Amantes Inocentes

Autor: jaedbellsnessi
Género: Romance
Fecha Creación: 19/09/2016
Fecha Actualización: 21/12/2018
Finalizado: NO
Votos: 2
Comentarios: 3
Visitas: 5689
Capítulos: 11

Edward ha vivido el peligroso amor de Isabella, pero esta vez no sera así, ella lo deja en un intento de salvarle la vida y nuestro chico encuentra a la Princesa Quileutes que felizmente tratara de ocupar un lugar en su corazón ¿Lo lograra?... Continuación de Cambio de Roles ¡Espero que les guste! Adaptación de la novela de Meyers, Luna Nueva.

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Capítulo 1: Capitulo 1

Capitulo 1

Feliz cumpleaños Edward…

Me desperté sobresaltado totalmente bañado en sudor. La luz que entraba por mi ventana era mortecina y casi lúgubre propio de un día nublado aquí en Forks, muy distinto al sol que me había cegado en mi pesadilla, un sol radiante que aun sentía en la piel.

 Solo había sido un sueño, solo eso ¿Por qué colocarme paranoico? Solo era un sueño, por lo que sin pensarlo mucho salte de la cama y arranque el calendario que marcaba trece de septiembre encerrado en corazones y coronas para lanzarlo por la ventana, a veces mi novia podía ser ridículamente cursi.

Hoy mi sueño tenía un sentido profético, era oficialmente el día en que cumplo mayoría de edad, los tan anhelados dieciocho años para todo chico que quiere ser hombre, sinceramente esas son puras mierdas ¡Simplemente no es tan feliz como todos dicen que lo es! Recuerdo cuando los chicos se volvieron mayores, estaban emocionados y no había nadie que los parara, en su momento quise que llegara rápido ¿Ahora? Ahora solo quiero que no me fuera pasado, por el simple hecho que este día tan temido me hacía ver que cada día envejezco más.

Los dieciocho que Isabella nunca llegaría a cumplir.

Entre en la ducha y evite de forma deliberada mi reflejo en el espejo por miedo a lo que veré, es irracional lo sé, pero mi sueño fue tan claro y vivido que pude sentir la piel arrugada, los huesos débiles y el cansancio tanto en el cuerpo como en el alma, en mi sueño era viejo y lleno de canas al lado de una esplendorosa Isabella insoportablemente hermosa y joven, me estremecí debajo del agua caliente y sin más ni más me salí de la ducha, tuve que mirarme al espejo cuando me lavaba los dientes y como el idiota que soy busque indicios de arrugas o canas pero no, no tenia, por supuesto que no.

 Solo había sido un sueño… pero también mi peor pesadilla.

Me salte el desayuno porque no tenía ganas de parecer feliz cuando no lo era, mi padre se había esmerado con los regalos que pedí que no me hicieran y supe que Lizzi lo había sonsacado para que cambiara de opinión, Anthony era uno de los pocos que me iba a hacer caso ¿Cómo fue su correo? Te gustaran los regalos Anthony y yo nos hemos coordinado, bueno, en realidad, yo coordine a Anthony y el solo acepto contento y enserio quería sentirme entusiasmado pero no puedo, cada vez que intentaba sonreír me provocaba golpear algo.

Trate de calmarme mientras conducía hacia la escuela. Me era imposible, insoportablemente imposible. Resultaba difícil eliminarse la imagen del abuelito (me negaba a verlo como yo mismo) y solo pude sentir desesperación cuando entre en el conocido estacionamiento del Instituto de Forks, Isabella… mi hermosa y espectacular novia estaba esperándome sentada en su automóvil como todos los días, solo que estaba vez ella se reía sosteniéndose el estomago por vaya a saber qué cosa habría dicho Alison su pequeña hermana.

El sueño no le hacía justicia, en realidad nunca jamás le haría justicia. Ella era tan espectacular como una ofrenda creada para algún dios pagano de la belleza. Después de medio año juntos, todavía no podía creer que estuviera esperándome a mí y solo a mí.

Y Alice también.

Resople cerrando de golpe la puerta de mi camioneta, ella tenía una mirada excitada y enloquecida en sus lindos ojos dorados, puse mala cara y seguí caminando directo hacía mis clases por supuesto se me olvido que estaba con dos vampiras súper poderosas por lo que estuvieron frente a mí en cuestiones de segundos y una de ellas tenía una enorme caja cuadrada de color plateada.

Las odie un poquito por eso.

— No — la apunte con un dedo.

La pequeña vampira abrió sus ojos inocentemente.

— pero Edward…—

— ¡No! ¡Simplemente no Alice! —

— ¡Te vi abrirlo y te gusto! —

Gruñí y seguí caminando.

— Edward estás siendo ridículo, es solo un regalo, la mayoría de las personas le gustan los regalos — me volvió a bloquear el paso y me cruce de brazos resoplando, me dolía ignorar a mi hermosa novia, era casi un delito pero la veía sonriendo como el gato rizón disfrutando de todo esto y no quería exponerla a mi mal temperamento esta mañana.

