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CAPITULO XXIV: El Acuerdo
*EDWARD*
No veía el final de todo esto. Me había metido en un túnel sin salida.
Ya ni siquiera sabía si algún día saldría de aquí como me habían prometido.
Debí darme cuenta a tiempo de que no me puedo fiar de una persona como Charlie Swan.
Pero sin duda, si las cosas antes iban mal, ahora mucho peor.
Estar amenazado, en una cárcel y bajo las órdenes de un loco hacía que la situación empeorara por momentos.
Sólo había una cosa buena en todo este lío: Bella.
Y ni siquiera confiaba en mí completamente, aunque no la culpaba. Me había comportado como un verdadero capullo, pero tampoco tenía muchas opciones. Y podría aguantarlo todo, pero no perderla a ella otra vez. No me quería separar de ella y no iba a permitir que nadie lo hiciera. Aunque sea su padre.
Y no sabía exactamente cómo, pero haría que ella volviese a formar equipo conmigo. Que al besarme no tuviera miedo, que tan solo hubiese pasión, aquella que hubo alguna vez…
Sus besos…los mejores de toda mi vida.
Y no solo los besos, sino las caricias, su forma de enredar sus delicados dedos en mi pelo, su modo de mirarme… Su pelo castaño y ondulado brillante que caía a cada lado de sus hombros. Sus ojos de color chocolate con leche, sus labios rellenitos, tan dulces al besar los míos, su cuerpo, su piel, aquella que recorrí con mis labios…
Era única, y dudaba que encontrase a una chica mejor que ella en toda mi vida.
Claro, que cuando se enterase de quién era y qué es lo que había hecho realmente, no querría saber nada más de mí.
Pero me guiaba por el instinto de que Bella no era mala, en absoluto. Tenía la capacidad de escuchar, entender y perdonar.
Me había dado una oportunidad y no pensaba desaprovecharla, pero Bella tendría que esperar. Porque si le contaba lo que pasaba ahora, la estaría poniendo en peligro a ella también. Todo debía terminar.
Me conformaba con pensar en ella mientras terminaba des escribir su canción, su nana.
Aquella que le dedicaría alguna vez, si conseguía salir de aquí y acabar mi trabajo rápido…
*Flashback*
Había hecho bien mi trabajo y por ello me llevaba una buena cantidad de dinero para casa. Ya no tendría tantas preocupaciones como antes. Se podría decir que era rico.
Rico y muy afortunado, gracias a mi gran talento.
Iba de camino a mi apartamento, por las oscuras calles, devoradas por la noche.
Pero notaba que alguien caminaba detrás de mí.
Y llevaba ya un buen rato escuchándole.
Giré en una calle al azar para comprobar si giraría también. Y así lo hizo.
Metí el sobre con el dinero en el bolsillo interior de mi americana.
Aligeré el paso, pero el extraño seguía tras de mí.
Era tarde, probablemente las 12 de la noche, y dudaba que hubiese algún local o bar cerca abierto.
Giré la cabeza en dirección de mi perseguidor y vestía de negro, era un hombre mayor, pero que no tendría 55 años. Era moreno, alto y con bigote. Clavó su mirada en la mía.
En cuanto tuve la ocasión, me metí en un portal, esperando a que pasara él también para hacerle frente.
Tardó 10 segundos.
-¿Qué quieres?- solté de repente. -No voy a robarte, tranquilo- dijo en tono de burla. -¿Entonces por qué me sigues? -Simplemente quiero que me prestes tu ayuda-dijo. -¿Mi ayuda?- increpé. -Sí. Tengo entendido que te dedicas a hacer muy bien algunos trabajitos. -No sé de que me hablas. ¿Quién eres? -Sí que lo sabes. Y no te importa quien sea, al menos por ahora- dijo.
Me hice a un lado empujando su hombro con el mío. Una mano fuerte me agarró de la muñeca, impidiendo que caminase poco más.
-¡Suéltame!- grité. -Si te digo que o me ayudas o me ayudas, ¿qué opción eliges? -¿Por qué tengo que ayudarte? No te conozco de nada- dije confuso. -Mira chaval, tienes dos opciones, o me ayudas tranquilamente y sin jueguitos, o no me ayudas y vas a la cárcel-me amenazó.
De pronto me quedé tenso. El tipo era policía.
-¿Eres poli?- pregunté. -Exacto- me enseñó la placa disimuladamente. -¿Me vas a detener? -No. No por ahora. Como te he dicho, si me ayudas a mí también, no tienes que por qué ir a prisión, no diré nada. -¿Cuál es tu problema?- pregunté. -Necesito documentos falsos-dijo. -¿Cuáles son las condiciones?-pregunté cuidadosamente. -Ya sabes que soy policía, y necesito que me hagas el pequeño favor. Sé que no quieres ir a la cárcel, pero mientras trabajes en lo que te pido, debes ir allí. Donde yo pueda vigilarte y cerciorarme de que cumples- explicó. -Ir a la cárcel temporalmente- dije. -Eso es. Puedes estar tranquilo, de eso me encargo yo, me inventaré algo para que puedas entrar, y cuando salgas, estarás limpio. Será como si nunca la hubieras pisado. -¿Cómo has dado conmigo?-caí en la cuestión, yo no solía hacerme publicidad de ningún tipo. -Contactos, chaval. -¿Eres un poli corrupto?- pregunté. -La cuestión es… ¿Aceptas?- dijo con voz firme. -¿Te encargarás de traerme todo lo que te pida para hacer tu trabajito? -Por supuesto. -¿Cuánto tiempo tendré que estar allí?- inquirí. -Eso depende de ti. Pero te advierto de que hay un límite.
