog inglés y Jake, un pug. Los macarrones con queso eran mi plato favorito, y el suyo también.

¿Qué más podría pedir una chica?

Para mí, esperar con ilusión la llegada del verano equivalía a esperar con ilusión a Jake. Como resultado, casi todos mis recuerdos tenían que ver con él:

 

ღ Mi primer beso (en mi casita del árbol, cuando teníamos ocho años. Le propiné un puñetazo y, luego, me echñe a llorar).

ღ La primera vez que cogí de la mano a un chico (cuando nos perdimos durante una yincana en tercero de primaria).

ღ Mi primera tarjeta de San Valentín (un corazón de cartulina roja con mi nombre escrito).

ღ Mi primera acampada (cuando teníamos diez años, instalamos una tienda en el jardín trasero y nos pasamos la noche a la intemperie, solos los dos).

ღ La primera vez qu eengañé a mis padres adrede (el año pasado me monté sola en el tren a Chicago para ver a Jake. Les dije a mis padres que iba a dormir en casa de Alice, mi mejor amiga).

ღ Nuestro primer beso de verdad (catorce años. Esta vez no em defendí).

 

Después de aquel beso, mi entusiasmo por la llegada del verano se incrementó. Ya no eran juegos de niños. Nuestros sentimientos eran auténticos, diferentes. El corazón ya no era de cartulina: estaba vivo, latía... Era de verdad.

Cuando pensaba en el verano, pensaba en Jake. Cuando pensaba en el amor, pensaba en Jake. Cuando pensaba en cualquier cosa, pensaba en Jake.

Sabía que aquel verano iba a ocurrir. Jake y yo estaríamos juntos.

El último mes de instituto me resultó insoportable. Inicié la cuenta atrás de su llegada. Salía de compras con mis amigas en busca de ropa para gustar a Jake. Incluso me compré mi primer biquini pensando en él. Organicé mi horario de trabajo en la cínica dental de mi padre adaptándolo al horario de Jake en el club de campo. No quería que nada se interpusiera entre nosotros.

Y entonces, sucedió.

Allí estaba.

Más alto.

Más mayor.

Ya no era solo guapo, sino sexy.

Y era mío.

Quería estar conmigo. Y yo, con él. Parecía así de simple.

Al poco tiempo, estábamos juntos. Por fin, juntos de verdad.

Solo que no fue el cuento de hadas que yo había esperado.

Porque los chicos cambian.

Mienten.

Te pisotean el corazón..

A fuerza de desengaños, descubrí que ni los cuentos de hadas ni el amor verdadero existen.

Que el chico perfecto no existe.

¿Y esa adorable foto de una inocente novia en miniatura con el chico que algún día le partiría el corazón?

Tampoco existía.

Me quedé mirando como ardía en llamas.

 

Capítulo 1: Prefacio. Capítulo 3: Dos

 


 


 
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