— ¿Si acepto el regalo me dejaras en paz? — Ella lo pensó durante un momento y después asintió — bien, gracias que gran detalle de tu parte — sonreí oscamente pero no pareció importarle porque salto a mis brazos con su rostro de duende resplandeciendo a más no poder.

— ¡Feliz cumpleaños Eddie! —

— ¡Cállate, tú duende malvada! — lo peor sería que alguien la escuchara y comenzara alguna clase de celebración o algo así.

Se echo a reír entusiasmada.

— ¿Cuándo vas a abrirlo? ¿Ahora o luego? — la mire feo por lo que decidió ser inteligente y no seguir presionando mi precario autocontrol — bien tal vez luego… ¿Te gusto la cámara de Anthony? ¿Y el álbum de Lizzi? Me pareció una idea estupenda. Solo te vuelves mayor una vez en la vida, así que es bueno documentar toda la experiencia —

— ¿Cuántas veces te has hecho mayor tú? —

Coloco los ojos en blanco.

— eso es distinto —

— Bien, ahora déjame en paz — sonrió y asintió empezando a caminar delante de nosotros como si bailara.

Me gire hacia Isabella (o como a ella le gustaba que le dijeran Bella) y sonreí tomándola de las manos, todo se me olvido incluyendo mi mal humor y me sumergí en esos hermosos ojos que eran como el oro liquido, mi corazón sufrió un apretón bastante dulce y al que me había acostumbrado. Ella sonrío al escuchar el tartamudeo y rodeo mi cuello con sus brazos, rozando su piel, que era suave, dura y helada, con la mía expuesta.

— Hola hermosa — la salude sonriendo de medio lado, esa que me tomo tiempo descubrir pero sabía que era su favorita.

— Hola hermoso — coloque los ojos en blanco y ella soltó una risita antes de colocarse de puntitas y regalarme un roce de sus labios carnosos del color de las rosas rojas — así que tal y como lo exigiste con tu orgullo de chico malo no me permites que te felicite por tu cumpleaños ¿Correcto? — Asentí abrazándola por la cintura mientras empezábamos a caminar hacia nuestra clase — solo me aseguraba, la mayoría de la gente disfruta con esto de los cumpleaños y los regalos… —

—… y también la mayoría de las chicas disfrutan con eso de usar tacones de marca súper altos pero ¿Qué se puede hacer, no Isabella? — la interrumpí resaltándole algo que en definitiva me seguía molestando.

Hace un mes se cumplió el plazo que Alice y ella habían apostado. Ahora me tocaba ver a mi esplendorosa novia en Converses y no en sus muy fabulosamente caliente, muy calientes, zapatos, le insistí y use todas mis tácticas conocidas de seducción (las cuales no eran muchas) pero nada logro que los usara todo el tiempo. Alice siendo una metiche como siempre, rompió a reír provocando que el sonido fuera como el repique del viento.

— Ustedes son tan raros — se burlo riendo de nuevo.

— Enana prometiste que ya no te meterías conmigo hoy — le reclame con el ceño fruncido, ella se dio la vuelta con sus ojos brillantes.

— dije que te dejaría en paz, más no especifique desde que momento lo haría. No entiendo ¿Qué sucede contigo? Todo el mundo siempre disfruta de estas cosas, se supone que se van a aportar bien contigo y te dejaran hacer lo que quieras ¿Qué hay de malo con eso? — lucia sinceramente confundida.

— Pues hacerme viejo — murmure sin ganas, a mi lado sentí como Bella se colocaba tensa y su sonrisa se convertía en una fina línea dura.

— Tener dieciocho no es ser muy viejo — me replico enroscando su brazo con el mío — tengo entendido que los hombres no se preocupan por los años que cumplen hasta los cuarenta, que es cuando les pasa la crisis y ese tipo de cosas —

— eso sigue significando que me estoy colocando viejo —

— ¿No será que te preocupa ser mayor que Bella? —

Rodé los ojos.

— Por supuesto que no, es natural que el hombre sea mayor que la mujer — sonreí un poco — con eso me siento bien… hasta cierto punto —

— ¿Qué punto? — pregunto intrigada.

— ¿Hasta los veinte? — conteste ladeando la cabeza confundido, porque ni yo sabía hasta que punto podría ser soportable, pero de algo estaba empezando a darme cuenta, si Bella iba ser menor de veinte yo también quiero serlo.

Isabella suspiro.

Sabía su postura con respecto a esta conversación. Se había cerrado total y completamente a cualquier clase de futuro que incluyera mi transformación, aunque no entendía de donde venia su disgusto. Convertirse en un vampiro no era tan malo si lo hacías al estilo de los Cullen ¿Qué tenia de bueno la mortalidad? Pero Isabella no daba el brazo a torcer por lo que lo llamo un impasse.

— ¿A qué hora llegaras a casa? — continuo Alice cambiando de tema, se dio cuenta que quería cambiar de conversación y a juzgar por su expresión decidida supe que se traía algo entre manos.

— ¿Tenía que ir? — pregunte.

— Claro que si — replico.

— Nunca me entere — rebatí.

— Te lo estoy diciendo ahora — contraataco.

— Alison…— murmure.