Suspiré.
-¿De cuánto dinero hablamos?-pregunté. -Te pagaré lo que me pidas. -Quiero una cifra ya- dije en tono desafiante, no pensaba dejar que me engañase. -¿Cuánto pides? -Eso depende de lo que quieres que falsifique, y para cuántos. -Necesito pasaportes, tarjetas de crédito, DNI,… ese tipo de cosas que uno necesita para desparecer. 6 de cada cosa- puso cara de superioridad. -Te va a costar bastante- dije. -¿Cómo 2 millones de dólares? -Por ejemplo. Todo depende de lo que necesite y el tiempo que esté allí. -Chaval, no te confundas, el que tiene la placa aquí soy yo, con lo cual, yo pongo las normas. -Dime tu nombre. -Charlie Swan. -Acepto-sentencié.
Y apreté su mano con la mía.
Teníamos un trato.
*Fin Flashback*
Ya me quedaba poco para terminar, tenía caso todo hecho: las tarjetas de crédito, los DNI, las cartillas del seguro, los pasaportes… Solo quedaban algunos detalles.
Soñaba con salir de este sucio agujero pronto.
Lo que nunca hubiese imaginado es el giro que darían las cosas. Las personas que conocería aquí. Como Bella.
Ella no entraba en el plan acordado, y sin quererlo, lo había retrasado bastante.
Su padre no tenía escrúpulos, mira que hacerle una cosa así a su hija…
Charlie estaba loco, definitivamente, ni siquiera sabía con exactitud lo que se traía entre manos. “No me importaba” había dicho. Estaba claro que quería escapar del país con otros tíos. Lo demás permanecía en secreto.
Mi ensoñación se vio interrumpida por el sonido de las llaves en la cerradura.
Eran las seis de la mañana, ¿quién podría ser?
-Hola- el corazón me dio un tumbo, era Bella. -¡Bella!- me levanté del colchón al que llamaban “cama” y la cogí en brazos. -Sí, Sí, te dije que volvería se tenía la ocasión ¿recuerdas?- rió. -Gracias- la baje y coloqué mis manos a casa lado de su cara, la acerqué a mi y le di un beso tierno, al que ella respondió feliz.
Y se repitió el proceso de siempre: sus dedos se enredaron en mi pelo, las mías memorizaban su cara y nuestros cuerpos encajaban en cada curva del otro.
-Pensé que si venía muy temprano tendría un ratito para verte- sonrió en mi cuello. -Pensaste muy bien. -¿Kevin nos mira ahora mismo?- preguntó. -No lo sé. Por la noche no tengo ni idea de quién me vigila. -¿Y si es mi padre? -Lo dudo. Él solía llegar después que tú. -Ah. -Bueno Bella, el tiempo es oro, así que ¿te puedo pedir otra cosa? -¿Qué cosa?- inquirió. -¿Me das otro beso?
Rió por lo bajini y acercó de nuevo su rostro al mío, en un beso más intenso que el anterior.
-¿Esto significa que me perdonas por completo?- pregunté mientras sus labios rozaban los míos. -Esto significa que sigues a prueba, y mientras pueda aprovecharme, lo haré.
Le di un beso en el cuello. Ella se estremeció.
-¿Saldrás pronto? -Serás la tercera en saberlo. -¿La tercera?- dijo mirándome a los ojos fijamente. -El primero será tu padre, el segundo yo, y tú la tercera. -Ah, vale- rió.
Me abrazó fuertemente antes de decir:
-Cuando salgas de aquí volverás a estar en prisión. -¿Qué?- dije más alto. -Claro, cuando salgas de aquí, serás MI prisionero. -Esa es la mejor idea que se te ha ocurrido desde que te conozco- le besé la mejilla. -Tengo que irme, ya sabes, por si acaso, pero recuerda, ten cuidado, y por favor, por favor, termina pronto lo que tengas que hacer aquí. -Te lo prometo- acarició mi mentón como la última vez que estuvo aquí y volvimos a besarnos. Este beso supo mal, ya que era un beso de despedida, y esos besos no gustan a nadie.
-Vendré lo antes que pueda- prometió. -Aquí estaré.
La observé mientras volvía a abrir la puerta para marcharse. Me senté en la cama y pensé en lo primero que me vino a la cabeza. En una cárcel hay mucho, mucho tiempo para pensar…
Sonreí estúpidamente cuando minutos después volvió a escucharse el sonido de las llaves en la cerradura.
Pero esta vez no era Bella.
Era un Charlie enfadado.
-¿QUÉ DEMONIOS HACÍA MI HIJA AQUÍ?
Chicas!! Ya tienen por fin el capi narrado por Edward, así que ya saben lo que se trae entre manos con Charlie, por qué está en la cárcel y qué siente por Bella!
No se olviden de votar, las que todavía no lo hayan hecho y de comentar TODAS!!
Un megabeso para cada una de ustedes y espero que hayan disfrutado del capi!! porque yo sí escribiéndolo!!
Haganme saber qué piensan comentando!!
Un beso twilightfans!!
Giavas!!
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