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CAPITULO IX: EL CONSEJO
Hoy era mi día libre, por fin.
Normalmente, los aprovecho para limpiar, ir de compras, hacer recados… O bien para quedarme tirada en el salón viendo la tele y comiendo porquerías.
Había hecho días antes una buena compra de refrescos, golosinas, pizza y patatas fritas. Tenía bastante munición.
Pensé en tomar un baño de burbujas relajante, para intentar olvidarme de todo un poco.
Entré en el lavabo y abrí el grifo del agua caliente; eché jabón y coloqué el tapón a la bañera.
Seleccioné sin mucha dificultad un conjunto de short y camisa de asillas blanca para estar por casa, ropa interior limpia, y lo puse todo encima de la cama.
Cuando pensé que la bañera ya estaría lo suficientemente llena, regresé al baño, me quité la ropa y entré.
Dejaba pasar el tiempo…encendía unas cuantas velas, apagaba las luces y ponía música relajante; a veces incluso me dejaba dormir, podrían pasar horas…
Así definía yo tiempo libre, no hacer nada.
Y no necesitaba una definición de diccionario, esa era la mía, y punto.
Claro, que no siempre los planes van en la dirección que esperas…
Sonó el teléfono. Pero no lo cogí, lo dejé sonar hasta que colgaron.
Con suerte, no me molestarían más.
Pero volvieron a llamar.
Me anudé una toalla y corrí al teléfono.
-¿Sí?- conseguí contestar a tiempo. -¿No pensabas cogerlo o qué?- dijo mi agradable hermana. -Bueno días para ti también Alice…-dije con ironía. -Sí, sí, sí, Bella. ¿Tan lejos estaba el teléfono? -Lo siento Alice, estaba dándome un baño, no lo había escuchado…-mentí. -Como si lo viera, estabas en la bañera hasta la barbilla de agua y espuma, con velas y música. ¡Ah! Y por no hacer el esfuerzo de contestarle a tu hermana, no siquiera te levantas y deja que siga sonando… -Alice, ya te he dicho que lo siento- me disculpé. -Bla, Bla, Bla.
Esperé en silencio hasta que se relajara.
-Bueno, vale. Escucha, ¿vas a hacer algo esta tarde que no sea sentarte en frente del televisor y ponerte morada de porquerías?- como me repateaba que fuera tan controladora, era algo propio y característico de mi hermana, un don natural. -¿Por qué supones que es eso lo que voy a hacer? -20 años de convivencia, hermana. Son difíciles de olvidar. -¿Me has llamado para hablar conmigo o para bajarme la moral lo máximo posible?- pregunté. -No. En realidad te llamo porque tenemos una conversación pendiente, por si no lo recuerdas.
Mierda. La temida charla, la verdad, sí que la había olvidado.
-¡Claro que me acuerdo!- me apresuré a contestar. -Ya, ya, supuse que te olvidarías, suerte que tienes una hermana tan fantástica como yo…qué sería de ti… -¡Ya basta Alice! ¿Se puede saber qué es lo que te he hecho para que me hables de ese modo? Te voy a colgar- dije más alto del tono usado anteriormente. -Lo siento. Tienes razón. He sido una boba, es que he discutido con papá…
¿Alice? ¿Discutir con papá? Algo realmente importante para mi hermana debía de haber sido estropeado.
-¿Por qué? -Me dijo que este fin de semana hablaría con su amigo Scott, el dueño del concesionario Porsche, pero no ha conseguido hablar con él, ni lo conseguirá…dijo que ya me podría ir olvidando del coche…- dijo apenada. -Pero Alice ¿sabes cuánto cuesta el Porsche Carrera que quieres? -Ya lo sé. Una chica tiene derecho a soñar… -Pues sueña primero con tener dinero, ese coche cuesta una millonada. -Pero, Bella, es tan bonito…su color es tan reluciente…-dijo distraído. -En caso de que te lo compres parecerás un canario. Jamás he visto un coche más amarillo que ése. -Bella, no me distraigas… te había preguntado que si podemos vernos esta tarde. -Ya sabes que sí, no sé para qué preguntas- concluí. -Está bien. Quedamos aquí, en mi casa. Bella, te quiero en el umbral de mi casa a las cinco, como no llegues a la hora, no sé lo que te hago…mira que soy una mujer ocupada y dejo mis planes para hablar contigo. -Está bien, licenciada. La próxima vez cogeré cita. A las cinco estaré allí, no te preocupes. -Sí, y procura no quedarte dormida en la bañera…- se rió y colgó. -“Adiós Alice, hermana. Yo también te quiero, hasta entonces”- simulé hablar con ella después de haber colgado.
Al final me dí un baño rápido y cambié mi cómodo conjunto blanco por un vaquero y una camisa ancha de nadador azul turquesa.
Conocía bien a Alice, así que supe que decía en serio lo de estar en su casa a la hora punta, sino, podría estar penalizándome eternamente por ello.
Llegué unos tres minutos antes, así que, para gastarle una broma y chincharla, esperé en el umbral de la puerta como ella había dicho y a las cinco en punto toqué el timbre.
-Muy graciosa, Bella- dijo sarcásticamente.
Me dio un cálido abrazo, de esos que necesitas cuando estás mal y de bajón, y te hacen sentir mejor, como en casa.
-Te he echado de menos en realidad, enana- me dijo al oído- y te ha crecido un montón el pelo, ¿hace cuanto que no visitas una peluquería?-…
Entramos en su casa, tan grande como ella siempre había soñado de niña y tan limpia como lo había sido toda su vida.