— ¡Hay por favor! — se quejo — no nos iras a arruinar toda la diversión con esa cara y esa aptitud de mierda ¿Verdad? —

— ¡Cuida tu lenguaje! — Chille apuntándola con un dedo — Carlisle me regaño por ser mala influencia para ustedes — sonreí recordando el día en que me lo dijo, Alice se desespero por vaya a saber qué cosa (es Alice cualquier cosa podría desesperarle) y estaba insultando a alguien en otro idioma — además creía que mi cumpleaños era para tener lo que yo deseara — proteste logrando que le brillaran los ojos por el reto.

— Edward…— su voz tenía ese tono amenazante.

— Iremos después que pasemos por la casa de Anthony — comunico Isabella ignorándome por completo.

— Tengo que trabajar — dije frunciéndole el ceño.

— En realidad, no — Alice sonrío disfrutando de tener todo controlado — ya hable con tu jefa y todo está arreglado, me dijo que te deseara feliz cumpleaños —

— Pues… pues… lo cierto es que tampoco puedo ir — solté buscando desesperadamente una excusa — aprovechare ese tiempo para ver Romeo y Julieta, lo necesito para la clase de literatura, el profesor Mason me hecho un regaño porque se acerca la fecha limite y no eh entregado el ensayo —

— ¡No fue un regaño! ¡Fue un recordatorio amistoso! — Farfullo Alice impaciente — además no necesitas verlo, tienes una novia que se sabe Romeo y Julieta de memoria —

— pero el profesor Mason dice que también deberíamos verlo representado para ser capaces de apreciarlo verdaderamente, así era la forma en que Shakespeare quería que fuera — asentí para enfatizar que era muy importante, de reojo vi que Bella rodo los ojos y Alice empezaba a desesperarse.

— ¡Bella te obligo a ver la película para apoyarte la flojera de leer algo tan cursi! — me acuso deteniéndose delante de mí, con el ceño fruncido y las manos en las caderas.

Parecía una pequeña y adorable muñeca enojada.

— Pero no en la versión de los setenta, el profesor Mason dice que es la mejor interpretación de todas las versiones que han salido y en serio quiero verla — finalmente Alice perdió su paciencia y me estrecho los ojos en forma de amenaza.

— mira Edward si quieres puedes ponerte difícil o fácil, tú sabrás, pero así me toque amarrarte y llevarte a mi espalda tu estarás de un modo u otro…—

Isabella se colocó en medio de nuestra pequeña lucha de voluntades.

— Alice si Edward quiere ver la película, que la vea, es su cumpleaños —

— Así es — asentí enfáticamente.

— Iremos en eso de las siete — continuo con una media sonrisa — así te dará más tiempo de terminar todo  —

— ¿Qué? ¡No! ¡Traidora! — chille resoplando.

La risa de la pequeña duende malvada resonó de nuevo.

— eso suena estupendo, asegúrate que habra el regalo y se lo ponga para esta noche, veras que te la pasas estupendo ¡Te veré esta noche Edward! — me regalo una enorme sonrisa con todos sus dientes expuestos, luego me agarro las mejillas y me obligo a bajar hasta que ella pudiera plantar un beso en una de ellas.

Un segundo después salió disparada hacia su clase.

— Isabella por favor…— empecé a suplicar pero me callo colocándome un dedo en los labios.

— ya lo discutiremos luego, llegaremos tarde a clases —

Nadie se molesto en mirarnos mientras nos acomodábamos en nuestros asientos, Bella y yo llevábamos suficiente tiempo saliendo como para que fuera objeto de habladurías, aunque a mi pesar siempre unos que otros se han embelesado en ella, lo cual es normal sobre todo cuando se ríe, es toda una maravilla hacerla reír. Ni siquiera Jessica se molesto en dirigirme la mirada de borreguito a medio morir, al parecer ya había aceptado que solo podíamos ser amigos, estaba cambiada este verano, dejo las faldas extremadamente cortas por unos jeans ajustados e intentaba hacer que sus camisas se parecieran muchos a la de cierta señorita de cabellos castaños, pero era imposible si quiera tratar de igualar el aspecto sencillo y sensual de Isabella.

Conforme pasaba el día estaba tratando por todos los medios de eludir lo que pasaba en la casa Cullen, realmente no estaba de ánimos para nada y de por si el motivo de la celebración es sombría (al menos para mí) además estaba más que seguro que ellos tanto como mis padres habían ignorado el hecho de que no quería regalos de ningún tipo.