-Alice ¿dónde están las motas de polvo en esta casa? -En la tuya, seguramente- se rió con malicia y yo le saqué la lengua. Nos sentamos en el salón y, para mi sorpresa, me cogió de las manos y me dijo sinceramente:
-Ahora sí, Bella. Cuéntame qué es lo que pasa de una maldita vez. -Ponte cómoda, va para rato… -Justo lo que me suponía…-comentó. -Bueno, por dónde empiezo… ¿te acuerdas de aquel preso del que te habló papá? -Sí. -Bueno, no es que tenga problemas con él. Lo que pasa es que es diferente, al principio me pareció muy raro, un Friki. -¿Por qué dices eso?- preguntó. -El primer día llevaba una tela envuelta en la cabeza, ya me dirás tú en dónde se ha visto eso… -Comprendo, aunque quizá tuviera sus motivos ¿no te lo dijo? -No. Al principio no me hablaba era súper seco y muy callado, pero luego cambió, no sé, me contó cosas sobre él. Le conseguí algo que me había pedido y de pronto, se volvió muy simpático.
Alice se quedó pensativa.
-¿Cuántos años tiene?- volvió a hablar al fin. -23. -¡Caray! ¡Qué joven! Yo le echaba unos años más… -Ya. El problema es que es… -Muy guapo- concluyó mi hermana- y además te gusta, se te nota. Te brillan los ojos cuando hablas de él, deberías verte, es como si tuvieras 13 años de nuevo… -Alice, luego dice que no ha matado a nadie, cuando dicen que sí asesinó a tres personas. -Bella, no cometas ninguna imprudencia, no te enredes con un criminal.
Yo agaché la cabeza, por el sentido de las palabras de mi hermana.
De pronto, noté sus dedillos en mi barbilla, alzándola.
-¿Pero qué es lo que realmente te preocupa?- dijo. -Hace un par de días fui a su celda; papá me lo había mandado. Me confesó que le gustaba. -¿Y?- inquirió Alice impaciente. -Le dije que él también me gustaba a mí. -Definitivamente eres tonta Bella. Piensa que quizás te está enredando para que le ayudes a salir o algo así… ¿Qué pasó entonces? -…Nos besamos… -¿QUÉ?- se levantó del sillón. -Que nos besamos. Escucha Alice, esto es muy difícil de contar, así que no me lo compliques, te lo cuento porque eres la persona en la que más confío en este mundo. Por favor, no me falles, y ni se te ocurra contárselo a papá.
Se relajó y volvió a mirarme.
-¿Estás enamorada de él?- estudió mi expresión cuando volvió a sentarse. -Creo que sí. Pero sé que está mal. -¿Tú qué crees respecto a lo de que no ha matado a nadie?
Me quedé callada, meditando mi respuesta.
-Verás, ahí está lo más extraño de todo, no se comporta como tal, no es agresivo ni nada, es más cuerdo que tú y yo juntas. -Pues no lo entiendo- alzó las dejas. -En resumen, que yo le creo. -Tampoco ha sido la idea más brillante del mundo preguntarte a ti eso, teniendo en cuenta que te mueres por sus huesos. -Lo más extraño de todo…-dudé, sólo era una hipótesis. -¿Qué…?- me invitó a seguir, moviendo la muñeca. -Lo más extraño de todo, Alice, es que, el beso debió quedar grabado en las cintas de seguridad, pero no fue así. La cámara de la celda de Edward, que así se llama, está desconectada.
Alice puso morros.
-Bueno, yo no tengo mucha idea sobre cárceles pero ¿no debería ser todo lo contrario? Digo, si él es un preso peligroso como dice papá… ¿no debería tener el doble o el triple de vigilancia? -¡Exacto!- exclamé. -Sigo sin entenderlo, Bella. -El vigilante me dijo que papá le ordenó a desconectarla. -¿No es eso muy raro?- puso cara de extrañeza, arrugando la nariz.
Al menos no estaba loca, porque Alice llegaba a la misma conclusión.
-Sí. Y papá solo quiere que esté pegada a él. -Dios, Bella, vives un una telenovela de cabo a rabo. -Dímelo a mí. -¿Ya te ha dicho cuál es la razón y quién le ha mandado a la cárcel?-preguntó. -Evade el tema siempre. -Bella, este asunto no me gusta un pelo, lo siento. -Tampoco a mí. Me da la sensación de que hay algo oculto. -¿Por parte de quién?- inquirió Alice.
Suspiré audiblemente.
-No tengo ni idea. -¿Quieres mi opinión?- apoyó su cabeza en el respaldo del sillón. -Sí. A eso he venido. -Me parece una locura, las películas son más normales. Yo jamás sería tan vulnerable como para enamorarme de un preso. También creo que estás enamorada de él, bueno, no lo creo, lo sé, esa parte me alegra porque tú eres feliz, pero por otra me preocupa. Y si pasara algo raro, estoy segura de que papá te lo contaría, Bella, es nuestro padre. -¿Qué harías tú en mi lugar?, después de todo, eres la hermana mayor…- tenía ya los ojos acuosos.
Alice me abrazó con cariño y estuvimos unos minutos en silencio.
Cuando por fin me calmé, me miró fijamente y dijo:
-Me dejaría llevar, y que pase lo que tenga que pasar.
Gracias por los votos y los comentarios!!! mil besos a tod@s
capi 10 a la mitad, y viene bien cargadito, espero que no se lo pierdan...confío en que les guste...
un beso a todos de nuevo y no se olviden de decir qué les parece el fic
-...giavas...-
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