Nunca tuve mucho dinero, pero eso nunca me había preocupado jamás, Lizzi me crio con su sueldo de maestra, mientras que Anthony solo aportaba cuando era necesario ya que no se estaba volviendo precisamente rico con su sueldo de policía de una pequeña localidad como Forks. Mi único ingreso personal venia de tres días a la semana que trabajaba en la tienda local de artículos deportivos, lo cual era afortunado ¿Conseguir trabajo en un minúsculo pueblo como este? Pero lo hice, lo cual me permitía aumentar mi macroscópico fondo para la universidad, en realidad ese era el plan B porque todavía no perdía las esperanzas en el plan A, aunque Isabella estaba tan obsesionada con que siguiera siendo humano que…

Isabella tenía demasiado dinero, tanto así que carecía de significado para ella y el resto de su familia. Según ellos es algo que se acumula con el tiempo y claro, también resulta tener a una hermana con dotes para saber todo con respecto al mercado de valores. Mi hermosa e inteligente novia no parecía entender el porqué no la dejaba comprarme un coche nuevo que fuera a mas de 100km/h, o porque no la dejaba darme una tarjeta de crédito ilimitada, o porque no podíamos ir a esos carísimos restaurantes que ella frecuentemente quiere visitar o incluso (y lo que más daña mi orgullo de chico malo) el porqué no puede pagarme la universidad.

¿Enserio?

¿De verdad como no puede entender todos esos pequeños puntos indiscutibles?

Por alguna jugada del destino ella quería estar conmigo, conmigo un simple humano mortal y pobre, cualquier cosa que ella me diera a parte de su compañía aumenta más el desequilibrio entre nosotros dos, además que me enseñaron a que un hombre le proporciona la comodidad y estabilidad a su chica/novia/prometida/esposa, no me permito, ni quiero dejar todo eso que me enseñaron, solo porque mi novia es extraordinariamente rica.

Ninguna de las dos Cullen volvió a hablar de mi cumpleaños y conforme iba pasando el día me fui relajando, nos sentamos en la misma mesa de siempre con mis viejos amigos aunque había una clara línea divisora que los separaba a ellos de las Cullen, como ahora ya no estaban los mas amenazadores e intimidantes (me refiero a Emmett) Alice y Bella podían integrarse, pero esa línea se disolvía cuando había sol y las chicas no acudían por lo que la conversación se generalizaba sin esfuerzo.

La sobremesa paso de prisa. Terminaron las clases mi novia y yo nos fuimos a mi camioneta, el coche de ella se lo había llevado Alice y lo más seguro es para que no logre escabullirme esta noche, la coloco a hacer el trabajo sucio la muy astuta. Mientras yo conducía Bella jugueteaba con la radio sin dejar de hacer ruidos de descontento cada vez que intentaba sintonizar cualquier cosa.

— Tu radio es fatal — me pico para que me molestara y lo consiguió.

Puse mala cara.

— ¿Quieres un radio que funcione bien? Pues conduce el tuyo, deja de meterte con mi camioneta, está muy bien y tiene personalidad — soné brusco porque quise sonar brusco.

Ella se río y le gruñí en respuesta.

— ¡Huy! ¡Qué miedo gatito! — Le saque la lengua — eso es muy maduro, Edward — se burlo casi riendo, le encantaba verme de los nervios, era una vampira odiosa.

Cuando estacione frente a la casa de Anthony, le tomo cinco segundos estar encima de mí, con sus manos acariciando mi rostro.

— Deberías estar de un humor estupendo — sonrió acercándose a mi cuello — hoy más que nunca, es tu cumpleaños después de todo — repartió besos hasta llegar al lóbulo de la oreja y se quedo ahí unos segundos.

Me estremecí.

— ¿Y si no quiero estar de buen humor? — murmure con la respiración errática.

— Pues que mal para ti — beso hasta llegar a la comisura de la boca y susurro; — porque para mí luces adorable gatito — se lanzo a besarme con todas las ganas que tenía yo.

Suspire.

Esto era el maldito cielo.

Esto en definitiva era incomparable.

Besar a Isabella es como besar a un ángel, porque, uh, quizás eso era ella, un hermoso y bello ángel que le encargaron la tarea de reventarme el corazón alguno de estos días.

La tome por la cintura con una mano y la otra la metí dentro de su hermoso y espectacular cabello, abrí sus labios suavemente, suspire mientras sentía la dulzura y el frio de los suyos. Tal como pretendía olvide mis preocupaciones y solo me concentre en besarla, morderla y chuparla, me encantaba esto de besar. Con el tiempo Bella se estaba volviendo más tolerante y yo más experto, me gustaba besarla, me encantaba que a ella le encantara pero… sus labios se curvaron hacia arriba y se despego tanto de mis labios como de la forma que estaba incrustada.

— Bella…— gemí, sí gemí porque en estos momentos no me importaba nada más que su boca en la mía — solo uno… solo uno…— 

— pórtate bien…— susurro contra mi mejilla.

— lo hare — murmure antes de encerrarla en mis brazos la apoye contra el volante, gruño un poco y me reí bajando por su cuello, hasta la curva donde comenzaba sus hermosos pechos, solo besaba cada una de sus pecas antes de subir de nuevo y atacar sus labios.

Unos segundos después me aparto con sus antebrazos en mi pecho.

— Bella…—

— ¡Oh demonios! ¡No Edward! — Abrió la puerta y en un dos por tres ya estaba en la calle, acomodándose el cabello y tocándose los labios — dijiste que te portarías bien — me cruce de brazos respirando pesado.

— darle un espectacular beso a mi novia es portarse muy bien —

Rodo los ojos.

— solo para ti tiene lógica ese punto —

— pregúntale a cualquiera — 

— Edward no lo hare —

— ¡Puf! Solo tienes miedo porque esto es un estupendo punto discutible — me puse la mano en el pecho, sintiendo como amartilla mi corazón contra las costillas.

Era tan vergonzoso.

— ¿Algún día podría ser el chico malo? — Me puse la palma en el pecho en un intento vago por calmarme — ¿En algún momento dejara de latir tan rápido solo porque me tocas? Me gustaría que mejorara un poco… me siento expuesto — fruncí el ceño, pero ella al contrario de mí, estaba sonriendo.

— Edward aunque lograras hacer latir tu corazón más lento como para que no lo escuchara igual lo haría, estoy tan sintonizada con esa parte de tu cuerpo que lo escucharía a kilómetros de distancia — me sonrío orgullosa de sí misma — esa es una de las cosas más hermosas que tienes — bufe un poco avergonzado y baje de la camioneta de un salto.

— anda, vamos a ver como esos Capuletos y Montescos se destrozan unos a otros ¿De acuerdo? —

— Tus deseos son órdenes para mí —

— ¡Mentirosa! — chille molesto y ella soltó una carcajada.

Me desparrame en el sofá mientras Bella colocaba la película y adelantaba los créditos finales, después se acostó apoyando la cabeza en mi hombro y subiendo una pierna por encima de las mías, esta era su posición favorita cada vez que se quedaba a dormir conmigo, le daba la facilidad para que a veces me olisqueara, justo como ahora. No podía evitar sonreír, ella podría ser tan adorablemente aterradora.

— No me cae bien Romeo — comente cuando inicio la película.

— ¿Por qué? — Gruño alzando la vista para mirarme, pero yo no deje de ver la película — antes que tú llegaras estaba un poco enamorada de él —

— ¡Ja! ¡Ahora me gusta menos! —

Suspiro.

— ¿Quieres que la vea sola y luego te la explique? —

— No… es solo que… ¡Mira! ¡Ya se enamoro de Julieta y apenas acaba de decir que estaba enamorado de Rosalind! — Señale la pantalla al idiota en mallas — ¿No te parece voluble? —

— insisto, puedo verla sola y tu puedes ir a jugar esa cosa de balas y disparos en línea…—

— ¡Counter Strike Isabella! —

— ¡Soy Bella! —

— La cuestión es Isabella…— resoplo exasperada — que el idiota suma error tras error en toda la obra, mira lo que le hace a al primo de Julieta, no es precisamente un rasgo de brillantez… ¿Habría alguna forma de que destrozara más su felicidad? —

— ¿La quito? —

— ¿No me entiendes? —

— ¿Por qué no te gustan los clásicos? —

— es solo que los clásicos no me impresionan…— empezó a hacer la cara combinada con unos ojos a punto de llorar que me rectifique —… no me impresionan en el sentido literario, uh, ya sabes, así — balbucee antes de que se lo tomara para ella.

Suspiro asintiendo y se acomodo para ver la película.

La película capto mi interés a ratos, gracias en buena parte a que Bella me susurraba versos al oído haciendo que la voz y la hermosura con la que la actriz intentaba dramatizar no era nada en comparación con la de mi novia, su voz era como campanas tranquilas y musicales. Estaba a punto de acabar y pensaba en como seria de gratificante tratar de engatusar a Bella para que nos besemos por un rato cuando escuche unos hipidos. Me gire para ver a Bella con los ojos vidriosos y un puchero en sus coralinos labios.

— ¿Estas llorando? — Su relucientes ojos brillaban con la intensidad de la tristeza — tan hermosa — murmure acariciando su mejilla y besando su frente.

— Es muy triste — cuchicheo abrazándome por la cintura.

— sí, es bastante triste —

— aunque es mucho más fácil así —

— ¿Así como? —

— Dejar este mundo después de que el ser amado se va —

Fruncí el ceño confundido.

— ¿Bella? —

— Debo admitir que les tengo envidia — abrí la boca para preguntar de que estaba hablando cuando se separo bruscamente — ¡Ustedes los humanos la tienen fácil! Solo mírala a ella, solo tuvo que empuñar un cuchillo con un poco más de fuerza contra su pecho…—

— ¿Qué? — pregunte atragantándome con mi propia saliva.

— ¡Es tan fácil suicidarse para ustedes! —

— uah, uah, uah… ¿De qué carajos estás hablando? ¿Suicidio? —

— tuve que planteármelo una vez, la primavera pasada cuando casi te… cuando casi te mataron… — inspiro bruscamente — por supuesto que estaba concentrada en encontrarte pero una parte de mi cabeza estaba elaborando un plan de emergencia —

— ¿Plan de emergencia? —

— gatito, no estaba dispuesta a vivir sin ti — dijo rodando los ojos como si fuera lo más obvio hasta para un niño.

Mi cabeza daba vueltas mientras adsorbía cada palabra con la que me explicaba todo. Para su raza es difícil morir por lo que planeaba ir a Italia y provocar a los Vulturis, la vieja familia de la que vi en los cuadros del despacho de Carlisle, eran las tres hermosas mujeres con rostros del más exquisito serafín, esas que estaban sobre un balcón mirando el caos reinante. En cualquier caso era mejor no irritarlos a menos que quieras morir.

¡Y la muy descarada casi parecía aburrida con todo lo que me estaba contando!

Me levante de sopetón parándome delante de ella.

— ¡Escúchame bien Isabella Cullen! — la apunte con un dedo y ella abrió muchos los ojos por mi repentina ira — ¿Qué demonios pasa por tu cabeza? ¡Nunca vuelvas a pensar así! ¡Está totalmente prohibido que si algo me ocurre tú te hagas daño a ti misma! — La idea de pensar que no existía ella, incluso aunque yo no estuviera, era dolorosa, me estremecí de los pies a la cabeza.

— esas sobreactuando Edward — le resto importancia con un gesto de la mano y resople furioso.

— ¿Qué pasa si te ocurre algo? — pregunte tomándola de los brazos y entendió lo que quise hacer, porque se levanto acercándose a mi cuerpo — ¿Querrías, amor mío, que me suicidara? —

Por sus espectaculares ojos paso un rastro de dolor.

— Entiendo por dónde vas… solo un poco — admitió, me tomo del rostro acariciándome las mejillas — ¿Pero qué haría yo sin ti? —

— Cualquier cosa que hacías antes de que viniera a complicarte la vida —

— como lo dices, suena fácil —

— claro que lo es — apoye mi frente en la suya inhalando todo su exquisito olor — no soy tan interesante — abrió la boca para discutir, pero la bese fugazmente distrayéndola.

— Eso es un punto discutible — ronroneo enroscando sus brazos en mi cuerpo, la tome por la cintura mientras sonreía.

No sería ella si no le encontrara un punto a discutir.

Vampira frustrante.

— Cambiando de tema…— murmure cerca de su boca.

— ¿Mmm? —

— Me preguntaba si…— se estaba colocando de puntitas, esa era mi señal para atacar… estaba a punto… casi podía saborear sus deliciosos labios cuando de la nada… desapareció — ¿Te moleste? — murmure parpadeando confundido con los brazos extendidos.

Lucia como un idiota frustrado.

— Nop — se rio y baje la vista para encontrarla sentada en el sofá con las piernas cruzadas — Anthony esta por… — no hizo falta que terminara la frase, el sonido de la patrulla era cada vez más cercano.

Suspire desparramándome en el sofá.

Resulta que mi padre había traído la cena y con ella su regalo, la fulana cámara que necesitaría para llenar mi álbum de fotos, los dos hablaban y trataba de no escucharlos, mi padre no es de esos que piensas que los cumpleaños consiste en ‘’quedarse en casa para celebrarlo con tu familia ‘’ estaba más pendiente del juego de esta noche, por lo que perdí toda esperanza de no asistir a la casa Cullen.

Para evitar la tortura de ver los ojos de cachorro de Bella y Alice termine colocándome lo que estaba en la enorme caja cuadrada, no sé cómo es que la pequeña duende me mete en estos líos, el traje que supuestamente debía ser ‘’ informal ‘’ era asquerosamente caro y horriblemente incomodo, abrí los ojos con asombro al agarrar un largo pedazo de tela que parecía seda (que tenia bordado un nombre que sonaba muy caro y extravagante) y no supe qué hacer con eso.

Suspire.

— ¿Isabella? — la llame bajando por las escaleras.

— ¿Si Edward? —

— ¿Esto es…? — pregunte moviendo la fina tela de un lado a otro.

Por supuesto que ella se rio.

— una bufanda —

— Mmm… ya… una bufanda…—

— Es para el cuello Edward — me recordó dulcemente.

— ¡Yo sé que es para el cuello! — Resople colocándome la bufanda de mala gana  — ¡No sé porque tengo que estar en estos trajes tan incómodos! ¿Quién le dijo a Alice que esto era un traje informal? ¿Enserio? ¡Me siento como muñequito de torta! ¡Tú más que nadie debe saber que no me gusta que…! — me quede sin aire cuando la bufanda me estrangulo el cuello.

Ella volvió a reírse.

— Déjame ayudarte — se acerco y empezó a desatar la bufanda con manos expertas.

— ¿Qué sucede Eddie? — pregunto mi padre mientras bajaba por las escaleras, cuando me vio se le abrieron los ojos, casi pude ver como se mordía la lengua para no reírse — ¡Oh, valla! — Murmuro aclarándose la garganta — te ves bien, bueno que les vaya estupendo — acto seguido se fue hacia la sala.

— Me veo ridículo — refunfuñe después de verla alejarse.

— Claro que no — miro su obra y sonrió — te ves estupendo — me cruce de brazos con el ceño fruncido, justo en este momento el flash me cegó — la cámara funciona bien ¿Nos vamos? — asentí suspirando.

La había dejado conducir porque de noche se me hacía difícil encontrar el sendero que llevaba a su casa, decidí que quería una foto de mi hermosa novia por lo que apunte la lente hacia ella y dispare el flash, no pareció importarle ya que estaba muy entretenida torturando a mi pobre camioneta, empecé a juguetear con la cámara, pasaba las dos únicas fotos que habían en la memoria y estuve tentado a borrar la ridícula foto que me tomo donde aparecía con una camisa muy cara, un saco oscuro y la bufanda a juego con la camisa, casi pude saborear el momento.

— No lo hagas Edward — amenazo Isabella.

Gruñí guardando la cámara en el bolsillo.

¡Claro porque como ella tiene un aspecto impresionante que le va a estar importando que se vea ridícula!

— ¿Sabes que sería un estupendo regalo de cumpleaños? — Pregunto con falsa alegría, mientras intentaba que el trasto fuera a más de ochenta — un perfecto y muy cómodo Volvo. Apenas hace ruido, es pequeño y muy potente ¡Te encantaría! — 

Me pase las manos por el pelo exasperado.

— No hay nada en mi coche que me desagrade — me encogí de hombros — y ya que sacaste el tema de caprichos caros, espero por tu bien que no me hayas comprado nada —

Ella sonrió picara.

— no te compre nada —

— ¡Bien! —

— ¿Puedes hacerme un favor? —

— depende…—

Su dulce rostro se torno serio.

— el ultimo cumpleaños real que tuvimos fue el de Emmett en 1935, todos están muy emocionados así que trata de no ponerte difícil esta noche ¿Si? — Asentí un poco sorprendido cuando se refería a ese tipo de cosas — pero debo advertirte algo…—

— ¿Qué? —

— cuando me refiero a todos… es… a todos —

Resople molesto.

— ¿Emmett y Rosalie no estaban en África? — se habían graduado de la secundaria así que supuestamente se fueron a la universidad, aunque yo tenía más información claro, me sentía un poco mal porque la razón de que se fueran era yo, extrañaba a Emmett pero a Rosalie para nada  — Me comportare, te lo prometo — mire por la ventana, aunque ella y yo no hemos tenido ningún tipo de conversación o discusión, las miradas que nos dedicábamos eran abiertamente hostiles.

Emmett por otro lado era el hermano mayor que siempre quise tener.

— ¿De verdad no hay nada que quisieras para tu cumpleaños? — Sonrío abiertamente — puedes pedirme lo que sea, ya sabes —

— Si lo se — fruncí el ceño — aunque tú ya sabes lo que quiero — su sonrisa desapareció y sus cejas casi se tocaron.

Creo que hubiera preferido haber seguido con el tema de Rosalie…

— ¡Esta noche no Edward! — siseo por lo bajo — ¡Por favor! —

— Quizás Alice pueda darme lo que quiero — me encogí de hombros, segundos después un gruñido que pareció desgarrarle la garganta sonó profundo y amenazante.

— Este no va  hacer tu último cumpleaños Edward — juró.

— ¡Eso es injusto Isabella! — chille fastidiado.

Creo que pude oír cómo le rechinaban los dientes.

Estábamos a punto de llegar  a la casa. Todo estaba bellamente iluminado y destacaban el montón de globos de colores azules y plata, gemí mientras Bella inspiraba varias veces para calmarse.

— Esto es una fiesta — me recordó — intenta ser comprensivo — me baje del auto, pero ahora era yo el que inspiraba varias veces para calmarme.

— Tengo una pregunta — me miro con cautela — si revelo estas fotos ¿Aparecerás? — ella se echo a reír, me rodeo la cintura y si no estuviera seguro que el equilibrio de un vampiro era perfecto juraría que estuvo a punto de tropezarse de tanto reírse.

Cuando me abrió la puerta (ella seguía riendo histéricamente) todos estaban esperando en el enorme salón blanco, me saludaron con un ‘’ ¡Feliz cumpleaños Edward! ‘’ a coro y en voz alta, sonreí con nerviosismo y me pase las manos por el cabello trate de no mirar a mi alrededor aunque había vislumbrado un poco de la locura de Alice (porque no podía haber sido otra que hiciera semejante despilfarro) había velas, globos y un enorme pastel ¡Hasta había una pila de platos de cristal! Y eso que no quería ni imaginarme el montoncito de regalos que estaban apilados sobre la mesa al lado del pastel.

Era peor de lo que me imaginaba.

Los que estaban más cerca de la puerta eran los padres de Isabella, Esme llego a mi lado y paso un brazo por mi cintura me agache un poco y pudo colocar un beso en mi mejilla, le sonreí para luego darle la otra mano libre a Carlisle.

— Lamentamos esto Edward — me puso una mano en el hombro apretándome ligeramente — no pudimos controlar a Alice —

— ¿Y quién lo hace? — pregunte riéndome.

— Yo — contesto con simpleza Jasper.

Todos lo miramos y nos echamos a reír.

— En tus sueños hombre — me burle.

Puso los ojos en blanco.

— Yo no duermo —

— Exactamente — sonreí y Bella soltó una carcajada, ella sabía con exactitud lo que la mirada de Jasper me estaba tratando de decir.

Carlisle y Esme se apartaron con delicadeza para dejar pasar a un no tan delicado Emmett.

— No has cambiado nada — me tomo de la mano y chocamos hombro con hombro — esperaba alguna diferencia, pero mírate hermano, sigues siendo un idiota sabelotodo — sonrío de oreja a oreja y lo empuje con las dos manos aunque eso no logro ni hacerle cosquillas.

— ¡Emmett! — lo regaño Esme.

Me reí.

— Gracias, idiota —

— Debo salir un momento — hizo una pausa para guiñarle teatralmente un ojo a Alice — no vayas a hacer quedar mal a nadie en mi ausencia —

La siguiente fue Alice, rodeo mi cuello con sus diminutos brazos y me hizo agacharme para que pudiera besarme la mejilla, sonreí revolviéndole el cabello adoraba a Alice y era una de mis personas favoritas en el mundo.

Jasper se acerco y rodeo mis hombros con una sonrisa luego se separo hasta ponerse cerca de Esme, a pesar de sus avances conmigo alrededor no podía estar ni hablar casi cuando estaba lejos de corrientes de aires, esta noche todas las ventanas y puertas estaban cerradas, eso me dejaba solo a uno de los Cullen menores para preocuparme por las bromas.

— ¡Es hora de abrir los regalos! — declaró Alice tomo mi mano y me arrastro a la mesa del pastel y las cajas con brillantes envoltorios.

— Alison… ¿Qué fue lo que te dije? — murmure haciendo una mueca.

— ¿Me dijiste? — Coloco su mejor cara de inocencia — es que a lo mejor no te entendí, quizás estabas hablando idioma friki — sonrío de oreja a oreja — ¡Ahora ábrelos! —

— ¡Lo dice alguien que le encanto Star Ward! —

Todos se rieron, menos Rosalie que frunció el ceño ligeramente, incluso Emmett soltó risotadas desde algún lado de la casa, supongo que él estaba al tanto la olvidada aversión que le tenía Alice a las películas de ficción.

— Solo era porque estaba desesperadamente aburrida ese día — impaciente me paso una caja que era demasiado ligera para contener algo dentro — no cambies el tema, ábrelos — suspire desgarrando la delicada envoltura.

Era algún instrumento electrónico y su nombre tenía un montón de números, abrí la casa pero en realidad estaba vacía, como lo sospeche desde el inicio.

— ¡Guau! Vaya… gracias —

Rosalie soltó una risita divertida y Jasper una carcajada no tan delicada.

— Es un estéreo para tu camioneta — explico Alice — Emmett lo está colocando ahora mismo, así no podrás devolverlo —

— Eres muy inteligente — le pellizque una mejilla y sonreí mirando a ambos — muchas gracias, Jasper y Rosalie — los dos asintieron en respuesta — ¡Gracias Emmett! — dije con voz más alta, esta vez su risotada fue enorme y pude reconocer que venía desde donde estaba estacionada mi camioneta.

No pude evitar reírme también.

— Ahora el de Bella y el mío — ella estaba tan excitada que su voz había alcanzado un tono agudo, en sus manos había paquete pequeño, cuadrado y plano.

Me gire para lanzarle una mirada de basilisco a Bella.

— Lo prometiste — le acuse con el ceño fruncido, antes de que pudiera contestar Emmett apareció en la puerta.

— ¡Justo a tiempo! — alardeo colocándose detrás de Jasper, que inconscientemente, se había acercado más para ver mejor.

— no me eh gastado ni un centavo — hizo una cruz sobre su corazón con una resplandeciente sonrisa que desestabilizo mis procesos mentales — te lo prometo — aspire aire profundamente y me volví hacia Alice.

— ¡Dámelo! — Gruñí con el ceño fruncido, Alice y Emmett reían con placer, deslice mi dedo debajo del filo del papel y lo jale hacia arriba — ¡Auch, demonios! — le alce el dedo para ver como una sola gota de sangre salía de la herida.

Entonces, todo pasó muy rápido.

— ¡No! — rugió Isabella.

Se coloco delante de mí y sin previo aviso me empujo con una mano en el pecho con la suficiente fuerza para llevarme la mesa con todo lo que estaba encima conmigo, gemí en cuanto mi espalda y cabeza chocaron con la pared y aterrizaba con dureza sobre un montón de cristal roto. Isabella se arrojo contra Jasper para tirarlo al suelo y el sonido fue como si dos rocas colisionaran entre sí, lo había encerrado entre sus piernas y tomado sus brazos alejándose solo segundos antes de que los dientes de Jasper atraparan su garganta. Al segundo siguiente Emmett había agarrado a Jasper por los hombros y alzado para aplicarle una llave de lucha que lo hacía apartar su mirada de mí.

Una mirada salvaje, hambrienta y fija exclusivamente en mí.

No solo estaba en estado de shok, sino que también sentía pena, mientras volaba y caía sobre los cristales de forma instintiva había extendido las manos para amortiguar mi caída lo cual no fue suficiente, muchos trozos fueron a parar a un lado de mi cara, sentí el dolor punzante en mi labio y un dolor peor en mi mano y muñeca izquierda.

Estaba aturdido, desorientado, mire como la brillante sangre manchaba la delicada bufanda… luego a los ojos enfebrecidos de seis vampiros repentinamente hambrientos.

TODA EXPLICACION EN EL CAP 3.

Capítulo 2: Capitulo 2

 


 


 
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